Crónica Sonorama ’10: Viernes

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Viernes y sabado rivalizaban fuerte por el título de día grande del festival por lo cargadas que aparecían ambas jornadas, pero en cuanto a los conciertos matutinos que se organizan cada año en el centro de Aranda no habia duda, la del viernes no tenía rival.

Y aunque al grupo de rock progresivo burgalés Entertainiment no llegamos pero los tres nombres que le seguian eran una atración en si misma para el festival. Francisco Nixon presento su último y genial disco del sonaron la adictiva ‘Erasmus Borrachas’, ‘Museo Británico’ o ‘Inditex’ (estas dos con la colaboración del ‘trekkie’ Ramón Rodríguez lider de The New Raemon, que se bajó del escenario para volver a subir a los 10 minutos con su grupo) o la bailona ‘Los viajes de simbad’. No faltó homenaje a La Costa Brava en forma de versión con la genial ‘Amor bajo cero‘. Indudablemente pop, el grupo transmitió esa melancolía alegre y vitalista del disco que hizo vibrar a toda la plaza.

The New Raemon encandiló al publico con sus melodías potentes y ese pop tan directo y creciente que factura el barcelonés Ramón Rodríguez. Un gran directo lleno de hits que entran a la primera y te enganchan a las pocas escuchas, en el que no faltaron ‘Sucedáneos’ o ‘La Siesta’, una versión de ‘Silencio’ con la colaboración de Miguel Rivera de Maga y ‘Tú, Garfunkel’ con la que cerro el concierto.

Para Klaus & Kinski la mañana no salió tan bien como a los demás grupos. Habían tenido problemas con la prueba de sonido y Marina nos contó como unos borrachos les habian insultado por la mañana mientras la realizaban. Más seria que de costumbre (bastaba con mirar su cara de mala leche con la que la esperaba en el escenario a que terminase la batucada que se hace entre concierto y concierto mientras montaba su grupo) no era un buen día para ellos -habían estado a punto de no venir- y si que se notó, sobretodo en las voces y en un repertorio reducido que incluia alguna cancion más tranquila que no pegaba mucho con el animo de una plaza hasta los topes. Klaus & kinski se crecen a lo largo de sus conciertos y en el momento de terminar éste ya estaban en plenitud, con la guitarra ya sonando a tope, el acompañamiento de violin haciendo creciendo atmosferas, la voz más o menos recuperada y acostumbrados a su base de batería electronica. No faltaron ‘Rocanrolear’, ‘Ya estaba así cuando llegué’ o ‘El Rey del Mambo y La Reina de Saba’ y la habitual y elegnate versión de ‘Ritmo de la noche’ que nos gusta mucho con esos elementos rítmicos, oscuros y sintes ochenteros a lo new order.

La tarde comenzó reposada para nosotros que solo pudimos llegar al final del show de L.A., un par de canciones que nos demostraros una vez más el potente directo que tiene acompañado de banda y como las canciones de su debut adoptan una nueva piel, más energéticas, rockeras y frenéticas. Prometemos no perdernos su actuación la siguiente vez: ya somos fans.

Por si los otros grupos no habían aportado suficiente ritmo para desentumecer los músculos después de la reparadora siesta, The Rigth Ons traían el remedio definitivo, una píldora de funky, rock y actitud ante la que nadie pudo permanecer quieto. Show sobre el escenario que trasmitió perfectamente las ganas de bailar y pasárselo bien del vocalista Álvaro Guzmán, así como el resto del grupo, que bajo los pretextos del hedonismo, el bailoteo y el más puro shake it baby nos fue soltando su selección de bombas rítmicas sobre el par de discos con que cuentan en el mercado: ‘Thanks’, ‘Take It Easy’ o ‘Do Your Thing, Babe’ estallaron sobre el publico que reaccionó como si fuese el último día del festival y también el último concierto: bailando a tope.

Con The Pains of being pure at heart llego el primer momento grande de este festival. Los cabezas de cartel del viernes salieron al escenario todavía con luz y con muchas ganas de cruzar melodías cándidas con guitarras punzantes y espíritu naif, y aunque el sonido no les benefició mucho -se sobrecargaba demasiado cuando los pedales entraban en funcionamiento- el grupo funcionó tal y como viene haciendo la rodada gira en la que estan embarcados: embelesando al publico con el repertorio de su único disco hasta el momento y algunos extras como los nuevos singles que han editado hasta ahora. ‘Contender’, ‘This Love is Fucking Right!’ o su mayor himno ‘Everything With You’ sonaron potentes, ochenteros e ilusionantes de nuevo.

