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El ciclo 365 Jazz Bilbao presenta su programación para 2014


365El ciclo 365 Jazz Bilbao retoma su andadura para, durante este curso, deleitarnos con golosinas jazz en los dos formatos ya reseñados en anteriores ocasiones. Así, el ciclo Gold Jazz nos volverá a traer a artistas de renombre internacional en el marco incomparable del Teatro Campos, mientras que Capital Jazz nos acercará a artistas nacionales en hoteles de no menos relumbrón de la capital vizcaína.
El año pasado pasaron por las tablas del Campos la voz melismática de Lizz Wright, el saxo de Ravi Coltrane, el intimismo de Tom Harrell y la grandeza improvisadora de Medeski, Martin & Wood. Para este año el listón no baja y vuelven a presentarnos a artistas en plenitudtigran

El pianista de origen armenio Tigran Hamasyan será el primero en hacer acto de presencia. Referencia a las teclas, su intimismo deslumbró a Brad Mehldau, recibiendo en 2011 el premio “Victoires de la Musique” al Mejor Álbum Internacional Producido en Francia. Sus últimos discos presentan desarrollos al piano y voz, siendo su última rodaja digital de 2013, “Shadow Theater”.

porterEl siguiente en saltar a la palestra del Campos será Gregory Porter, maestro del jazz vocal con arreglos soul, aromas góspel y alma blues. En septiembre del año pasado sacó al mercado el que es su último disco, “Liquid spirit”, avalado por el éxito de crítica y público, que ha supuesto un cenit en su carrera. Antes, su disco “Water” (2008) contó con la colaboración de los grandes del jazz  y por el fue nominado en los Grammys como mejor vocalista jazz. Con su carrera impulsada en Europa, Porter está girando sin parar para presentar ese “Liquid Spirit” que lo sitúa entre los más grandes del género en la actualidad.

El tercero en liza será Roy Hargrove, trompetista de 43 años que ha grabado con los mejores saxos del género y que impulsó un proyecto de hip-hip jazz con su grupo RH Factor. De gran talento y versatilidad ha recibido dos premios Grammy en colaboraciones calientes junto al gran Chucho Valdés y junto a artistas consagrados (Herbie Hancock y Michael Brecker) por “Directions of music”al mejor álbum de jazz instrumental.hargrove

Y antes del verano y para cerrar el ciclo antes del periodo estival hará su aparición Terence Blanchard. Trompetista versátil, de enormes recursos y conocimientos enciclopédicos, fue amigo de la infancia de Wynton Marsalis, tocó con él y éste le recomendó para entrar en 1983 como su sustituto en el Art Blakey’s Jazz Messengers. Con una discografía abundante son reseñables las colaboraciones en bandas sonoras de películas de variada temática, siendo muy especial sus colaboraciones con el cineasta Spike Lee. Ha ganado varios premios Grammy y fue considerado por Miles Davis como el trompetista más brillante de su generación.
Estas son las fechas de los conciertos del ciclo Gold Jazz:

• Tigran 
Martes 04 de febrero de 2014 | 20:00 h 
Teatro Campos Eliseos 

terence• Gregory Porter 
Miércoles 12 de marzo de 2014 | 20:00 h 
Teatro Campos Eliseos 
• Roy Hargrove Quintet 
Miércoles 23 de abril de 2014 | 20:00 h 
Teatro Campos Eliseos 
• Terence Blanchard 
Martes 27 de mayo de 2014 | 20:00 h 
Teatro Campos Eliseos 

Crónica concierto Lizz Wright – 365 Jazz Bilbao – Abril 2013


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El jazz vuelve a Bilbao con fuerza en el marco del ciclo 365 Jazz Bilbao; y lo hace con un Teatro Campos con las entradas agotadas para ver a la primera artista internacional en aparecer por el botxo dentro del apartado Gold Jazz, Lizz Wright. Y es que oportunidades como las que brinda el ciclo son difícilmente desaprovechables para los amantes del género que podrán (podremos) disfrutar de primeras figuras a precios realmente comedidos. Ravi Coltrane y Tom Harrell pasarán antes de llegar al verano; ya estamos salivando ante el derroche de calidad.

Y, como decíamos antes, Lizz Wright ha sido la primera en pisar las tablas del Campos ante una audiencia rendida, respetuosa y conocedora de muchos de los temas. Copada por gente de edad provecta, los que no se pierden ni una y algunos jovenzuelos en busca de los orígenes, la platea rezumaba respeto ante una artista de voz profunda, de calidez melismática, bien aprovechada en las perlas soul con las que obsequió a la parroquia y que se salió en los góspel que mamó de pequeña. En formato quinteto, sus músicos epataron al personal con solos genuinos de guitarra y piano, con el bajo marcando la senda y trotando a sus anchas en un intro estratosférico en “Coming home” que me hizo caer de rodillas por primera vez ante un solo de bajo, y con un batería sutil en el golpeo, de instrumentación minimal, y que nos deleitó también en intros gustosas (ufff, también me gustó). Instrumentos que no taparon la voz de la Wright, que se explayó aguerrida y que no tuvo rival en ninguno de los estilos sobre los que sobrevoló con suficiencia y sin arrogancia, proyectándose también en versiones rutilantes llevadas a su terreno.06

Así, durante más de hora y tres cuartos, Lizz Wright picoteó de todos sus discos (con especial predilección por el primero, “Salt”, y curiosamente con pocos temas del último “Fellowship”) destilando góspel primigenio con groove en “Walk with me, Lord”, lanzando soflamas de soul talentoso y cosmopolita en “Blue Rose” e interpretando a Neil Young en una “Old man” de slide prístino. Afloraron sentimientos en “Hit the ground” cuando recordó que era la canción preferida de su padre (el batería tejió una intro atmosférica que nos subyugó) y se dejó mecer por la psicodelia en “Easy rider”, dejando a la slide trotar por la sinuosidad del género. La Wright estaba en racha y ya dio lo mismo que versionara a Lucinda Williams en “Right in time” (pidió la opinión del público sobre el tema para incluirlo en su próximo disco y, ya puestos, si la hace con un poco más de mala leche la borda), que volviera al soul más contemporáneo o que se recreara en los tintes africanistas que jalonan su andadura en “Afro Blue”, que la partida estaba ganada. Su voz se imbricó perfectamente en los recovecos que crearon piano y guitarra en duetos esperanzadores para el género (en especial una “Amazing Grace” que derrochó hondura), picando al final en el blues, desparrame instrumental incluido. Los “bravos” se repetían y en el bis el personal se soliviantó todavía más con una estupenda “Silence” cantada a capella bajo un silencio atronador.

Iniciativa, artistas, marco incomparable. Todo es positivo. Que siga.