18 septiembre 2026
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'The Meaning Of Flowers', ya disponible el nuevo trabajo de Agnes Obel

‘The Meaning Of Flowers’, ya disponible el nuevo trabajo de Agnes Obel

Hoy se publica el nuevo disco de Agnes Obel, The Meaning of Flowers. Obel explora en este trabajo la profunda sensación de conexión con todos los seres vivos que experimentó durante el embarazo. A partir de esa vivencia, la artista reflexiona sobre el nacimiento, el crecimiento y la metamorfosis en el mundo que nos rodea, entre otros temas. Los 12 evocadores temas que componen el álbum beben de fuentes muy diversas: desde la poesía de Enheduanna —la primera autora de la historia de la que se tiene constancia— y el pensamiento filosófico de Hannah Arendt y Emanuele Coccia hasta la escena pop danesa de los años 80 y 90.

El álbum está dedicado a la hija de Obel: «ella, que me ha cambiado, me ha hecho crecer y me ha enseñado tanto». Escrito, grabado, arreglado y producido íntegramente por la propia artista en su estudio de Berlín, The Meaning of Flowers cuenta con Obel a la voz —en ocasiones modificada mediante cambios de tono—, piano, teclados, sintetizadores y samples. A estos elementos se suman las aportaciones de varios músicos invitados al violín, viola, violonchelo, bajo, lap steel, armonio, flauta, saxo y percusión, además de coros.

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«The Meaning of Flowers» fue la primera canción que Obel escribió para el álbum. El título surgió de sus lecturas de The Life of Plants y Metamorphoses, de Emanuele Coccia. Como explicaba recientemente en una entrevista: «Las flores son esas cosas diminutas que existen en un planeta increíblemente enorme y complejo, lleno de montañas y océanos, pero que al mismo tiempo poseen su propia biología, extraordinariamente compleja… Así que, para mí, la canción tenía que ser algo pequeño y hermoso, pero enorme al mismo tiempo, al menos en el título».

Blood so Red, centrada en la experiencia primigenia de dar a luz, está influida por los himnos de Enheduanna a Inanna, diosa del parto, el amor, el sexo, el canto y la guerra. Gemini y Laymelli también encuentran inspiración en Enheduanna, así como en la visión de Obel de un universo complejo «mantenido unido por la belleza y el poder de la vida y la metamorfosis», de nuevo a partir de las ideas desarrolladas por Coccia.

El álbum incorpora además otras influencias, como las bandas sonoras cinematográficas de los años 70, presentes en Don’t Look Down, o el pop danés, que deja su huella en Never Been. Por su parte, Tangerine, la única pieza instrumental del disco, combina arpegios de saxo, celesta y piano en una luminosa confluencia sonora que Obel describe como una «nueva, efervescente y maravillosa amistad».