M. Ward / A Wasteland Companion

, , Leave a comment

M. Ward no parece ser capaz de estarse quieto. Como si no tuviera ya bastante con She & Him, su supergrupo Monsters of Folk y las colaboraciones en discos ajenos como los de Tired Pony -otro supergrupo formado por componentes de Snow Patrol, Belle and Sebastian y R.E.M.- o Arizona Amp and Alternator, ha logrado sacar tiempo de aquí y de allá para grabar, un poco a salto de mata y en ocho ciudades diferentes, ‘A Wasteland Companion’, su séptimo álbum de estudio en solitario.

De sobra es conocida la capacidad del de Portland para apropiarse de los estilos de la tradición musical norteamericana y hacer con ellos lo que le da la real gana, y este álbum, en ese sentido, no es una excepción. Blues, folk, pop costero y rock’n’roll son, de nuevo, los ingredientes de los que se sirve Matthew para cocinar un disco que, de nuevo, no suena a nadie más que a él. En esta ocasión, además, los artistas con los que continuamente colabora -Mike Mogis, Howe Gelb…- le devuelven el favor apareciendo en distintos temas del álbum. También es el caso de Zooey Deschanel, cuyas aportaciones (‘Me And My Shadow’, ‘Sweetheart’) seguramente no entusiasmarán a los que les empalague su manera de cantar y prefieran a M. Ward solito que con ella (¿qué necesidad había de que cantara aquí teniendo un grupo paralelo con ella?).

Que ‘A Wasteland Companion’ es un disco continuista queda claro desde el minuto cero, cuando empiezan a sonar los primeros acordes de ‘Clean Slate’, un emocionante tema que, a pesar de su título, no tiene nada de “borrón y cuenta nueva”, sino que se trata de un homenaje a un amigo fallecido, algo que ya hizo en ‘Transfiguration Of Vincent. El álbum brilla mucho más en unos momentos (‘There’s A Key’, ‘The First Time I Ran Away’, ‘Crawl After You’) que en otros (temas como ‘Wild Goose’ o ‘Primitive Girl’ son insólitamente mediocres) y la sensación de conjunto es que, como la canción que le da título, está un poco a medio terminar -lo que tampoco extraña en un disco grabado de la manera en que lo ha sido éste-. Es muy probable que está sensación también se deba a las comparaciones -siempre odiosas pero que no podemos evitar hacer- con ‘Hold Time‘, esa obra maestra que publicó hace tres años, pero la conclusión a la que llegamos es, en realidad, alentadora: la única persona con la que M. Ward no aguanta comparaciones es con M. Ward. Y es que, como canta en el corte que cierra el álbum, volver a escuchar algo suyo siempre es, sencillamente, pure joy. 6,3/10.

 

Leave a Reply

(*) Requerido, tu email no se har pblico