«Mi plan es seguir creciendo, experimentar sin miedo y construir un proyecto que no solo hable de mí, sino que también acompañe a quienes lo escuchan.»
Con motivo de su presentación en el Cupra City Garage de Madrid, Womar arranca una nueva etapa con ZAHRY. Para ir calentando motores antes del concierto, le hacemos una entrevista exprés sobre este nuevo proyecto.
ZAHRY suena a un proyecto muy conectado con tus raíces. Durante el proceso creativo, ¿has descubierto algo nuevo sobre ti?
ZAHRY es un proyecto bastante personal. He conectado con sentimientos que no sabía que tenía, emociones que ni yo mismo entendía bien. Ha sido como mirarme en un espejo sin filtro: he descubierto que soy más profundo de lo que la gente cree, pero también más vulnerable… y eso lo he utilizado a la hora de componer.
También he descubierto, desde hace tiempo, un equipo maravilloso con el que crear y que me ayuda a expresarme en todas las formas posibles a la hora de hacer música: Carlos (La Maravilla del Beat) y Joseph (Joshito). Se siente bien tener un equipo con el que sintonizas en todo.
¿Qué significa para ti el título ZAHRY y de qué manera se refleja en el sonido del EP?
El nombre ZAHRY viene del árabe regional libanés y puede significar varias cosas, como suerte, flor o el color rosa. Me he centrado en esas definiciones para construir la identidad creativa del EP.
Es una identidad nueva, una energía. No es solo un título, es un mood, una etapa. Suena a algo místico, medio espiritual, pero calle al mismo tiempo. Y eso mismo se siente en el EP: sonidos envolventes, a veces oscuros, pero con luz… como un equilibrio entre lo real y lo emocional.
¿Qué papel han jugado tu entorno, tanto personal como musical, en la dirección que ha tomado este trabajo?
Mi entorno ha sido clave. Desde la gente que tengo cerca, lo que vivo día a día, hasta la música que consumo. Todo eso se ha metido en el proyecto sin que yo lo forzara.
Reitero: mi equipo de trabajo ha sido esencial. Tanto Joseph como La Maravilla son artistas a los que admiro muchísimo, y tenerlos cerca y poder trabajar con ellos es una bendición.
Ahora que lo llevas al directo, ¿qué te gustaría que sintiera la gente la primera vez que escuche ZAHRY?
En vivo, quiero que la gente lo sienta en el pecho, no solo que lo escuche. Que conecten con la vibra, que se olviden de todo y se dejen llevar. ZAHRY no es para oírlo en frío, es para vivirlo, para que te dé escalofríos aunque no sepas por qué.
¿Sientes que en esta etapa has evolucionado como artista? ¿Cuáles son tus planes de futuro?
Sí, siento que he evolucionado muchísimo en esta etapa. Como he comentado antes, este proyecto me ha obligado a mirarme sin filtros y a conectar con sentimientos que ni siquiera sabía que tenía. Ha sido un proceso casi terapéutico: entender emociones que antes me incomodaban, aceptar mi vulnerabilidad y descubrir una profundidad en mí que quizá la gente no imagina. Esa honestidad me ha cambiado como artista y también como persona.
En cuanto al futuro, quiero seguir explorando desde ese mismo lugar tan personal. Me interesa profundizar en esta versión más auténtica de mí, llevarla a nuevas canciones y a nuevos formatos. Mi plan es seguir creciendo, experimentar sin miedo y construir un proyecto que no solo hable de mí, sino que también acompañe a quienes lo escuchan. Siento que esta etapa es solo el comienzo de algo mucho más grande.
