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‘Código fuente’ (2011), una nueva joya de la ciencia-ficción


Jake Gyllenhaal y Vera Farmiga en Código Fuente

Aparte de por ser el hijo de David Bowie, Duncan Jones se dio a conocer en 2009 por escribir y dirigir ‘Moon’, una arriesgada cinta de ciencia-ficción que arrasó en el festival de Sitges. Ahora regresa a la cartelera con otra historia fantástica, ‘Código Fuente‘, y no extraña en absoluto que la expectativas sean altas, aun cuando Jones no firma el guión. Bien, pues el resultado de esta nueva película no podía ser mejor: Duncan Jones nos ofrece con ‘Código Fuente’ un entretenidísimo thriller de acción y ciencia-ficción que impacta al espectador sin grandes efectos especiales, sólo con una buena historia, unas interpretaciones magníficas y un puñado de imágenes muy sugerentes.

De qué va:

Un programa de alto secreto, de nombre clave Código Fuente, permite a Colter Stevens (Jake Gyllenhaal) existir durante 8 minutos como otra persona. Su misión es identificar al terrorista que ha hecho estallar una bomba en un tren, para lo que ‘viajará’ al tren 8 minutos antes de que la bomba hiciera explosión.

Opinión:

Jake GyllenhaalLo confieso. Siento debilidad por las historias que transcurren o en un único espacio o en un lapso concreto de tiempo, o incluso en ambos, como ocurre con ‘Código Fuente’, porque estas películas obligan a sus creadores a esforzarse para no aburrir al espectador, ofreciendo, en consecuencia, una lección de buen cine. En ‘Código fuente’ sólo tenemos tres escenarios significativos: el tren, la cabina y la sala desde donde controlan la operación; y un único espacio temporal -8 minutos antes de la explosión- que se repite a lo largo de la trama. Con estos pocos elementos -a los que se añade una espectacular explosión y un puzzle de imágenes incoherentes-, Duncan Jones logra construir un filme brillante, que atrapa desde el primer fotograma y que en ningún momento baja el ritmo.

Acción, suspense y romance son los pilares de un argumento que no busca tanto resolver un misterio o establecer una nueva teoría sobre viajes en el tiempo -en realidad, son viajes en la mente- como explorar los deseos del ser humano. De hecho, el misterio que sirve de McGuffin en la trama -la búsqueda del terrorista- se desvela sin mucha pompa. Lo que importa aquí es el viaje emocional que realiza Colter Stevens, cómo acepta su destino y cómo lucha por cambiar el de otros, por lo que la genial actuación de Jake Gyllenhaal y la complicidad que manifiesta con Michelle Monaghan son muy valiosas.

Michelle Monaghan y Jake GyllenhaalAdemás de Gyllenhaal y Monaghan, que protagonizan, asimismo, momentos realmente emotivos como ese llamativo plano congelado, Vera Farmiga, el tercer vértice de Código Fuente’, vuelve a sorprender con un personaje sobrio y contenido que recuerda vagamente al de ‘Up in the air’. Jeffrey Wright, más enérgico, aporta el contrapunto perfecto al carácter intimista con que Farmiga, Gyllenhaal y Monaghan dotan a la película.

Porque a pesar de tratarse de un thriller de ciencia-ficción donde suceden muchas cosas, el guión de Ben Ripley y la realización de Duncan Jones -un maestro de las imagen- se toman su tiempo para aportar dramatismo y profundidad a la historia y sus personajes, sin prisas pero sin pausa. Así, el resultado final es un entretenido y excitante filme que también nos llega al corazón.

Nota: 8 / 10

Para recordar:

Vera Farmiga y Jeffrey Wright– La carisma que ha demostrado tener Jake Gyllenhaal como héroe de acción.

– Lo bien que se le dan a Vera Farmiga los personajes contenidos.

– El plano congelado.

– La banda sonora de Chris Bacon: te provoca tensión sólo con escucharla.

Para olvidar:

– Que el final genere tantas preguntas a las que resulta complicado encontrarles respuesta…

‘Sin límites’, sobre adicciones y poderes mentales a ritmo de vértigo

Sin límites - Robert de Niro y Bradley Cooper

Mucho se ha hablado de que ‘Sin límites‘ suponía la prueba de fuego para Bradley Cooper en el cine de Hollywood, ya que tras muchos papeles secundarios ésta era la primera ocasión en que ejercía de protagonista. Bien, pues la prueba la ha superado con creces. Cooper, uno de los guapos de moda (fue Fénix en ‘El equipo A’), ha demostrado que tiene la calidad interpretativa y el carisma suficientes para cargar sobre sus hombros con el peso de una película entera, como es el caso. Gracias a su buen trabajo, y al magnífico sentido del ritmo que demuestra el director Neil Burger, además de a una puesta en escena llamativa, ‘Sin límites’ logra hacer de un guión desaprovechado e incoherente un thriller ágil y muy entretenido.

