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Fangoria / Cuatricromía

A pesar de lo mucho que, durante toda su carrera, Fangoria han evitado mirar al pasado, este año han decidido publicar no un álbum sino cuatro EPs, como si esto fueran los 90, cuando se autoeditaron la trilogía -de lo que ellos llamaron “SEPs”- ‘Un día cualquiera en Vulcano‘. Al igual que en su anterior disco, la antología de éxitos ‘El paso trascendental del vodevil a la astracanada‘, han llamado a varios productores para que cada uno de ellos trabajara en diferentes canciones. De ahí inmediatamente surgió la idea de dividir el álbum en cuatro partes, asignándole a cada una un color distinto.

El primero, que debería ser el disco cyan, es en realidad el disco azul, en claro homenaje a su productor: Guille Milkyway, creador de La casa azul. Ya hemos hablado de lo mucho que nos emocionaba que Alaska y Nacho Canut colaboraran con Guille, “el productor que Carlos Berlanga nunca tuvo”, en palabras de ella. Esta alianza, un momento crepuscular del pop de nuestro país, ha dado como resultado, además del -¿se puede decir ya?- superéxito ‘Dramas y comedias‘, la amable ‘Piensa en positivo’, de estructura tan extraña como extraño resulta su título para un fan del dúo acostumbrado a su universo oscuro y tremendista (“ya sé que no es tu estilo, tampoco es el mío”, dice la letra). ‘Desfachatez’, abocada a convertirse en su nuevo hit bakala y la chic ‘Para volver a empezar’, con unos arreglos providenciales a lo Boney M. y el verso más guay del álbum (“si me siguieras a donde fuera/ tendría valor para enfrentarme con cualquiera”), completan el primer disco, que es también, como no podía ser de otro modo, el mejor de los cuatro.

La producción del EP magenta ha corrido a cargo de los Sigue Sigue Sputnik, con quienes ya han trabajado en tres álbumes, lo cual es una alegría porque significa que no les volverán a llamar, si continúan con su tradición de no repetir productor más de tres veces. Y es que las cuatro canciones del EP magenta son la confirmación de que Tony James y Neal X han sido sus peores productores, con unos resultados a años luz de la maravillosa trilogía que realizaron con Carlos Jean (‘Una temporada en el infierno‘, ‘Naturaleza muerta‘, ‘Arquitectura efímera‘) e incluso de ‘El extraño viaje‘, el disco que se autoprodujeron. Lo que han hecho en ‘Cuatricromía’ recuerda demasiado a ‘Absolutamente‘, el peor álbum de su carrera: ‘Tormenta solar perfecta’ -compuesta por Alaska, ni de lejos tan buena letrista como su compañero- no deja de ser la continuación de ‘La pequeña edad de hielo‘, con esa fijación del grupo por los fenómenos atmosféricos; ‘Rendez-vous espacial’ es una canción de La casa azul arruinada y ‘Viaje a ninguna parte’ hubiera sonado infinitamente mejor en cualquiera de los otros cuatro EPs. Es la divertida ‘Caprichos de un corazón estrafalario’, muy Nancys Rubias (“como a las locas, siempre me das la razón”), la única que no parece fuera de lugar.

El disco amarillo, electrónico, y el negro, gótico, no presentan un sonido tan diferenciado ni tan identificable como los dos EPs anteriores -como ellos mismos confiesan, “no podemos escapar de lo que somos”, y su impronta finalmente diluye bastante las fronteras entre un sonido y otro-. El primero incluye una de las mejores canciones del álbum, ‘Peligros’, con una melodía bastante bonita y un estribillo que hace referencia a sus productores -Los Pilotos, escisión de Los Planetas, grupo al que han versionado y con el que han colaborado alguna vez-. En ‘Un robot no cree en Dios’ destaca la letra -plagada de homenajes que tanto valen para los Ramones como para Ramón Gómez de la Serna-, al igual que en ‘Rompe la cadena’ y que en, sobre todo, la desternillante ‘Lo tuyo no es normal’ -co-escrita por la micropoetista Ajo, también autora de uno de sus mayores éxitos, ‘Retorciendo palabras‘-, dos canciones que nos recuerdan que, en esta ‘Cuatricromía’, Fangoria se han olvidado de uno de los géneros que más frecuentaron en la pasada década: ¡el bolero!

