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Katamari Forever – análisis


kf_portadaEste primer párrafo va dedicado a todo aquel que esté leyendo esta reseña (gracias por tu tiempo) y no tenga ni la más remota idea de qué es Katamari. La mecánica es sencilla de explicar: Manejamos a un personajillo diminuto que empuja una bola (el Katamari) al más puro estilo escarabajo pelotero. Si la bola rueda sobre un objeto más pequeño dicho objeto quedará adherido, de forma que cuantos más objetos recojamos mayor será el tamaño de nuestro Katamari y mayor será el tamaño de los objetos sobre los que podremos rodar. Algo más complicado es explicar por qué resulta tan adictivamente divertido. La respuesta, al final del análisis.

Katamari es una locura creada por diseñador japonés Keita Takahashi, autor de otros experimentos no menos excéntricos como Noby Noby Boy. Esta entrega, la primera de la saga para PS3, es en realidad un “grandes éxitos” con algunos añadidos. La gran mayoría de los niveles han sido rescatados de juegos anteriores, aunque la historia es nueva. En esta ocasión, el Rey Cosmos cae en coma tras un desafortunado golpe en su real cabeza, perdiendo la memoria en el proceso. Como alguien tiene que mantener el equilibrio cósmico en ausencia del mornarca, El Príncipe y sus primos deciden crear un sustituto robótico, el RoboRey. Por desgracia, algo va mal durante su activación y todas las estrellas son destruidas.

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Este delirante pretexto sirve para dividir los niveles del juego en dos categorías. Por norma general, el RoboRey nos encomendará crear Katamaris del mayor tamaño posible -cuyo diámetro variará entre unos pocos centímetros y miles de kilómetros- en un tiempo límite para reemplazar las estrellas desaparecidas, mientras que para ayudar al Rey Cosmos a recuperar sus recuerdos deberemos cumplir otro tipo de encargos, que irán desde alimentar a un luchador de sumo hasta “comprar” el mayor número de objetos posibles con un presupuesto limitado. Los distintos objetivos no sólo aportan variedad al juego, sino que en algunos casos nos obligan a cambiar radicalmente de estrategia. Mientras que en unos niveles podremos rodar sobre cualquier cosa que pillemos por delante sin demasiadas preocupaciones, en otros deberemos tener mucho más cuidado para no recoger ciertos objetos que pueden provocar que fracasemos miserablemente, algo que se complica a medida que aumenta el tamaño del Katamari.

El control se basa en el uso de los dos sticks analógicos, que nos permiten avanzar, girar, cambiar de sentido y acelerar. Controlar un Katamari requiere cierta picardía, de manera que a la hora de girar siempre deberemos aprovechar la inercia de la bola para evitar perder velocidad y, como consecuencia, valiosos segundos. En Forever se ha incluido un nuevo movimiento, el salto, que se activa con el sensor de movimiento del mando o con el botón R2, siendo el segundo método bastante más eficaz y fiable. El salto es muy útil porque nos permite llegar a lugares altos rápidamente, pero también requiere un cierto aprendizaje ya que la altura y distancia de salto dependen de la velocidad y el tamaño del Katamari. Otra novedad son los corazones del RoboRey, ítems desperdigados por los escenarios que sirven para atraer automáticamente todo lo que tengamos alrededor, por lo que son un arma de doble filo: Una bendición para aumentar considerablemente el tamaño del Katamari, pero que nos puede hacer fallar instantáneamente si debemos evitar ciertos objetos (con el consiguiente castigo del rey en forma de minijuego).

Existen cuatro modos de juego disponibles para un jugador. Forever es el modo en el que comenzamos e incluye las novedades comentadas. En Turbo el Katamari se desplaza el doble de rápido y tendremos menos tiempo para completar las misiones. Eterno nos permite jugar sin límite de tiempo, algo muy útil para buscar extras ocultos en los escenarios. Clásico se rige por las normas de entregas anteriores, es decir, desaparecen el salto y los corazones. Además, existen otros dos modos de juego para dos jugadores, Duelo y Cooperativo. Por desgracia, los modos multijugador sólo pueden jugarse offline en pantalla partida, y la única opción online disponible es consultar nuestras puntuaciones y las de nuestros amigos en rankings.

A nivel gráficokf_scr2, la alta definición le sienta de perlas a un juego tan colorista como Katamari Forever. Técnicamente no resulta nada espectacular, pero artísticamente el estilo tan marcadamente japonés del que hace gala es soberbio. En nuestros recorridos encontraremos un montón de detalles que nos harán esbozar una sonrisa, como ninjas corriendo por las paredes o robots gigantes luchando contra lagartos radiactivos, todo ello representado con su particular estilo cuadriculado y simpatiquísimo. Existen además una serie de filtros visuales que nos permiten modificar el aspecto del juego a nuestro gusto, aunque no aportan nada relevante.

La banda sonora está formada por remixes de los juegos anteriores. Algunos brillan con luz propia (geniales los de YMCK y Señor Coconut) y otros son menos afortunados (esa versión de “Katamari on the Rocks”…), pero en general se mantienen a la altura de lo que cabe esperar de un Katamari. Esto es, un buen puñado de temas alegres y pegadizos. Muy pegadizos. Tanto, que te resultará imposible sacarte de la cabeza el mítico “nanaaaanananananana” durante semanas. Es una advertencia.

El gran dilema es si merece la pena comprar Katamari Forever teniendo ya alguno o varios de los juegos anteriores. En el fondo no deja de ser una recopilación y las novedades pueden resultar algo escasas para los más veteranos, pero es una grandísima forma de iniciarse en la saga para recién llegados. Y precisamente a los recién llegados a este surrealista universo les debo una respuesta desde el primer párrafo. ¿Por qué es tan divertido? Porque es un concepto inmediato, porque es retante a la hora de superar nuestras propias puntuaciones, porque hasta siendo un refrito sigue resultando más fresco que la mayoría de los juegos actuales, porque aumentar decenas de veces de escala arrollando personas, ciudades y continentes a nuestro paso es una experiencia que nadie debería perderse. Porque es único. Porque es Katamari. Porque es para siempre.

8/10

Plataforma: PlayStation 3
Desarrollador: Namco Bandai
Distribuidor: Namco Bandai
Año: 2009