De qué va:

Basada en la novela de Alan Glynn (2002). Al aspirante a escritor Eddie Morra (Bradley Cooper) no le podía ir peor hasta que un viejo amigo le da a conocer el NZT, una pastilla que le permite aprovechar su potencial mental al completo. Haciendo uso de sus nuevas  capacidades, Eddie no tardará en conquistar Wall Street, convirtiendo un pequeño capital en millones. Sus hazañas llaman la atención del magnate Carl Von Loon (Robert De Niro), pero también de personas desesperadas por hacerse con la nueva droga.

Opinión:

Bradley CooperLa pregunta que plantea ‘Sin límites’ resulta interesante: ¿Qué harías si pudieras utilizar tu capacidad mental al completo? La idea se basa en la extendida creencia –falsa, por cierto- de que sólo empleamos el 10% de nuestro cerebro. El hecho de que se trate de una creencia errónea resta, desde un primer momento, credibilidad al guión, pero aún así, sigue teniendo interés. Así, la historia arranca muy bien con un Eddie Morra (Cooper) en sus horas más bajas que, con una sola pastilla, recupera la energía perdida y comienza a andar el camino hacia el éxito. A medida que avanza la trama, y Eddie va acumulando logros, surgen las complicaciones, y la historia se vuelve excitante.

Asimismo, el argumento pasa por temas tan variados y atractivos como la necesidad de más poder, la adicción o el éxito fácil versus éxito mediante esfuerzo. Sin embargo, muchas de las subtramas que va abriendo el guión las olvida enseguida, dejándolas abiertas o sencillamente ignorando que alguna vez existieron, lo que genera bastante confusión.De hecho, da la sensación de que la falta de respuestas se debe a que el guionista –Leslie Nixoncomplicó la trama en pos de la intriga y la acción y luego no supo cómo resolverla.

Además, el tono de la historia no queda claro: en ocasiones parece que condena las acciones del personaje principal; en otras, las aplaude. Sin embargo, precisamente esa postura imparcial, por llamarla de alguna manera, desvía nuestra atención hacia el espectáculo, que, al fin y al cabo, es la mejor baza que tiene ‘Sin límites’ para capturar al espectador.

Abbie Cornish y Bradley CooperYa desde los títulos de crédito iniciales nos damos cuenta de que ‘Sin límites’ intentará sorprendernos con un montaje y una fotografía llamativas. Así es. Más adelante, la rapidez con que se suceden los acontecimientos nos mantiene pegados al sillón, y la resolución final nos deja a más de uno con la boca abierta. Lo cierto es que Neil Burger, su director, ya demostró en ‘El ilusionista’, aquel thriller de magos con Edward Norton en el papel principal, que la realización se le daba bien.

Volviendo a Bradley Cooper, el actor destaca en un reparto acertado, pero no brillante. Robert de Niro se mete en la piel de un magnate frío y desconfiado, capaz de dejar a un lado sus reticencias para conseguir sus objetivos, pero su actuación nos sabe a poco, tanto por la brevedad de su papel como por el poco empeño que parece ponerle. Abbie Cornish ejerce de novia del protagonista, y ya está, y Anna Friel nos deja con ganas de más sobre todo a quienes la hemos visto en ‘Pushing Daisies’.

Nota:  7 / 10

Para recordar:

– Que haya quedado demostrado que Bradley Cooper tiene el carisma y fuerza interpretativa suficientes para llevar él solito el peso de una película.

– El montaje de los saltos temporales.

Para olvidar:

Robert de Niro– Los vacíos argumentales que dejan sin conclusión varias de las historias secundarias.

– Que la presencia de Robert de Niro prácticamente no pase de cameo.

– Una última escena muy floja.

‘Nunca me abandones’, un drama que deja huella

Nunca me abandones - crítica

Existen historias tristes, otras tristísimas, y unas pocas desgarradoramente demoledoras. Ése es el caso de ‘Nunca me abandones’, la adaptación británica de la aclamada novela de Kazuo Ishiguro que cuenta una historia de amistad y amor sobre un fondo de ciencia-ficción. Con unos entregados Carey Mulligan, Andrew Garfield y Keira Knightley -probablemente los mejores actores de su generación-, este drama transmite tanto sentimiento como preguntas filosóficas, no dejando indiferente a nadie. Muy recomendable.

De qué va:

Kathy (Carey Mulligan), Tommy (Andrew Garfield) y Ruth (Keira Knightley) pasan su infancia en Hailsham, un internado inglés aparentemente idílico que esconde una inquietante verdad. Cuando dejan atrás el refugio que les brinda del colegio, deben hacer frente a los profundos sentimientos que amenazan con separarlos.

Opinión:

Carey Mulligan, Keira Knightley, Andrew GarfieldQuien tenga la intención de ver ‘Nunca me abandones‘ y desconozca los detalles de la trama, que no siga leyendo, porque me resulta prácticamente imposible hablar de este filme sin mencionar el secreto que esconde su argumento. La trama transcurre en una realidad paralela, donde Kathy, Tommy y Ruth, el trío protagonista, han sido creados genéticamente para, en su edad adulta, servir de donantes de órganos y mantener así una esperanza de vida que alcanza los 100 años. Una vez cumplida su función, morirán.

