Crónica del Enofestival de Madrid – febrero 2011

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En esta época en la que proliferan festivales de todos tipos y tipologías en los que cabe cualquier estilo musical que se precie, propuestas como este EnoFestival aportan un punto de originalidad y frescura a la escena, mezclando lo más granado del panorama artístico actual con las bondades y placeres de la cultura vinícola nacional en forma de catas y degustaciones entre actuación y actuación. ¡Ya era hora de probar algo más que cerveza durante los conciertos!

Comenzamos semimadrugando poco después del mediodía los conciertos a cargo de Modelo de Respuesta Polar. El cuarteto valenciano quería demostrar que el reciente fichaje por Limbo Starr no es una casualidad y que lo tienen más que merecido y nos ofrecieron un viaje mañanero a través de su EP homónimo. Un comienzo melódico y calmado, a la par que potente e intenso para abrir las puertas del festival. Tras la primera cata (que rico sienta el vermut de vino) el turno fue de Christina Rosenvinge, presentando su reciente trabajo La Joven Dolores (Warner – 2011). Su sola presencia sobre las tablas ya crea un halo embriagador, pero unido a su voz y su guitarra, que parece sonarán eternamente, siempre es una experiencia deliciosa. Máxime si unimos el soberano arte de Refree con todo instrumento que se calce y a Aurora de Boat Beam ya sea al piano o al violonchelo.

Una primera parte relajada para entrar en calor. El vino comenzaba a hacer aparecer coloretes y para acompañarlo que mejor que una sesión de pop animado y despreocupado a cargo de Tachenko. Los zaragozanos no fallan y ya lo han demostrado muchas veces. Hace ya casi dos años que no nos presentan nuevo trabajo, pero es imposible no disfrutar mientras tarateas temas como Escapatoria o Hacia el Huracán. Si sumamos a ello una versión de Mediterráneo de Serrat, una actuación redonda. Siguiente paso, algo que nunca puede faltar en todo festival: diversión. Lobos Negros traían bajo el brazo cargadores de rock and roll listos para dispararlo. Introdujeron el ritmo en el cuerpo a todo el que estuviera presente, un desfogue de intensidad guitarrera acompañada de puntos cómicos como tocar una botella de cristal o el casco de motero del compañero con unas baquetas.

Tomando y disfrutando llegamos a uno de los cabezas del cartel. The New Raemon no falla, por muchos problemas técnicos que le caigan. Repitió más o menos el mismo concierto que vimos la última vez que pasó por Madrid y que lleva en gira de lado a lado, pero siempre resultará una auténtica gozada. El lado más oscuro y lúgubre de su último disco de Libre Asociación (B-Core – 2011) pobló la mayor parte del setlist, pero su alma popera seguía saliendo a la luz en temas como el cierre de Tú, Garfunkel, dejando espacio para versión de Nueva Vulcano o el famoso riff de AC/DC. Otro mítico inagotable faltaba por salir a la palestra, aunque este hay veces que falla. Aquella no fue una de esas ocasiones. Últimamente Nacho Vegas se ha afianzado con su guitarra al hombro enfrente del micro y ya es una costumbre. Si además tienes un cimiento al lado en forma de Abraham Boba la apuesta es casi segura. Como me pasó la última vez, la cima de todo fue La Gran Broma Final, maravilla entre las maravillas, pero disfruté especialmente temas como Cuando Te Canses De Mí o Perplejidad. Nacho cada día más grande.

Ya acercándonos a la medianoche, el cierre por parte de uno de los grupos más en forma en directo actualmente. The Right Ons son un torbellino de intensidad e hicieron del escenario su particular campo de batalla. Había corrido el vino a espuertas, no hacía falta un conciertazo para animar al personal, pero los gallegos decidieron que el broche final debía ser épico y lo consiguieron. Finalizamos a lo grande este éxito de evento, un sábado de febrero muy especial que esperemos cree escuela y le sigan infinidad de festivales que ofrezcan algo más que un cartel jugoso. Con atractivos añadidos como el de este es imposible resistirse.

 

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