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Crónica del concierto: Najwa en Ocho y medio (Madrid) – marzo 2014

Najwa cuenta siempre en las entrevistas que su pánico escénico le impidió girar con sus primeros discos, lo que provocó la desgracia de que su archiconocida ‘Dead For You’ estuviera muchos años sin sonar en directo. Pero, viendo cómo se desenvolvió de bien anoche sobre el escenario del Ocho y medio, lo cierto es que cuesta creer que le haya podido resultar difícil subirse a uno en algún momento de su carrera. Ataviada con su pelucón rubio de rigor –ya hemos hablado de lo acertadísimo de la propuesta estética de su último álbum-, Najwa presentaba anoche su último disco, acompañada de Didi Gutman -a los teclados- y Matías Eisen -al bajo-, coartífices de este ‘Rat Race‘. Y eso fue precisamente lo que hicieron, pues el setlist se compuso exclusivamente de las canciones de este nuevo álbum: ni una más, ni una menos.

Que no hubiera sorpresas en el setlist no quiso decir, no obstante, que el concierto estuviera exento de sorpresas de otro tipo. La primera, la alteración del orden del tracklist del álbum, empezando el show con tres de sus mejores temas: ‘Dear God’, con su implacable “the more I live, the less I learn, the less I know, and I regret more”, ‘Feed Us‘, acogida lógicamente con gran entusiasmo -porque vaya temazo, oigan-, y ‘Ballerina Legs’, por algún motivo recibida con bastante indiferencia. Ni que decir tiene que Najwa se comió el escenario, cantando, como de costumbre, a veces bajito y a veces alto -pese a lo poco que le gusta que la comparen con Björk-. Por otras veces que la hemos podido ver en directo también sabemos que en los conciertos suele alargar las canciones hasta la náusea -ayer estuvo una hora y cuarto para interpretar diez temas, lo que deja una media de casi ocho minutos por canción-. Pero anoche, con un álbum menos pop y más electrónico, esta tendencia se tradujo en momentos de trance absoluto, como el increíble final de ‘What’ (“cause I’m waiting for the storm”), justo antes del bis. Para éste se reservó esa locura llamada ‘Pijama‘, coreadísima, y ‘Heroic Mood’ (precioso “wherever the world was, we were somewhere else”), con una Najwa sin peluca y espléndida. En definitiva, podemos decir que el espíritu despreocupado y hedonista que inspiró la grabación del disco ha trascendido al directo, que Najwa llena el escenario como nunca y que ‘Rat Race’ gana enteros a cada escucha. Perderse esto es inexcusable.

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