Ése es el escenario de ‘Nunca me abandones’, un mundo inquietante no tanto por esa aberración genética como por la conformidad con que los donantes aceptan su papel. Kathy, Tommy y Ruth, y con ellos el resto, saben que jamás llegarán a la treintena, que sus órganos les serán extraídos hasta que la vida les abandone, y, lejos de rebelarse, demuestran su compromiso con el destino que les han impuesto. Esa indiferencia aterra, y la manera en que la dirección de Mark Romanek (‘Retratos de una obsesión’) nos guía por ella le confiere un matiz aún más tenebroso.

Sin dejar en ningún momento espacio para que los personajes se cuestionen su destino, Romanek los acompaña en su planificada existencia indagando únicamente en los sentimientos que les unen y al mismo tiempo les separan: el amor y los celos.  Cierto es que al pasar tan de refilón por las cuestiones éticas y filosóficas de la historia aumenta el misterio, pero quizás el espectador se quede con ganas de más. Sin embargo, como ocurría con ‘Monsters‘, la otra joya del cine británico independiente de 2010, la falta de información le confiere cierta magia a la película que la hace inolvidable.

Nunca me abandones‘Nunca me abandones’ llega al corazón de los espectadores también por una fotografía y una magnífica ambientación que entristecen aún más la historia, y, sobre todo, por la gran actuación de sus intérpretes. Carey Mulligan, contenida, logra enseguida que empaticemos con su personaje; Andrew Garfield derrocha sentimiento; y Keira Knightley aporta el contrapunto perfecto a la historia de amor de los dos anteriores. Una estupenda Sally Hawkins, además, refuerza un reparto digno de mención.

Resumiento, ‘Nunca me abandones’ conmueve, provoca y causa desesperanza, pero sobre todo perdura en el recuerdo de quienes la han visto.

Nota: 7 / 10

Para recordar:

Izzy Meikle-Small Andrew Garfield: definitivamente, uno de los mejores actores jóvenes del momento.

– La fotografía de Adam Kimmel, que acentúa el halo de misterio y la sensación de pérdida que rodea a la historia.

– El asombroso parecido tanto físico como gestual entre Carey Mulligan y la niña que interpreta a su personaje en la infancia, Izzy Meikle-Small.

– La pregunta que la última escena lanza al espectador: por mucho tiempo que tengas, ¿es suficiente?

Para olvidar:

– Que sientes que le falta algo.

‘Los chicos están bien’ (2010), una refrescante historia familiar


Annette Bening y Julianne Moore - Los chicos están bien

Cada año en la meca del cine, una historia original de corte independiente con una puesta en escena sobria pero elegante suele hacerse con el favor de la crítica y acumular un sinfín de reconocimientos, incluidos, en ocasiones, el preciado Oscar. Este 2010 el turno le ha tocado a ‘Los chicos están bien‘, comedia sobre una familia poco convencional -dos lesbianas, sus hijos y el donante de esperma– que, aunque en su presentación en Berlín no arrancó grandes aplausos, ha ido poco a poco ganándose adeptos, sobre todo por la interpretación de sus actrices. Una esplendorosa Annette Bening y una eficaz Julianne Moore, acompañadas de un guión inteligente y divertido, hacen de ‘Los chicos están bien’ uno de los filmes más refrescantes y satisfactorios del año.

De qué va:

Nic y Jules (Annette Bening y Julianne Moore) están casadas, tienen dos hijos concebidos por inseminación artificial y gozan de una vida aparentemente idílica. Sin embargo, la entrada en escena de su donante de esperma (Mark Ruffalo) amenazará la unión de su familia.

Opinión:

Mia Wasikowska y Josh HutchersonQue ‘Los chicos están bien’ sea una comedia diferente se debe, sobre todo, a la historia que cuenta: distinta a lo que estamos acostumbrados, e incluso atrevida, capta enseguida nuestra atención. Sin embargo, esa aparente originalidad acaba derivando en una serie de situaciones propias de las comedias románticas tradicionales, aunque, eso sí, adornadas con unos diálogos ingeniosos, divertidos y en ocasiones hasta desconcertantes.

El libreto escrito por Stuart Blumberg y Lisa Chodolenko, también directora de la cinta -es su ópera prima-, logra, además, darle un espacio a cada personaje para que el espectador conozca sus deseos y sus miedos. Así, además de brindarle a cada actor la oportunidad de lucirse -oportunidad que aprovechan-, el filme no sólo habla de la familia y el amor, sino también de la rebeldía adolescente, la amistad, el sacrificio

Ese complejo guión Lisa Chodolenko lo traslada a la pantalla con naturalidad. Como un testigo más de lo que va sucediendo, deja que la historia fluya, que el espectador se relaje, hasta que llega la hora de emocionarle, que es cuando interviene para crear momentos verdaderamente emotivos.