Los que les siguieron fueron una de mis debilidades personales de últimamente: Standstill. Estaba claro que ‘Adelante, Bonaparte’ (2010) no era carne de festival, sino de sala pequeña, cuerdas (solo se acompañaron de un trombon) y acompañado de espectaculo visual como el que nos tienen acostumbrados, por lo que estas nuevas canciones (olvidando la original ‘Hombre araña’ a pesar de la cantidad de publico que la demandaba) se mezclaron con un buen puñado de clásicos. Esto es lo único malo que se nos ocurre del concierto de los barceloneses, la duración, ya que por sonoridad, ganas, percusiones que nos hizieron vibrar, selección y grandiosa intensidad emotiva que extendieron al publico podemos decir que su actuación fue de 10, uno de los grupos con directo más destacable de esta edición del sonorama. Abrieron con ‘Todos de pie’ y desde el primer momento supimos que esta banda que evoluciono del hardcore al estado de gracia en el que se encuentran ahora las tenía todas consigo para llevarnos a la cima, que consiguieron con ‘El resplandor’, ‘Cuando ella toca el piano’ y sobretodo con las poderosas ‘¿Por Qué Me Llamas a Estas Horas?’ o la versión más potente de ‘Adelante, Bonaparte’ de las dos incluidas en el disco, que por supuesto tocaron. Increibles.

A The Sounds ya les habíamos visto este año en la Riviera sin convencernos demasiado, y esta vez tampoco pasaron la prueba. No es que les suspendamos, la primera parte de su concierto estuvimos al pie del cañon atendiendo a como se movía Maja Ivarsson y sus mini-shorts por el escenario, manteniendo un cierto interés con su sonido festivalero y sus hits más reconocidos, pero esta atención se fue difuminando a lo largo del concierto. Abrieron con la canción que todos esperaban y su mayor éxito hasta el momento: ‘Tony The Beat’ y cerraron con ‘Living In America’ consiguiendo lo que no encontraron durante el concierto, una respuesta uniforme del publico.

Los Nudozurdo no tenían trabajo que presentar esta edición, más que el nuevo batería que se ha unido al grupo y que no sabemos si continuará, pero gracias a su nivel de directo se les echaría de menos en el Sonorama. Es verdad que no han editado nuevo trabajo discográfico, pero eso no significa que no estén preparando nuevo material, hecho que se comprobó con la primera canción de su repertorio (de solo 6 temas!) un nuevo tema que nos presentaron y que tenia muy buena pinta, con un bajo rabiosamente eléctrico y unas atmosferas sobrecargadas propias del grupo. El resto del directo fue de un nivel altísimo como nos tiene acostumbrados, luciendo ese sonido propio que parece madurar con el tiempo como los mejores vinos de la Ribera. Los madrileños jugarán en breve en otra liga si no dejan de hacer lo que hacen, llegar hasta lo más hondo con un lirismo épico que nos entusiasma en temas como Mil Espejos o El Hijo De Dios.

Los granadinos por excelencia, Los Planetas, siguen a lo suyo -por qué cambiar si funciona-, combinando la fusión rock-flamenco que iniciaron en La Leyenda del Espacio y han llevado más allá en Una Ópera Egipcia, con sus concesiones al pasado en forma de himnos generacionales (Segundo Premio, Pesadilla En El Parque De Atracciones). Así aseguran llenos sin dejar crecer como grupo y, por qué no, llevar su música donde ni ellos mismos habían imaginado.

Con Estereotypo sabíamos que apostábamos directamente por la fiesta y el bailoteo, lo que no sospechábamos era que ellos se lo tomaban tan en serio. Equipados con el pack completo de tenista a lo Sampras en sus tiempos mozos (y rivalizando con la cantante de los Sounds por el titulo de short más corto del festival) salieron ya de coña tirando pelotas al publico y no parando de animar la fiesta que ellos mismos estaban lanzando a base de guitarreos sin pudor, estribillos pegadizos y electrónica suave.

 

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