Repaso Mutante: Patrulla-X

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Y por fin llegamos al último repaso a las principales series mutantes. En este caso toca la segunda cabecera más importante de la franquicia mutante: La Patrulla-X (Uncanny X-Men en el original). La principal razón por la que un servidor ha vuelto a interesarse por esta serie es por la llegada a sus guiones de uno de los mejores guionistas de cómics de la actualidad: Ed Brubaker. Cualquiera puede decir que sus trabajos, sobre todo últimamente, son sensacionales, tanto en DC (como puede ser su Catwoman o Gotham Central) como su etapa actual dentro de Marvel donde firma dos de las mejores series que nos podemos encontrar dentro de este universo. Hablo, como no puede ser de otro modo, del Capitán América y Daredevil. Y es que si un guionista ha conseguido que yo compre la serie del abanderado yankee, tiene que ser muy bueno.

Pero la pregunta es ¿Será capaz el bueno de Bru de lograr los mismos éxitos cosechados en sus otras series con la Patrulla-X? Está claro que el género, aunque superheróico, cambia lo suyo. Pasamos de personajes individuales dentro de atmósferas mucho más oscuras e intimas a otros con los efectos especiales a la orden del día. Ahora ya no se trata de tejer la trama de una serie más o menos negra, con sus intrigas y sorpresas. No, ahora lo que tiene que hacer el bueno de Bru es llevar a los superpoderosos X-Men contra alguna crisis que amenace a los mutantes de la tierra o la humanidad en sí. O a otras razas, como los Shi’ar, por ejemplo. Y es que Brubaker, para hacer frente al nuevo reto ha decidido lanzarse de lleno al espacio exterior para que su Patrulla-X se enfrente de nuevo a los orgullosos Shi’ar, y al peligro que les amenaza a todos. De este modo nos encontramos con una auténtica Space Opera como las de que antes protagonizaban estos personajes (como bien recuerda Julián Clemente en su Spot-On de la serie publicada por Panini). La trama arranca directamente de la miniserie que sirve de prólogo a la serie que nos ocupa y que también es obra de Bru: X-Men Génesis Mortal. En ella se nos descubre que el profesor no es tan buena persona como se nos hacía creer, destapando así acontecimientos del pasado que desembocan en la reaparición de un personaje conocido para el profesor pero no para el lector. Se trata ni más ni menos que del tercer hermano Summers. Es decir, que es el hermano de Scott y Alex, Cíclope y Kaos respectivamente. Como les sigan saliendo hermanos esto va a parecer un culebrón sudamericano. Bueno, el caso es que Vulcano (el nuevo, vaya) muy cabreado con todo lo que le sucedió decide emprenderla con el imperio Shi’ar. Ah, ¿que porqué? Eso ya no lo digo, así que para saberlo habrá que leerse la miniserie que, sin ser una maravilla, se deja leer bastante bien.Total, que para enmendar sus pecados del pasado el profesor decide formar un nuevo grupo y salir tras el más que colérico Vulcano. Este nuevo grupo está formado por: Charles Xavier, Rachel Summers, Kaos, Polaris, Rondador Nocturno, Sendero de Guerra y uno nuevo que viene directamente de la miniserie de Génesis Mortal, Darwin, un personaje con mucho potencial a mi modo de ver. Con todos estos personajes Brubaker nos va contando una historia que empieza quizás demasiado lenta (todo lo contrario a los X-Men de Carey) pero que tampoco aburre. La trama se va tejiendo poco a poco dejando a los personajes evolucionar y sobre todo interactuar entre ellos. Además, durante la trama principal se van intercalando números que nos cuentan como van las andanzas de Vulcano de camino al imperio que pretende destruir. Puede que aquí Brubaker no se desenvuelva tan bien como con serie más oscuras, pero tampoco defrauda, dejando a los seguidores de los mutantes momentos que recuerdan mucho a los viejos tiempos en los los X-Men estaban mucho más unidos.

Por último toca hablar del dibujante. Quizás este sea el peor aspecto de la serie. Personalmente se me hace difícil ver a Bru sin Michael Lark o Steve Epting. Aquí nos encontramos con Billy Tan, uno de esos dibujante que ha tenido momentos para olvidar. Su estilo es del tipo «Jim Lee» (salvando las distancias), es decir, superhéores a plena potencia con poses duras y músculos en tensión hasta cuando duermen. Puede que el pasado del dibujante no sea muy bueno, pero se ve que poco a poco va mejorando lo suyo. El dibujo se deja ver bastante bien y tiene escenas, normalmente de acción, realmente logradas. En especial me gusta cuando dibuja en pleno combate a Sendero de Guerra. Probablemente sea su personaje mejor conseguido.

Resumiendo, la serie se puede considerar algo lenta, pero entretenida y muy fiel al espíritu de la Patrulla-X, con un dibujo mejorable pero que se deja ver y que va mejorando número a número. Puede que sea de las cuatro serie comentadas hasta ahora, la peor, o mejor dicho, la menos buena.

Y hasta aquí se terminaron los mutantes. Espero que haya gustado y ya de paso, que le haya picado el gusanillo a alguno.

 

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