En cuanto a los actores, Annette Bening borda su papel de mujer responsable, estricta y a punto de perder lo que más le importa a causa, en parte, de sus propios errores. Sin duda es ella el gran valor de este filme, aunque Julianne Moore tampoco desmerece elogios. Mia Wasikowska (la Alicia de Burton) y Josh Hutcherson expresan a la perfección la inseguridad de la adolescencia, y Mark Ruffalo nos enternece, divierte y enfada con su personaje.

Nota: 8 / 10

Para recordar:

– La grandísima escena del ‘descubrimiento’ en casa de Paul (Ruffalo): brillante.
– Que Annette Bening y Julianne Moore muestren sin miedo sus arrugas: los años no pasan en balde, no hay por qué esconderlo.
– Que, por primera vez en mi vida cinéfila, Mark Ruffalo me haya sorprendido gratamente con un papel divertidísimo que me ha encandilado.

Para olvidar:

Los clichés del género que repite la película y que merman su originalidad y frescura.

Una pena:

Que, de las cuatro nominaciones a los Oscar que tiene, se vaya a ir a casa con las manos vacías.

‘Cisne negro’ (2010), espectacular thriller psicológico


Natalie Portman en Cisne Negro

Si existe un Oscar merecedisímo de los que se entregarán el próximo día 27, ése es el de Natalie Portman. La diminuta actriz se deja la piel en Nina, la bailarina estricta y perfeccionista que en ‘Cisne negro’ lleva su pasión por la danza demasiado lejos. Ella es una de las principales razones para ver y disfrutar de la nueva película de Darren Aronofsky, pero, sin duda, no es la única.

De qué va:

Nina (Natalie Portman) es una perfeccionista bailarina de ballet absorbida por la danza. Cuando su compañía prepara ‘El lago de los cisnes’, resulta elegida para encarnar el papel principal, pero el director (Vincent Cassel) le muestra sus reservas de que pueda interpretar al mismo tiempo al inocente Cisne Blanco y al sensual Cisne Negro. La presión del trabajo y la rivalidad con otra bailarina de la compañía, Lily (Mila Kunis), potenciarán el lado más oscuro de Nina…

Opinión:

Natalie Portman y Vincent Cassel en Cisne NegroCalificado de thriller psicológico, ‘Cisne negro’ atrapa al espectador desde el fotograma 0, guiándole por una historia de sacrificios y rivalidades cargada de tensión, escenas de gran belleza y la maravillosa música de Tchaikovsky adaptada para la ocasión por Clint Mansell, quien crea una melodía mucho más oscura que la original. Desde esa primera escena en la que Nina sueña que algo perverso la persigue, seguimos la película en un estado de alerta continua, fijándonos en todos los detalles, reflejos y miradas, esperando ver cómo la frágil personalidad de la bailarina empieza a resquebrajarse.

Porque el ballet que nos transmite Darren Aronofsky en ‘Cisne negro’ es un mundo donde sólo sobrevive el más fuerte, y desde ese primer instante percibimos que Nina no lo es. Es un ballet donde el reloj no perdona, las envidias y las ambiciones no dejan espacio para la amistad y el trabajo duro requiere dejar a un lado todo lo demás. Sin embargo, a pesar de su crudeza, Aronofsky logra transmitirnos también toda la belleza del ballet, con numerosas escenas de baile que culminan en un último número musical que, por su significado en la trama y puesta en escena, resulta asombroso.

Mila Kunis y Natalie Portman en Cisne NegroAsí, la hábil mezcla de suspense y danza, aderezada con un toque de erotismo, y contada a un ritmo que nunca decae, conforma una película atrevida, envolvente y de obligado segundo visionado.

‘Cisne negro’ es una gran película, un filme que, por sus características, podemos considerar ya de culto; pero es también la consagración definitiva de Natalie Portman. En realidad, la actriz lleva años demostrando que no es sólo una cara bonita -‘Closer’, en 2004, le reportó numerosos premios-, pero nunca hasta ahora su actuación nos había impactado tanto. Frágil y atormentada como el Cisne Blanco está perfecta, pero es que sensual y peligrosa como el Cisne Negro también, tanto, incluso, que en realidad parecen dos personas distintas. La actriz desprende tanta energía como Nina que eclipsa, sin poder evitarlo, al resto del reparto, que no desmerece halagos: Mila Kunis, Vincent Cassel, Barbara Hershey y Winona Ryder, eficientes en sus roles.

Nota: 9 / 10

Para recordar:

Natalie Portman en Cisne Negro– La espléndida actuación de Natalie Portman: será recordada durante años.

– La espectacular entrada en escena del Cisne Negro -el vídeo sólo muestra una parte..-.

– El diseño de vestuario, a cargo de Amy Westcott.

– La continua presencia de reflejos en el filme, que consigue mantener la tensión en niveles altísimos durante todo el metraje.

Para olvidar:

– Que la trama del Lago de los Cisnes nos arruine el final de la película.

