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Crónica de El Columpio Asesino. Sala Bitácora. Valladolid. Enero 2013.

Se sabían esperados y no hicieron esperar demasiado. Antes de que se cumplieran las diez de la noche, los hermanos Arizabaleta y su cohorte post-punk saltaban a escena para iniciar la última fase de la gira de presentación de su exitoso Diamantes, publicado ya hace casi dos años. La recién reestrenada Sala Bitácora fue el lugar donde los navarros descargaron su narcótico arsenal, registrando una muy buena entrada.Desde la inicial “Ye ye yee” ya se intuía el patrón que iba a seguir el concierto: mucha energía sobre el escenario, con una combinación de melodías oscuras, distorsión y partes electrónicas.
Esta mezcolanza se hizo patente en temas como “Dime que nunca lo has pensado”, “On the floor”, o “Motel”. El Columpio Asesino, tras sus múltiples cambios de formación, parece haber encontrado el equilibrio en su actual configuración: a la ya consabida maestría de Álbaro y Raúl, se añade el dinamismo zigzagueante de Cristina, la contudencia grave de Daniel Ulecia y su botella de Ballantines y la multinstrumentación de Iñigo Sola (teclados, sintes, trompeta, percusión etc.). Esa diversidad sinérgica se pudo apreciar, por ejemplo, en “Castigadora” y su trompeta distorsionada en clave electro. Sonaron también otros temas de La Gallina,  como “Un arpón de grillos” o “La marca en nuestra frente es la de Caín”.
En su vuelta a Diamantes, su particular homenaje al grupo americano “MGMT” nos confundió con un inicio de aires cuasi-eclesiásticos, para terminar derivando en un cúmulo de intensidades más acorde con el tono general del concierto. Posteriormente descargaron las celebradas “Diamantes”, “Perlas” y “Toro”, un trío de ases más que adecuado para concluir la parte pre-bises. En “Toro” se pudo vislumbrar la entusiasta reacción por parte del público ante una canción que se ha convertido en un toda una exaltación del onanismo compartido.
Tras la pertinente salida y entrada del escenario, la recta final se basó en temas de sus anteriores trabajos, como la hipnótica “Destacamento” y su denso sonido de guitarras, “Edad Legal” y su cha cha cha, “Floto”, “Lucas 44-48” y “Vamos”, su particular y desquiciada versión del himno de los Pixies en clave punk. Gran cierre para un concierto compacto, coherente y creíble por parte de una banda que se ha ganado a pulso un lugar en los primeras puestos de la música independiente nacional.

Crónica del concierto: El Columpio Asesino en la sala Ocho y Medio (Madrid) – Septiembre 2011


Con amigos y extraños coincidimos en los baños, siempre te gustaron largas, amarga baja, amarga baja“. Los chicos de El Columpio Asesino llevan más de una década mirando de frente a su público con un sonido crudo –directo en todos los sentidos– que desplegaron el pasado viernes en la fiesta del undécimo aniversario de la sala Ocho y Medio de Madrid.

El grupo navarro estuvo precedido por el difícilmente explicable con palabras Joël Iriarte, alias Joe Crepúsculo, que con sus sencillas melodías, ritmos a base de electrónica lo-fi y letras no demasiado elaboradas, hizo el calentamiento al partido de los pamplonicas en la nueva sede –sala But– de la calle Barceló. Del barcelonés destacamos una evolución interesante que culmina en Tus cosas buenas, dentro de una propuesta general que puede con razón enervar a primera, segunda, quizá hasta la enésima escucha.

Pero el verdadero partido empezaba como decimos pasadas las diez y media de la noche con la banda de los hermanos Arizaleta, que demostró que con cuatro discos han fabricado una base sólida de rock personalísimo, fuera de toda localización en el espacio aunque no así en el tiempo, tiempo éste que abanderan como su tiempo de una manera que pocos consiguen. Y es que la música de El Columpio Asesino no es de este tiempo porque toquen y hagan discos ahora, sino que ellos mismos van paso a paso construyendo un tiempo propio que no es resultado de otra cosa que no se defina con el compromiso que contrajeron con ellos mismos allá por el año 1999.

Con una formación clásica de dos guitarras, bajo y batería –con la excepción de la voz en la batería y el añadido de sintetizadores–, del grupo navarro destaca el espectacular derroche de dominio a la voz y batería –qué difícil parece hacer sonar con criterio ambas cosas a la vez– de Álbaro Arizaleta. La voz de Cristina Martínez cierra un círculo de diámetro variable, tanto como el registro cambiante de los navarros.

El viernes dieron un completo repaso a su discografía anterior, sobre todo La gallina, sin incidir demasiado en lo último editado este mismo año y primero con Mushroom Pillow, Diamantes. Del amplio repertorio nos quedamos con el gran Floto de De mi sangre a tus cuchillas, y por supuesto con las aclamadas Toro y Perlas del último disco. De Toro, decir que si fuera un tuit sería trending topic en la red ahora mismo, al igual que lo fue De la monarquía a la criptocracia de Triángulo de Amor Bizarro. Basta comparar el inicio de ambas para pensar en un sonido común que tiene a los Pixies como padres putativos.

El Columpio Asesino acaba de ganar el premio al mejor álbum por Diamantes y a la mejor canción por Toro en los Premios Pop-Eye 2011.

Fotografía cortesía de Ocho y Medio
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Concierto de El Columpio Asesino y Edredón en la sala Rock Kitchen (Madrid)


El próximo 14 de Abril , en la sala Rock Kitchen (Madrid) podemos disfrutar del doble concierto que protagonizarán  El Columpio Asesino junto a Edredón, dentro de la programación de los conciertos Pop & Dance de Intromúsica, un concierto incluido en el ciclo de La Noche en Vivo, Coca –Cola Concerts Club. Seguir leyendo Concierto de El Columpio Asesino y Edredón en la sala Rock Kitchen (Madrid)