‘Fudge’, ante el dolor la creatividad vuelve a ser la cura para Michael Kiwanuka
El quinto álbum del londinense Michael Kiwanuka llega con casi un año de retraso, sin Danger Mouse ni Inflo a los mandos y con una acogida crítica que transita entre la emoción y la apatía, nosotros obviamente caemos en la primera. «Fudge», el quinto álbum de estudio de Michael Kiwanuka, viene de la mano de Polydor, y por fin se ha puesto en circulación este viernes 23 de octubre después de un aplazamiento de casi doce meses provocado por los problemas de salud que el propio artista explicó a sus seguidores en redes sociales, un ictus provocado por sus episodios de hipertensión, en coincidiendo con el anuncio del disco. Eso sí, sus compromisos en directo siguen en suspenso.

Su contenido, doce canciones y algo más de una hora de música grabada principalmente en Southampton y Frome, con una novedad que en la carrera de Kiwanuka tiene peso de giro de guion. Por primera vez desde su debut, él mismo se sienta en la silla del productor.
Conviene recordar de dónde viene. Kiwanuka irrumpió en 2012 con «Home Again», un debut de soul acústico que le valió comparaciones constantes con Bill Withers y Terry Callier. Desde entonces su sonido ha crecido de la mano de dos colaboradores decisivos: Danger Mouse e Inflo, artífices de la amplitud cinemática de «Love & Hate» (2016), del psicodélico «Kiwanuka» (2019), con el que ganó el Mercury Prize, y de «Small Changes» (2024), su disco más recogido.
«Fudge» rompe esa sociedad Kiwanuka escribió estas canciones casi al mismo tiempo que «Small Changes», y que el proyecto acabó convirtiéndose en algo propio, «sin los artificios de un gran estudio y con un sonido mucho más casero». Para cerrarlo llevó las primeras grabaciones al productor Dom Monks, conocido por su trabajo con Laura Marling y Big Thief, y a Rosie Danvers, su arreglista de cuerdas de siempre. Sobre el título, Kiwanuka ha dicho en declaraciones recogidas por SPIN que es una forma desenfadada de decir «voy a hacerlo y punto».
Una simple escucha sirve para disfrutar y dejarnos reconfortar a través de una crudeza y una emoción que es exaltada por la generosidad de sus melodías. Quizás estemos ante uno de los mejores compositores de la década, ¿El mejor Kiwanuka hasta la fecha? la verdad que no conocemos uno malo. Quizás peca a la larga de exuberancia, pero entre el soul y la psicodelia psicoemocional, Kiwanuka vuelve a suavizar géneros y a esbozar una profundidad clave para dejarnos mecer por sus temas.
Desde el crecimiento progresivo en ‘California’, al exceso de ‘Love In My Heart’ donde los sintes y la psicodelia soul nos llevan al éxtasis, en ‘Just Another Moment’ la batería motorik nos introduce en otro registro tan cercano y lejano a la par del artista, nuestro tema fetiche. A lo largo del disco ‘Sing’, soportando una de las cargas emocionales mayores del trabajo, o ‘Stars’ que se atreve con guitarras saturadas y certeras.
Michael nació en Muswell Hill, al norte de Londres. En 2012 publicó su cálido e íntimo álbum de debut, “Home Again”, tras el que sufrió una grave crisis de confianza. «Stars», con sus turbulentos solos de guitarra distorsionada, se grabó por primera vez cuando salía de ese periodo («Cuando tocaba solía sentir / Ahora no siento nada») y finalmente ha encontrado un lugar en “FUDGE”. «Recuerdo que en el colegio la música siempre parecía tener sentido», dice Michael.“Y entonces, de repente, cuando se convierte en trabajo, deja de tener sentido. Mi pasión por tocar la guitarra desapareció durante un cierto tiempo. Esa canción significa mucho para mí».
La portada y el retrato del artista son obra del ilustrador Stevie Gee, y esa identidad visual chillona, casi de chuchería, juega a propósito contra el peso de lo que suena.
Nota: Un Kiwanuka que sin querer ser el mejor, destaca en un momento complicado de su vida
Nota: 8 sobre 10