– Que una de las piezas claves del argumento sea el parecido físico entre Nina y Lily cuando en lo único en que se asemejan Natalie Portman y Mila Kunis es en el color del pelo -otra historia bien distinta es el parecido que sí existe entre Portman  y Winona Ryder-.

’127 horas’, intensa, visual, perfecta


James Franco en 127 horas, de Danny Boyle

127 horas‘ cuenta una historia real de supervivencia dura y atractiva, pero, aún así, difícil de trasladar a la gran pantalla. Que un montañero pase cinco días atrapado en una grieta sin apenas poder moverse parece no dar para mucho, salvo, por supuesto, el momento de la liberación, pero una sola escena no puede sostener una película entera… Sin embargo, si al frente del proyecto se sitúa Danny Boyle, director de ‘Transpotting’, ’28 días después’ o ‘Slumdog Millionaire’, las 127 horas que vivió Aron Ralston en aquel cañón dan para crear un intenso drama enormemente visual que no deja indiferente.

De qué va:

En el año 2003, el montañero de 26 años Aron Ralston se va de escalada a un alejado paraje de Utah, donde sufre un terrible accidente: su brazo derecho queda atrapado bajo una roca en la estrecha grieta de un cañón. Con escasa comida y poca agua, Aron logra sobrevivir durante 5 días, 127 horas, en ese recóndito lugar, donde reflexionará sobre su vida y lo que ha dejado atrás.

Opinión:

James Franco en 127 horas, de Danny BoyleLa capacidad de Danny Boyle para contar más allá de las imágenes que vemos y los diálogos que escuchamos es, sencillamente, impresionante. Los planos que utiliza, el montaje a ritmos diferentes, la banda sonora presente en prácticamente todos los minutos del filme… todo ello convierten la sorprendente vivencia de Aron Ralston en mucho más que una historia de superación. ‘127 horas’ es una película dramática, con un actor que se deja la piel en su personaje; pero también es un filme de acción, con sus momentos de intriga y mucha tensión; ademá, habla del amor y la familia e incorpora acertadas escenas cómicas que aligeran el tono de la película para hacerla, si cabe, aún más entretenida. De sus 94 minutos de duración, ni uno solo sobra.

Asimismo, desde el contraste entre la alborotada vida en la ciudad y el carácter solitario de Aron que muestran los primeros fotogramas hasta la emotiva escena del rescate, la película es un baile de imágenes de gran belleza. Aun sin diálogos, el filme podría disfrutarse igual.

Pero, por muy llamativa que sea la puesta en escena de ‘127 horas’, de no ser por la genial actuación de James Franco hoy no hablaríamos de una gran película. El actor soporta todo el peso de la cinta, y su buen hacer nos deja escenas inolvidables como la imaginada entrevista radiofónica. Su nominación al Oscar es más que merecida, y también agradecida, ya que hasta ahora no habíamos tenido la oportunidad de descubrir su talento ante la cámara.

Por James Franco, Danny Boyle y el compositor A. R. Rahman -el de ‘Slumdog Millionaire’-, debes ver ‘127 horas’.

Nota: 9 / 10

Para recordar:

James Franco en 127 horas, de Danny Boyle– El descubrimiento del grandísimo actor que es James Franco -en la escena de la ‘entrevista’ resulta brillante-.

– La escena de la ‘liberación’: frenética y tremendamente sugestiva -el sonido de los nervios cortándose es espectacular-, logra transmitir toda la fuerza de ese momento decisivo sin caer en el morbo.

– La banda sonora de A. R. Rahman, en especial la música que suena al principio del filme y la canción nominada al Oscar ‘If I rise’, interpretada por Dido.

Para olvidar:

– Que en la posproducción se hayan pasado por alto detalles como la cámara de fotos que se encuadra a sí misma o el brazo que aparece y desaparece en la piscina.

‘Enredados’, Disney se suelta la melena


Flynn y Rapunzel en 'Enredados'

Con el cine de animación de factorías como Pixar o Dreamworks pisando fuerte, los clásicos de Walt Disney tenían que reiventarse si querían hacerse un hueco en la taquilla, más después del fracaso de ‘Tiana y el sapo’. Por eso decidieron que su próxima película se lanzara en 3D y llevara por título una palabra que atrajera también a los espectadores que no creen en cuentos de hadas, algo así como ‘Enredados‘ -en principio iba a llamarse ‘Rapunzel’-. Además, debía mezclar los clichés tradicionales del género -brujas, reinos, la importancia de la familia- con grandes dosis de humor, acción y una pizca de intriga, para que todos, niños y mayores, disfrutáramos de la película. Como resultado, Disney crearía un filme de héroes y princesas fiel al estilo de clásicos como ‘La Bella y la Bestia’ pero que al mismo tiempo recordaría a ‘Shrek’. Pues bien, ‘Enredados’ es eso y algo más.

