Crónica del GetMad!2019: «El rock en todos sus estados»

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GetMad! 2019

El rock en todos sus estados

Por Andrés Castaño
Septiembre mola. Es un mes de arranque de todo e inicio de la temporada, del curso, de reenganche. Un mes muy agradable que se coge con ganas por las energías renovadas y el aún buen tiempo reinante. En resumen, es una excelente fecha para programar un festival de salas como el GetMad!. Un festival que tiene comop protagonista al rock por bandera: desde punk hasta rock progresivo, krautrock, indie rock o rock más oscuro. Es la segunda edición que se celebra en septiembre, en sus dos primeras ediciones se desarrollaba a mediados de mayo. Así pues, el fin de semana del 14 y 15 de septiembre nos pillaron de sopetón los efectos paralelos de la borrasca y la gota fría. Pero el rock estaba salvaguardado en la sala But, única sede en la cuarta edición del GetMad!. Eso sin contar el fin de fiesta en Wurlitzer Ballroom con los conciertos de las madrileños Las Morsas y de los valencianos Cuello, cerrando cada jornada.


El viernes los cabezas de cartel, y la banda más esperada, fueron los británicos Gang of Four tocando su primer disco ‘Entertainment’ (1979). Aunque de la banda original solo queda el guitarrista Andy Gill cumplieron con su concierto. Tocaron entero esa obra de referencia del punk, sin seguir el orden de la grabación y acabando con el nuevo cantante estampando una guitarra contra un ampli. Resultó agradable escuchar en directo como “Damaged Goods”, “Natural’s Not In It”, “Return the Gift” o “I Found That Essence Rare”, canciones que tienen mucho de himno y de actitud punk genuina.
Nos gustaron bandas recientes como los punks Bad Sports, en una onda muy clásica pero bien ejecutada Pero sobre todo alucinamos con Night Beats, con un directo muy sólido, muy garajero, y con esa actitud tan bribona y su estética con sombrero vaquero. Tocaron un repertotio centrado en sus y obviaron en parte las canciones de ‘Myth of a Man’ (Heavenly, 2019), su último disco. No faltó versión de Bo Diddley, “Mama, Keep your mouth big mouth shut”.


Nos perdimos a Civic que cancelaron concierto, una pena porque nos mola mucho su rock fiero, muy en la onda de The Stooges o The Undertones. Los Nastys los suplieron la ausencia de radioactivity, a base de un punk patrio muy clásico, inyectado de mucha frescura. Los ‘yanquis’ Radioactivity estrenaban un poderoso single “Erased / Fear”. Energía rock a raudales. Drahla tienen mucha fuerza en estudio, escuchen su primer disco ‘Useless Coordinates’ (Captured Tracks, 2019) y entenderán el porqué (oscuridad, rock, intensidad y atmósferas espesas). Pero les falta rodaje en directo. No nos convencieron mucho.
El sábado lo gozamos con Jacuzzi Boys ¡Qué pegada que tiene ese trío! ¡Así da gusto! Y esa versión del clásico, de Sam The Sam & the Pharaohs, “Wooly Bully” más acelerada funciona a la perfección. Melodías y una capa de muralla sónica.


Pero los que lo bordaron fueron The Soft Moon. Qué tenebrosidad transmiten, muy a lo The Cult en un cruce con Nine Inch Nails. Y en formato trío. Ese batería es un máquina. Y qué de resultados extraen con teclados o guitarra en una primera capa. Con temazos como “Burn”, “Black” o “Far”. Fue el concierto del festival, sin ninguna duda. El rock progresivo de los noruegos Motorpsycho se hizo un poco eterno. Reconozco su valor pero las dos horas de set fueron muy largas. Y el indie de Together Pangea muy vistoso en disco me comentaron que no aportaba mucho, que muy correcto y tal, pero sin más.

Los madrileños El Grajo y Danger, abrieron el viernes y el sábado, respectivamente. Danger especialmente son un torbellino. Y mención especial a los valencianos Cuello, que hacen que sus directos sean pura intensidad, que enganchan con la audiencia a la perfección: sus canciones llegan porque resultan cercanas e impactantes. Excelente fin de fiesta.

 

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