NIN: El final de la máquina industrial

logo-ninAtendiendo a criterios musicales, me encargan escribir una reseña, un repaso, una revisión si se quiere de lo que se denominó furia industrial, cuyo icono fue el temido Trent Reznor alma máter de sus inagotables Nine Inch Nails. Qué duda cabe que aquel otrora ingenuo grupillo musical de finales de los 80’s acabó siendo un plato fuerte en festivales (Woodstock 94) y bandas sonoras de renombre (Lost Highway, Natural Born Killers) amén de discos poliédricos y sumamente interesantes: la locura de Downward Spiral, la depresión y la versatilidad en la ópera Fragile, así como el ruidoso Broken y los punzantes With teeth y Year Zero. De éste último Reznor quiere llevar su historia a la pequeña pantalla, hacer una especie de serie ambientada en los últimos días apocalípticos de la Tierra. Ya veremos. De su discografía obviamente destacan sus primeros discos, más o menos coincidiendo con la década de los 90’s. Cuando Reznor tiró por la borda su equipo estable, es cuando tropezó y sus discos perdieron frescura y originalidad, a pesar de contar con colaboradores como Dave Grohl en su disco With Teeth.

Lo que sí está claro es que todo tiene un final. El de los NIN ya ha llegado. Reznor anuncia retirada ofreciendo a sus fans una última (e hipotética) gira con Jane’s Addicition por el tour de las Américas. Soy de los que cree que este parón le hacía falta, de echo, su cansino y aburrido Ghosts I-IV (2008) así lo atestiguaba. Sí, algunas canciones tenían su gracia, pero Reznor no es Brian Eno. Tampoco le hace falta, Trent siempre ha jugado con el marketing puro y duro, sólo basta recordar su propaganda comercial para vender su Year Zero escondiendo pendrives por doquier, o los actuales malos rollos con Apple debido la aplicación NIN Access. Electrónica y rock, bits y riffs de guitarras sónicas, una fórmula que al principio de los 90’s causó mucho furor, no sólo por la mezcla en sí, sino por las buenas canciones que por aquel entonces entraban por nuestros sentidos ¿tiro de la lista de los artistas que al final sucumbieron a la electrónica? Muchos: PJ Harvey, David Bowie, Smashing Pumpkins y un lárgo etcétera, hasta Sonic Youth tuvieron sus coqueteos íntimos con ella. No digo que fuera causa y efecto del boom que cosecharon los NIN pero por aquel entonces jugar a inventar sonidos, estaba más que bien visto, se convirtió en moda. Si a todo ello le unimos el punto culminante de festivales veraniegos (Reading, Glastounbury etc) tenemos una década histórica.

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De todo esto se deduce que Reznor no para quieto. Para bien y para mal. Para bien porque cada cierto tiempo puedes escuchar algo nuevo (aunque últimamente era demasiado abrumador en relación a la cantidad de discos editados en comparación con sus inicios) y para mal, porque puede barrer y empezar de nuevo (por algún sitio se quedaron “su” ex baterista Vrenna, “su” programador Richard Patrick etc) si bien recuperó no hace mucho a Finck, “su” antiguo guitarrista. Y es que a pesar de los pesares, Nine Inch Nails está formado por un solo hombre.
Quizás reducir aquí su extensa discografía sería abarcar demasiado, mejor nos quedamos con un punto y aparte, en espera de nuevas aventuras, de nuevos hallazgos, deseando y esperando que –quizás- un día vuelva a sacar otra obra maestra tan perfecta y sutil como lo fue The Spiral.

Carlos Giménez Cabello

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