De qué va:

Rapunzel ha vivido toda su vida encerrada en una torre para proteger su mágico cabello, que tiene el poder de sanar. Lo que ella no sabe es que, en realidad, su supuesta madre la secuestró cuando era un bebé y desde entonces la mantiene recluida para aprovecharse de su don. Pero Razpunzel quiere conocer el mundo exterior, y la oportunidad le llegará cuando Flynn Rider, un astuto ladrón, se esconda en su torre.

Opinión:

Flynn y el mimo en 'Enredados'‘Enredados’ es la apuesta de Walt Disney por el nuevo cine de animación -en 3D, con historias modernas y mucho humor- y al mismo tiempo una de las mejores películas que ha creado en los últimos años. La historia de Rapunzel y Flynn -el bandido goza de tanto protagonismo como la princesa- es ágil, divertida y muy emotiva. Lo bien desarrollados que están los personajes y los ingeniosos diálogos -como siempre, recomiendo la versión original- tienen la culpa, pero también ayuda, y mucho, el increíble trabajo de los animadores.

Quienes la vean en tres dimensiones, disfrutarán como niños con escenas como la de las lámparas; el resto, no dejaremos de sorprendernos cuando la ira de los personajes se perciba también en el color de su tez.

Salvando los momentos musicales ‘marca de la casa’ -la canción ‘I see the light‘ ha recibido una nominación al Oscar-, que ralentizan innecesariamente el ritmo de la trama y ni siquiera aportan emotividad, y una ligera sensación de “falta algo”, ‘Enredados’ resulta inolvidable de principio a fin.

Nota: 7 / 10

Para recordar:

El camaleón de 'Enredados'– Los diálogos entre Rapunzel y su madre, que reflejan con acierto la eterna lucha entre la protección de los padres y la rebeldía de los hijos.
– Los caracteres difíciles del caballo y el camaleón, que hacen de sus personajes unos auténticos ‘robaplanos’.
– La química de la pareja protagonista, más digna de elogios por tratarse de dibujos.
Flynn en tres escenas: ante sus retratos, cuando descubre el secreto de Rapunzel y mientras los clientes de la taberna confiesan cantando sus sueños.

Para olvidar:

– Que algunos de los momentos más divertidos del tráiler se hayan quedado en el tráiler.
– Lo edulcorado y conservador que resulta el retrato de los padres de Rapunzel.

‘El discurso del Rey’, brillante filme de época, no una obra maestra


Geoffrey Rush,Colin Firth,Helena Bonham Carter

Cada año por estas fechas, es decir, en temporada de premios, suele estrenarse alguna película de corte clásico con aires de melodrama y, a ser posible, basada en hechos reales, que acaba colándose entre las más galardonadas. El turno del 2011 ha sido de ‘El discurso del Rey‘, que relata cómo el rey británico Jorge VI lidió con su tartamudez en época de guerra, y que ha supuesto -y sigue haciéndolo- un sinfín de galardones para Colin Firth, quien interpreta al monarca. Ese éxito, unido a la historia de superación personal que cuenta, ha elevado mucho las expectativas, y, por ese motivo, hoy no puedo evitar sentirme un poco decepcionada.

De qué va:

Cuando el rey Jorge V muere y su heredero, Eduardo VIII, abdica, el hasta entonces duque de York se convierte en monarca del Reino Unido. Pero Jorge VI cuenta con un problema para ejercer como la voz del pueblo: tartamudea. Por eso buscará ayuda en el poco ortodoxo logopeda Lionel Logue, con quien aprenderá a vencer su problema justo cuando más lo necesita, ante el estallido de la Segunda Guerra Mundial.

Opinión:

Colin FirthNo me entendáis mal, ‘El discurso del Rey’ es una buena película. El suceso histórico que cuenta -la tartamudez de un rey y cómo luchó contra ella- tiene interés, los actores que le dan vida ejecutan unas interpretaciones casi impecables, la ambientación del Londres años 30 es sensacional y la dirección de Tom Hooper maravillosa, pero a ‘El discurso del Rey’ le falta profundidad para alcanzar el estatus de ‘obra maestra’.

Por un lado, la trama se centra en la dificultad de Jorge VI para hablar en público y pasa de soslayo por otros temas como la rigidez de la monarquía británica, la diferencia de clases o la tensión previa al conflicto bélico, cuando es precisamente ese contexto el que da fuerza a la historia del rey tartamudo. También menosprecia un poco la amistad entre el monarca y su logopeda, ya que, aunque vemos cómo madura su relación, únicamente lo hacemos desde el punto de vista del primero, con lo que el personaje de Geoffrey Rush -espléndido- queda un poco desdibujado.

Colin Firth y Geoffrey RushSin embargo, la mezcla de géneros que aborda ‘El discurso del Rey’, con fragmentos propios de la comedia, el drama familiar o incluso el thriller político, hacen de esta película un filme recomendable para prácticamente cualquiera. A ratos divertida, a ratos triste, pero siempre muy emotiva, ‘El discurso del Rey’ utiliza uno de esos fragmentos de historia que cuesta creer que no hayan saltado antes al cine -al parecer, la Reina Madre lo impidió- para crear un filme de época elegante y sin fisuras -y original en su ejecución, gracias a los encuadres y las maniobras de Tom Hopper-.

