3 noviembre 2026
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Overloaded: Yard Act revientan el Teatro Eslava - Madrid - octubre 2026

Overloaded: Yard Act revientan el Teatro Eslava

Crónica Yard Act — Teatro Eslava (Madrid), miércoles 21 de octubre 2026

Era una fría y húmeda noche de miércoles en el centro de Madrid. Una de las primeras de la temporada que, año tras año, nos devuelven la inevitable decisión: ¿chaqueta fina o abrigo? ¡Qué duro se nos va a hacer tener que ir otra vez a los bolos con abrigo! 

Por si fuera poco, al slalom habitual entre guiris y carpeteros, hubo que añadir los chambaos propios de esta extraña época. No fue fácil, pero por fin llegamos al nuevo Eslava, al que poco a poco nos vamos acostumbrando. Nos encontramos un teatro totalmente a rebosar, sobrecargado de gente y electricidad. Lava La Rue había inaugurado la noche un rato antes, pero el público tenía la cabeza puesta en Yard Act. Los de Leeds salieron con Empty Pledges, el primer corte de su último álbum, y durante la siguiente hora y media, convirtieron el teatro en una vigorizante y sudorosa caldera.

Todo empezó en 2019, cuando James Smith y Ryan Needham comenzaron a moldear sus primeros temas con una caja de ritmos barata y un bajo prestado. Con Sam Shipstone y Jay Russell, el grupo encontró su forma definitiva, y desde entonces, con puntualidad británica, han publicado un álbum cada dos años. The Overload (2022) los subió al 2º puesto de las listas inglesas, con un retrato satírico de la Inglaterra de clase media-baja. Where’s My Utopia? (2024), coproducido por Remi Kabaka Jr., colaborador de Damon Albarn, los llevó de cabeza a la pista de baile. Y, por último, You’re Gonna Need a Little Music, publicado hace apenas 3 meses. Primer LP de la banda grabado en directo, los cuatro cara a cara en el estudio.

Al mirar atrás, sorprende su evolución explosiva, desde lo que parecía un grupo de chavales con una propuesta fresca y ecléctica, como esas bandas de estudiantes que tocan en las Unions de las unis británicas, hasta la robusta y energética propuesta actual. Atrás queda aquella noche de agosto lisboeta en la que pudimos disfrutar y sorprendernos con ellos en el MEO Kalorama 2024 del Parque da Bela Vista. Aquel día, casi todo el mundo se fue a ver a Overmono al escenario grande,  pero nosotros doblamos la apuesta y nos mantuvimos firmes en aquella pronunciada y ventosa ladera que era el escenario pequeño. El premio no se hizo esperar y yo no tuve duda: “De aquí a un par de años estarán llenando salas en Madrid y Barcelona”. Creo que me quedé corto. En 2025, en el siempre añorado Tomavistas, compartiendo jornada con Mogwai y Romy, ya había quien los esperaba en primera fila. Aquella era ya una nueva y aligerada versión del grupo, Daisy Smith y Lauren Fitzpatrick, coristas y bailarinas que convertían cada concierto en un número de revista, ya no estaban. En un primer momento las echamos de menos, pero después nos dimos cuenta de que la banda había evolucionado a un estadio mucho más serio, más raw.

Por el camino, en estos 7 años, han ganado una legión de seguidores y un aura de grupo de referencia. Sin duda las islas están viviendo una nueva y brillante ola, con bandas que marcan el pulso a nivel internacional, como los Fontaines DC o los Idles. Para nosotros, los Yards son innegablemente parte de este fenómeno.

Pero, volvamos al bolo: Smith estuvo compacto, vital, irreverente. Estamos ante una bestia del directo. Shipstone, con su bigote y su porte de matón de pub, parecía haberse  escapado del Birmingham de los Peaky Blinders, y cada uno de sus riffs nos entraba como un puñetazo con olor a whiskey. Tras Dark Days, uno de sus más aclamados tracks, destacaron Payday, que llegó antes de fin de mes por una vez, New Beginnings y Thrill of the Chase.

Su fórmula es fácil de reconocer y difícil de etiquetar: un spoken con más melodía de la que aparenta y ese punto macarra tan inglés. Hay algo del Nick Cave narrador, de la sorna obrera de Sleaford Mods desde Nottingham y del groove mestizo de Gorillaz, todo sobre los cimientos de The Fall y de los Pulp de Sheffield. Comparten además el desgarro y el sarcasmo de The Rapture, aunque estos sean de los Estates, y no de Yorkshire. Forman parte de una generación de Leeds en plena forma, con English Teacher, Mush o Deadletter. Y tienen primos segundos en otras ciudades como Courting, Fat White Family o Goat Girl; sin olvidar la alargada sombra de Mark E. Smith, padrino de toda la estirpe de cronistas de barra de bar.

Con el concierto desangrándose, llegó la proclama de rigor. Para regocijo de muchos, Smith lanzó un Free, Free Palestine! que sonaba a peaje obligado, James Hetfield vs. Roger Waters,  choose your own poison. Pero, enseguida hiló con Nigeria, Congo y Yemen, entre otros, desubicando totalmente al personal. Está claro que Yard Act tienen su propia opinión, y no van a rebufo de absolutamente nadie. Ya nos avisaban en Empty Pledges: “By now you’re either with us or you’re not. So you can sit down, shut up and listen. Or switch this shit off”.

Crónica y Fotos : Lolo Saenz