Kakkmaddafakka transitan entre el synth-pop y el dance luminoso en su nueva joya: ‘Diplomacy’.

Kakkmaddafakka presentan diplomacy

¿Quién no ha caído rendido ante los noruegos Kakkmaddafakka alguna vez en su vida? ¿Quién no ha vibrado con sus enérgicos y loquísimos directos en un buen festival veraniego o en alguna de sus visitas a nuestro país? Si aún estás en el lado de los que no han podido disfrutar como se merece de los de Bergen aún estás a tiempo de meterte de lleno en su universo melódico. El inusualmente cálido verano que acaeció sobre su localidad natal el año pasado fue el caldo de cultivo en el que Kakkmaddafakka preparó Diplomacy, el nuevo disco de la banda que bebe del synth-pop clásico y del pop enérgico al que nos tienen acostumbrados, haciendo incursiones en melodías dance y más grooveras.

 

Podemos hablar del disco más completo de la banda, en el que dejan de lado además un sonido teenager y se adentran en una experimentación adulta que de repente nos suena a The Drums como nos puede traer a la memoria a The Human League fagocitados por The Vaccines. Temas en los que impera el buen rollo y el empujón a la pista de  baile es inminente (‘Sin’, ‘Runaway Girl’, ‘Get Go’) al semi lo-fi a medios tiempos de ‘My Name’. Desde luego no faltan las guitarras potentes y amplificadas, ‘Moon Man’, y temas en los que el clasicismo de los kakkmaddafakka sigue patente, como ‘Naked Blue‘. Una buena cantidad de influencias que tornan el estilo del grupo a un abanico de influencias que estaban inherentes anteriormente pero ahora salen con una fuerza inusitada.

 

 

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