En cuanto al reparto, el factor inolvidable de ‘El discurso del Rey’, ¿quién no sabe ya que Colin Firth es el actor del año por su papel del rey Jorge VI? El británico imita a la perfección el habla del monarca, con esas pausas forzadas que nos hacen sufrir, y expresa con maestría la lucha interna que vive su personaje entre hacer lo correcto y el miedo a hablar en público. Sin embargo, es difícil empatizar con él, aunque ello quizás se deba más al mal genio y la rectitud de su personaje que al trabajo del actor.

Helena Bonham CarterGeoffrey Rush y su Lionel Logue son otra historia. Lástima que el guión no profundice más en su personaje, porque el australiano logra hacerse con el protagonismo de la mayoría de las escenas en las que aparece, incluso las que comparte con Colin Firth. Helena Bonham Carter también brilla como la paciente y recta reina consorte, pero no es éste el mejor papel de la actriz. El resto de secundarios –Guy Pierce, Michael Gambon, Timothy Spall, Derek Jacobi, Jennifer Ehle…- completan un brillante reparto que se ha hecho con un merecidísimo galardón del Sindicato de Actores al mejor equipo actoral.

Nota: 7 / 10

Para recordar:

Geoffrey Rush– Cómo los rebuscados planos y el montaje de ciertas escenas -la terapia- convierten a ‘El discurso del Rey’ en una película de época distinta a las habituales. Muy merecida la nominación de Tom Hooper al Oscar al Mejor Director.
– Que ‘El discurso del Rey’ haya supuesto el definitivo reconocimiento de Colin Firth como un grandísimo actor.
– Lo bien que le sientan a Geoffrey Rush los personajes un tanto estrambóticos.
– La banda sonora de Alexandre Desplat: nostálgica y divertida al mismo tiempo.

Para olvidar:

– Que la película prácticamente se resuma en el tráiler.

Una curiosidad:

Colin Firth saltó a la fama por su papel de Mr. Darcy en la teleserie ‘Orgullo y Prejuicio‘, donde a Elizabeth Bennet, su enamorada, la interpretaba Jennifer Ehle, quien aquí da vida a la mujer de Lionel Logue. Éste ha sido su reencuentro quince años después.

‘The tourist’: mucho glamour, poca emoción


Angelina Jolie y Johnny Depp en 'The tourist'

Existen películas pensadas para contar historias, otras para sorprender con novedosos efectos especiales, y unas cuantas destinadas a los fans de sus actores principales. Es el caso, este último, de ‘The tourist‘, un thriller romántico donde no importa la trama o la escenografía, sino el poder ver juntos en pantalla a dos de las estrellas más deseadas del celuloide, Johnny Depp y Angelina Jolie. Al menos, para quienes no nos sintamos satisfechos con el mero hecho de que encabecen el reparto, es de agradecer las notables interpretaciones de los dos actores.

De qué va:

Durante un improvisado viaje a Europa, Fank (Depp) inesperadamente se encuentra flirteando con Elise (Angelina Jolie), una misteriosa mujer que se cruza deliberadamente en su camino. Con Venecia como telón de fondo, su vertiginoso romance evoluciona rápidamente al tiempo que se ven inmersos involuntariamente en un juego mortal de gato y ratón.

Opinión:

Johnny Depp y Angelina Jolie en 'The tourist'Estoy segura de que, en un principio, este remake de la película francesa ‘El secreto de Anthony Zimmer‘ pretendía ser algo más que el escaparate de la pareja Depp-Jolie. Para empezar, el director elegido era nada menos que Florian Henckel von Donnersmarck, realizador de la aclamada, y oscarizada, ‘La vida de los otros‘. Además, el argumento, que mezcla espionaje, romance y comedia, resultaba interesante. Sin embargo, la incorporación de Depp y Jolie al proyecto añadió un elemento nuevo que repercutiría en el resultado final: el morbo.

Debido al morbo por unir a los dos actores en pantalla, ‘The tourist’ acaba concediendo más relevancia a la extraña relación que inician y restando minutos a la trama de espías e identidades falsas, con lo que los espectadores que hayan acudido al cine esperando una cinta de acción se sentirán defraudados, mientras que quienes anhelaran una película romántica tampoco quedarán del todo satisfechos, porque ‘The tourist’ no pretende ser eso.

En otras palabras, el ritmo es irregular y los personajes secundarios, la clave del éxito de tantas y tantas películas, acaban menospreciados. Menos mal, eso sí, que Johnny Depp y Angelina Jolie ejecutan sendas interpretaciones bastante logradas, lo suficiente como para que ambos hayan recibido una nominación a los Globos de Oro. Además, resulta interesante ver cómo Depp se mete en la piel de un personaje con muchísima menos carisma de a la que nos tiene acostumbrados.

En general, ‘The tourist’ entretiene y proporciona una buena dosis de glamour, pero al espectador le deja la decepcionante sensación de que podría haber sido una gran película.