Y tras estos dos boleros truncados, encontramos, entre algo de relleno, una última canción que merece mucho la pena, ‘El mundo conspira contra ti’, con una letra dedicada a esas personas que se piensan que todo el mundo está en su contra: una temática tan Fangoria como prácticamente las de todas las canciones que la preceden. Pero ¿es que alguien esperaba otra cosa? Al final, el último álbum de Alaska y Nacho es como el último de sus adorados Pet Shop Boys: aunque flojea en muchos momentos, las canciones buenas son TAN buenas, ellos tienen tanto carisma y su universo es tan rico, personal y sugestivo que es imposible resistirse. Que innoven otros. 7,5/10.

Fangoria / El paso trascendental del vodevil a la astracanada


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“Ya no se cómo explicar/ que detesto recordar/ un pasado que me aburre/ y prefiero olvidar/ Lo que va quedando atrás/ hoy no me interesa ya”” cantaba solemnemente Alaska en ‘Las ventajas de olvidar’, tema incluido en su álbum ‘El extraño viaje’. Con la muerte de Carlos Berlanga y el loable empeño de Alaska y Nacho Canut por labrarse una carrera sólida como Fangoria -rechazando tocar en directo sus temas antiguos, entendiéndose como tales aquellos que no formaran parte del repertorio de, como mucho, sus cuatro últimos álbumes- las canciones de Dinarama y Pegamoides se habían quedado huérfanas desde finales de lo 80 hasta el pasado 26 de octubre, fecha del lanzamiento de ‘El paso trascendental del vodevil a la astracanada’.

Y es que el nuevo trabajo del dúo se trata de una “antología de canciones de ayer y hoy” compuesta por tres CDs y dos DVDs. El primero de los discos lleva por título ‘Vodevil’ y consiste en una recopilación de los 22 singles que han lanzado Fangoria a lo largo de estos veinte años de carrera. En ‘Sainete’, el segundo disco, recopilan quince rarezas y colaboraciones con otros artistas, como Raphael o Camilo Sesto. Y en cuanto a los DVDs, en el primero se recogen todos sus videoclips y el segundo, ‘Entre bambalinas’, es un documental de casi tres horas de duración sobre todo el proceso de creación del álbum, desde las pasadas navidades cuando salió a la venta ‘Completamente’ -reedición de su anterior trabajo ‘Absolutamente’- hasta la grabación del videoclip del primer single de esta antología.

Pero lo verdaderamente novedoso del álbum es el último de los discos, ‘Astracanada’, una revisión de las canciones de Dinarama y Pegamoides, para la que han vuelto a pasar por el estudio de grabación con todos los productores con los que han trabajado en los últimos diez años: Carlos Jean, Spam y Sigue Sigue Sputnik. Y digo bien al referirme a esta “astracanada” como algo novedoso porque, como apunté antes, Fangoria se habían negado hasta ahora a volver a tocar en directo sus antiguas canciones, salvo en contadas ocasiones en las que, para una determinada gira, recuperaban un tema concreto de Dinarama o Pegamoides. Este cambio radical se debe a que, como explican en ‘Entre bambalinas’, Fangoria ha logrado tener éxito como formación independiente de las anteriores, y por ello ahora, que están en un buen momento comercial, pueden permitirse el recuperar estos temas antiguos sin ser vistos como unos oportunistas. Para que quede bien claro que se trata de una antología de canciones antiguas, han elegido como primer single ‘Ni tú ni nadie’, pues hasta ellos son conscientes de que en realidad sólo tienen tres éxitos conocidos por todo el mundo: ‘Ni tú ni nadie’, ‘A quién le importa’ y ‘Bailando’.

No tan conocidas pero igual de buenas son ‘Isis’, ‘Un hombre verdad’, ‘Cómo pudiste hacerme esto a mi’, ‘La funcionaria asesina’ o ‘Quiero ser santa’, que han quedado todas bastante bien con la voz de una Alaska adulta que nada tiene que ver con la de la veinteañera que grabó originalmente estos temas. Incluso hay algunas que casi superan a las originales, como la sobresaliente ‘Descongélate’ -que realmente parece más de Fangoria que de Dinarama- o ‘El rey del glam’, con ese silbido final que evidencia lo buena que es su melodía. Más decepcionantes son las nuevas versiones de las canciones de Pegamoides, probablemente porque no se entiendan fuera del contexto en el que las originales fueron concebidas. La excepción, si acaso, es ‘La tribu de las chochoni’ cantada a dúo con Fabio McNamara, autor de la letra, que ha añadido un monólogo final no presente en la versión original. ‘El paso trascendental del vodevil a la astracanada’ está a la venta en dos ediciones, una normal y otra de lujo, con un diseño espectacular obra de Juan Gatti e inspirado en la revista española, que Alaska y Nacho han querido reivindicar en esta imprescindible antología que recopila la impresionante carrera de tres de los mejores grupos del pop español de todos los tiempos.