20 febrero 2024

Aunque no esperabamos ver a Antonio Luque sobre los escenarios por un buen tiempo después de su actuación en el FIB resulta que para nuestra suerte ha hecho un hueco entre las sesiones de escritura y tratos con editorial de su nuevo libro, que esta vez será una larga novela, y las de trabajo en su nuevo disco.
Una buena pausa siempre es necesaria y estas cuatro fechas que salieron suponen un buen descanso de las tareas de dar el remate final a los temas nuevos y hacer una de esas cosas que tanto gusta al publico fan como al músico agradecido: poder probar canciones nuevas en directo ante tu publico y ver que tal responde.

Aunque la verdad es que no abusó de esta oportunidad de experimentar y nos ofreció un concierto totalmente disfrutable donde las canciones más memorables y emocionantes de su última época sonaron sin excepción, haciendo que mirases donde mirases te encontraras con miradas complices y gente coreando himnos del sevillano.
Entre las nuevas canciones que presentó escuchamos alguna que ya conociamos como la grandiosa “Las mujeres del siglo XX”, de aquél invento llamado Boquerones en Vinagre del que aparecieron 3 canciones en un myspace, cambiada casi totalmente por la banda dandole un toque evidentemente menos austero pero llenandola de más armonia y con unas guitarras muy luminosas, como las que tiene “Vacaciones en el mar”, otra de las nuevas, asi como “Murcia va a desaparecer”, ésta un poco más oscura.
Entre comentario y comentario más o menos gracioso y más o menos entendible -sigo teniendo problemas al entender a músicos del sur que cuando hablan cambian totalmente el registro y el acento- rápida y eficazmente fue pasando la hora con su cancionero parte ya de nuestra historia personal, esos estribillos acelerados acompañados de las repicantes guitarras y ese tono especial capaz de hacernos sentir un poco punkys con esas plumas falcon crest.

No faltaron “Lejano oeste”, “La decoración”, “Esplendor en la hierba”, “Del montón”, “Tímidos” o “Los ángeles”,… entre otras, sin olvidarse la magnifica “El rayo verde” con la que cerró este naufrago tímido, introvertido y capaz de arrancar sonrisas y agitación a base de guitarrazos, estribillos únicos y crónicas sentimentales desde un punto de vista casi irónico del que poca gente puede presumir.