Nota: 6/10

Para recordar:

Rufus Sewell y Angelina Jolie en 'The touris– La secuencia inicial: ágil, intrigante, divertida…
– El cigarrillo electrónico de Johnny Depp, que más de uno habrá intentado comprar a raíz de la nueva Ley Antitabaco.
– La actuación de Angelina Jolie: qué bien expresa los sentimientos encontrados de su protagonista.

Para olvidar:

– La banda sonora, demasiado melodramática para un filme de acción que no busca la lágrima fácil -o no debería-.
– Que el papel de Rufus Sewell sea sólo un cameo.

Efecto secundario:

Durante toda la película no he podido evitar acordarme de ‘Charada‘, de Stanley Donen, y eso sólo deriva en una cosa: me apetece verla otra vez.

‘Monsters’, un filme intimista con fondo alien


Monsters (2010), de Gareth Edwards

Nunca el título de una película engañó tanto. La sinopsis oficial de ‘Monsters‘ habla de un hombre y una mujer que deben cruzar la peligrosa zona donde habitan las criaturas que llegaron de otro planeta seis años atrás. Sin embargo, a diferencia de lo que el espectador puede esperar, aquí los mostruos y las escenas de terror brillan precisamente por su ausencia. No sé dónde leí que ‘Monsters’ era como si ‘Lost in translation’ ocurriera en el escenario de ‘Godzilla’,y, sinceramente, no encuentro mejor forma de definirla. La ópera prima de Gareth Edwards es una película de ciencia-ficción, sí, pero a la vez intimista, pausada, que habla del viaje a casa de dos personas que en realidad no quieren regresar.

De qué va:

Hace seis años, una sonda de la NASA que contenía muestras de vida extraterrestre se estrelló en México en su viaje de regreso. Hoy, los ejércitos mexicano y estadounidense intentan contener la criaturas en la conocida como ‘zona infectada’. En ese contexto, un hastiado periodista estadounidense (Scoot McNairy) acepta de mala gana escoltar a la hija de su jefe (Whitney Able) a través de la zona infectada de vuelta a Estados Unidos.

Opinión:

Whitney Able, en MonstersQue ‘Monsters’ muestre las temidas criaturas del título sólo de refilón y se centre en la historia romántica de sus protagonistas ha generado sentimientos encontrados. Muchos de los que eligieron ver esta película con la esperanza de descubrir una nueva ‘Distrito 9’ salieron desencantados, y, para qué negarlo, aburridos. Otros encontraron en ‘Monsters’ una emocionante historia que les llegó al corazón. En mi caso, fueron un poco ambas cosas.

Por un lado, no pude evitar una cierta decepción cuando noté que las escenas de tensión/terror tardaban en llegar y más aún cuando comprendí que nunca lo harían. Me había sentado a ver ‘Monsters’ dispuesta a dejarme sorprender y asustar, y, en lugar de eso, me sobrevenía algún que otro bostezo. Al mismo tiempo, no obstante, la sencillez, ternura y elegancia con que Gareth Edwards nos cuenta el viaje de Kaulder y Sam, y los vínculos que van creando entre ellos, me gustó, y sé que, en otras circunstancias, me hubiera emocionado.

El problema es que, cuando esperas un filme de ciencia-ficción con buen manejo del suspense y espectaculares efectos especiales, el encontrarte con una historia romántica, por bien contada que esté, no evita la decepción.

Zona Infectada, MonstersDejando a un lado el carácter imprevisto del argumento de ‘Monsters’, lo cierto es que no extraña que la película de Gareth Edwards triunfara en los premios al cine independiente británico (se llevó galardón a la mejor película, director y efectos visuales). Aparte de un buen guión, mucho simbolismo y un impecable trabajo por parte de sus dos actores, el filme presenta una ambientación extraordinaria, con todo esos detalles propios de un país devastado por la guerra, una banda sonora conmovedora y unos efectos, los pocos que hay, que cuesta creer que su director los realizara desde su portátil (y que fueron premiados en Sitges).

Si no fuera por la sensación de insatisfacción que deja su decepcionante escena final y por la inexplicable indiferencia con que sus protagonistas se enfrentan al peligro -ahí perdemos la empatía-, ‘Monsters’ figuraría hoy en mi lista personal de las mejores películas de ciencia-ficción que he visto.

Nota: 6/ 7

Para recordar:

Sam y Kaulder, frente a la frontera en Monsters– Que detrás de una película de esta calidad figure una única persona como guionista, realizador, director de fotografía y creador de los efectos especiales: Gareth Edwards.
– El simbolismo de ese enorme muro que les separa de su casa: como si volver al hogar significara entrar en una cárcel.
– La banda sonora de Jon Hopkins, mezclada con la fotografía de Gareth Edwards, y unida a todas esas escenas de destrucción y superviviencia. Da qué pensar.

Para olvidar:

– Que la intriga por conocer el aspecto de las criaturas desaparezca en el segundo minuto de la película.
– La última secuencia: qué clímax más poco climático.