Dueño de una voz indómita. Micah P. Hinson en el 44 Heineken Jazzaldia

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Teníamos muchas, realmente muchas ganas de ver este concierto y disfrutar del gran Micah P. Hinson, casi ya desgastado del uso en nuestros reproductores. Quizá fue por eso que nos llevamos una mayor desilusión con lo que ocurrió aquella noche en el Teatro Victoria Eugenia que, sin acercarse realmente a lo desastroso, distó mucho de lo puramente correcto.
Fallos de equipo constante lastraron una estructura de concierto en la que el tejano se presentaba solo primeramente, para interpretar un par de temas simplemente con su voz y su suave guitarra, libre de la cuidada producción del disco, y luego iba añadiendo músicos y capas al sonido: el banjo y la batería y finalmente el teclado y bajo eléctrico (sendos instrumentos compartidos por el mismo músico). Dichos fallos ocasionaron por ejemplo que Micah estuviera solo durante los cinco primeros temas, convirtiendo el recital en un monotematico repetir de una formula que englobaba su magnificente voz y una guitarra muy lenta, en ocasiones acertada y en ocasiones demasiado calma, que acompañaba casi tan lejos como uno de esos desiertos de su América natal.

El concierto mejoró con la salida del banjo, que se marcó un solo al más puro estilo country y la introducción del teclado que, a pesar de su poco uso, le dio un tono mucho más ágil. Micah repasó algunas de las canciones de su ultimo álbum, como la grandiosa ‘When We Embraced‘ y toco una versión de Leonard Cohen del disco que está preparando con muchas más versiones y que saldrá a la luz en breve.

El momento cumbre del concierto, y quizás el que lo resume todo de una buena forma, fue la interpretación de ‘You Will Find Me‘ otra del «Micah P. Hinson and the Red Empire Orchestra«. En él demostró que es dueño de una voz indómita, tanto que en los primeros minutos del concierto te preguntas cómo ese chorro de voz tan profunda puede salir de una persona menuda, con gafas y que se mueve como un junco mientras ejecuta pasionalmente sus canciones. Fue en ese tema en el que mostró un desarrollo inigualable: comenzó con un ambiente íntimo, susurrando y acompañando con su guitarra y mucho reverb, y poco a poco olvidó la melodía para llevarnos a una orgía ruidosa más cercana al post-rock que brilló siempre que pudo, esto fue cuando la vieja guitarra de reemplazo que constantemente afinaba para desesperación del publico no fallaba y no le daba por gritar, ocultando su genialmente triste voz.

Todo eso sirvió para comprobar que Micah, manías y parones aparte, es un músico con una impronta y sentimiento muy particular que pudo hacernos disfrutar mucho por momentos a pesar de que todo parecía salir mal. Esperamos poder verle en otra ocasión con el viento a favor y entonces poder disfrutar dos de las dos horas de concierto y no solo tres cuartos de hora del largo recital.

 

2 Respuestas

  1. bertol

    8 agosto 2009 23:57

    Totamente de acuerdo, en un principio el concierto no pintaba demasiado bien, los fallos de sonido fueron constantes pero poco a poco Micah supo ganarse al público y acabar el concierto con unas canciones muy potentes; lo único que tal vez alguno se durmió para cuando empezó a animarse el asunto.

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