Reseñas: Kyle Craft/ Dolls Of Highland:

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Kyle Craft/ Dolls Of Highland.

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Para quienes no conozcan quién es Kyle Craft, contarles que es un tipo de Louisiana que cumplió los malditos 27 años el mismo día que David Bowie cumplía años por última vez (dos días antes de fallecer). Meses después publicaría este «Dolls Of Highland» a través de la discográfica de Sub Pop (Nirvana, The Shins, Postal Services, Fleet Foxes o Band Of Horses). Un disco que ha tardado prácticamente 8 años en confeccionar tras entregar la primera maqueta al sello de Seattle.

Antes, el joven había pasado una infancia solitaria al lado del Mississipi cual Tom Sawyer, jugando con caimanes y recluido con su guitarra emulando a su ídolo el Duque Blanco. Este y Bob Dylan son sus mas que evidentes influencias en la que es su ópera prima. Aunque también encontramos ecos a The Band, a Marc Bolan o a Elliott Murphy y su rock urbano, en un disco en el que narra sus experiencias (a veces prohibidas) con distintas mujeres, historias a las que pone lírica y dramatismo.

Además todo llega ayudado por una potente voz que cabalga entre histrionismo glam y una sentida entrega, unos arreglos musicales muy logrados con protagonismo de las guitarras (acústica y eléctrica) y teclados.

Así encontramos, piezas glam como  «Eye  Of A Hurricane» y «Berlin» (no es el nombre de la ciudad alemana sino el de una prostituta), o cortes dylanianos como «Gloom Girl»  y «Balmorea», y «Trinidad Beach (Before I Die)» a la que John Lennon da inspiración.

Maravillosas gemas son «Lady Of The Ark» con su épica vocal, «Future Midcity Massacre» que encajaría en el «Blonde On Blonde» con su ritmo irresistible country, «Pentecost» y «Black Mary» son puro Bowie y T. Rex,  «Jane Beat The Reaper» que tiene unos pianos y órganos irresistibles. Por no olvidarnos de  la maravillosa balada final «Three Candles» con guitarra de Nick Drake y arreglos del Astral Week de Van Morrisson.

Un discazo como la copa de un pino, que a pesar de su (relativo) anonimato debería estar en lo mas alto de las listas de final de año. Recuperando sonidos añejos, suena fresco y renovado a la vez que no sigue tendencias y nada libre. Ponedlo y veréis si quedáis atrapados.

 

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