8 febrero 2023

SURTIDO DE INGENIOS

Abránse. Olvídense de lo único y presten atención. Se puede romper la corteza del hastío diario en que nos sumen telediarios, periódicos, tertulias pseudopluralistas… Y el martillo para hacerlo es un papelito de pocos centímetros cuadrados: ¡una entrada de teatro! Princesas de cómic, zancudos amigables, rockeros sin complejos, acróbatas maleables, grandes cantantes, elegante bailarinas, bellezas raciales, camareros horteras, marionetas muy humanas, cabareteras soñadoras, añejas cupletistas… Artistas “totales”. Todos ellos son tan solo un poco del musical SHOCK & SHOW, el espectáculo que marcha estos días en la Sala Concha Velasco del Laboratorio de las Artes de Valladolid al calor de una repuesta animada del público vallisoletano a un formato nada habitual para esta ciudad.

Dispuesta la sala principal del antiguo Matadero cual cabaret berlinés, la propia compañía atiende la barra del bar situada al fondo del espacio para que el público pueda regar convenientemente las sensaciones inminentes… Mucha lentejuela y mucho tacón, kilos de rímel, metros de raso, el tradicional bullicio previo a la función entre bambalinas se traslada al patio de butacas pocos minutos antes de que comience la función.

Y empieza con fuerza el show, avivado por las notas en directo (curiosa, heterógenea selección musical) de la Moses Dog Band, aquella banda que vimos nacer para el Dogville de Rayuela y que en esta ocasión mulle el trabajo sobre las tablas de un montaje auténticamente coral. Una compañía que no es tal porque son muchas compañías. En realidad, un muestrario de talentos locales que unieron fuerzas hace unos meses para dar a luz SHOCK & SHOW, un cabaret contemporáneo, con la intención de combatir la catástrofe emocional que ha traído la viscosa gestión de la crisis.

Pero no se asusten. Poco de shock encontrarán durante las tres horas (con descanso) que dura el espectáculo. ¡El shock lo llevamos puesto! Es la realidad de la que emergemos al franquear la sala del Lava y sumergirnos en un mundo paralelo de titiriteros trotamundos. “La gente ya no viene al teatro para pensar. Nosotros estamos aquí para que no piensen”, advierte el personaje (Raúl Escudero) que se erige en demiurgo de tan peculiar firmamento de estrellas. La polar de esta constelación es la Drag Queen Lady Veneno (Héctor Matesanz), una diva de provincias (los continuos guiños a lo local juegan a la identificación con el público) candorosamente cómic@ para cuyo equilibrio resulta imprescindible la sufrida compañía del gran mentalista Norman Johansson (Roberto García Encinas). La pareja, maestros de ceremonias que llevan el hilo conductor del espectáculo, resulta encantadora.

Suficientes referencias a la actualidad como para saber donde estamos, sutiles llamadas a la historia del arte y del cine, lo justo de frivolidad y mucho de diversión en tres dimensiones; la sala entera se convierte en escenario para aunar belleza plástica, fuerza interpretativa y nuevas tecnologías, sin que se eche en falta el sello identificativo que caracteriza estilos propios, ya cristalizados en trabajos previos de las compañías que componen este surtido de experiencias escénicas que es SHOCK & SHOW.

Encontramos varias mentes veteranas de la escena tras un montaje “low cost” que aparte de hacer reír pone de manifiesto una cuestión de fondo: las dificultades agudizan la creatividad. Con poco se puede obtener un resultado más que digno si detrás hay un trabajo cooperativo como este (entre la administración municipal, que ha cedido el espacio, y las compañías). No quiere decir esto que haya lugar a la pervivencia de una situación tan precaria como la que está viviendo el sector (en este montaje todos dependen exclusivamente de la taquilla), pero sí es de valorar la predisposición al cambio para la supervivencia. Claro que supervivientes siempre lo han sido, Norman, Lady Veneno y Cía, quizá por esa tozudez con que encaran cualquier adversidad que haga peligrar sus sueños -“¿Tu crees que un artista puede ser realista, Norman?”- porque a lo mejor es más inteligente dejarse guiar por la luz de aquello en lo que siempre se ha creído que tratar de batallar con (o contra) la realidad cruda. Algo de autoreflexión tiene esta obra, así que tendrán que acudir a verla (estará en cartel hasta mediados de mes) para que ellos se lo expliquen mejor.

Lo dicho, a ‘resetiembrear’ el disco duro para tener un colchón sobre el que caer cuando al salir del shock.

Espectáculo: SHOCK & SHOW, cabaret contemporáneo
Dramaturgia y dirección escénica: Nina Reglero
Escenografía y diseño general: Carlos Nuevo
Coproducción: Rayuela Producciones (Jacinto Gómez) y Ayuntamiento de Valladolid
Guión: Roberto García Encinas
Compañías: Kull d’Sac (zancos y danza vertical), Freak Cabaret Circus (acrobacias, malabares aéreos), Guetto 13-26 (burlesque y números eróticos), Cuarteto Teatro (diseño audiovisual), Intrussion Teatro (guión), La Ventanita (títeres), Lady Veneno (Héctor Matesanz)
Música en directo: Moses Dog Band (Javier Vilorio, Fernando Su, Raúl Escudero, Pablo Rodríguez, Maribel Carro y Carmen Becares)
Visuales: Carlos Nuevo, Rodrigo Tamariz, Félix Fradrejas, Pablo Rodríguez
Lugar: Laboratorio de las Artes (Valladolid)
Función: 2 de septiembre (22:00 horas)

5 comentarios en «Crónica de teatro: “Shock & Show” en el Lava de Valladolid. Septiembre 2012»

  1. Bueno, la crítica desde el amiguismo no está mal. Otra cosa es verlo en directo.

    A nosotros se nos hizo bastante largo y además no cumplieron con nuestras espectativas. Tal vez debido a la sonora publicidad que se le ha dado y a la falta real de información.

    Salvo algunos actores, y el hecho de tener la música en directo, el resto no tenían ninguna credibilidad y se notaba que eran un montón de gente cada uno aportando lo que sepa hacer, sea lo que sea. No lo critico tampoco, pero desde luego es algo que se podría ver en cualquier fin de curso de teatro, o en cualquier centro cívico.

  2. Ana: No sería justo que nadie prejuzgase tu percepción del espectáculo calificándola de pacata, por aquello de despreciar lo que se hace en casa, esa mala costumbre tan castellana. Tú, a mi entender, has sido injusta prejuzgando de “amiguismo” una buena crítica. Por mi parte recomiendo no perderse este espectáculo, por honesto, divertido, talentoso, inteligente, bello y sensible.

  3. Bueno, supongo que para gustos están los colores. Este espectáculo con la música grabada y sin esas proyecciones sería bastante pobre.
    No es que me haya disgustado mucho, pero me he aburrido a ratos.

Comentarios cerrados.

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