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Micro Críticas de cine : Antebellum [2020]


opinión película Antebellum 2020
No nos dejemos engañar por la letra titular, de los productores de ‘US’ y ‘Déjame Entrar’, Antebellum aunque bebe de estas referencias se queda lejos en forma y contenido de ambas.

Parte de culpa la tiene quizás la falta de experiencia en dirección de Gerard Bush y Christopher Renz, y otra parte la tiene el contar una historia que por desgracia ya nos suena. A caballo entre Westworld y la mencionada ‘Get Out’, pasada por la thermomix de El Bosque, con una Janelle Monáe a la que cada vez se le da mejor esto de pasear talento en la gran pantalla, vivimos un nuevo episodio en el que el racismo y el pensamiento retrogrado son ya en si una pura película de terror y horror quepor desgracia se sigue cebando y haciendo fuerte en estos días.

https://www.youtube.com/watch?v=rWb90tiJ2xU

Puntuación: 5/10

Arctic Monkeys: Crítica de Tranquility Base Hotel & Casino


“Anticipation has the habit to set you up for disappointment”, es la primera línea de la primera canción del álbum debut de los Artic MonkeysWhatever People Say I Am, That’s What I’m Not. Parece ser que Alex Turner tiene un don de profecía. Después de 5 años, y sobre todo, después del glorioso AM, los fans esperaban ansiosos el nuevo trabajo de los monos árticos. Y como era previsible, muchos se quedaron fríos escuchando el último trabajo de la banda de Sheffield. Pero en mi opinión, como cada gran álbum, hay que dejar madurar ese disco. Varias escuchas son necesarias para poder pillar por donde van los tiros.

https://www.youtube.com/watch?v=6uGQ_ypTw08

I just wanted to be one of The Strokes
Now look at the mess you made me make

Así empieza Tranquility Base Hotel & Casino en Star Treatment. Pues sí, la que has liado pollito…

En julio del 1969, Neil Armstrong y Buzz Aldrin se convirtieron en los primeros humanos en pisar la luna. Los dos astronautas aterrizaron en una localización llamada ‘Tranquility Base’. El titulo del sexto trabajo de los Artic Monkeys está inspirado en este dato, y desde luego que Alex Turner yCo han tomado un paso de gigante para demarcarse de AM. Puede ser que algunos fans se hayan quedado en el camino, pero dudo que le importe algo a Alex Turner.

Se acabaron los riffs pesados de guitarras, se acabaron las letras describiendo el kebab de la papa de las 3 de la mañana cuando quieres llamar a tu ex para un sleepy fuck. Si estáis buscando unos himnos de festivales, Hasta Luego Mari Carmen. Artic Monkeys presenta su trabajo más raruno y intrigante hasta la fecha.

Arctic Monkeys: Crítica de Tranquility Base Hotel & Casino

Tranquility Base Hotel & Casino suena como un álbum en solitario de Alex Turner para Artic Monkeys, es así… Muy pocas guitarras, la voz de Turner es omnipresente, mucho piano… Tampoco se puede desacreditar el trabajo del resto de la banda: sin ellos Tranquility Base Hotel & Casino sonaría como un aburrido Father John Misty. Lo que tenemos delante se inspira mucho más en un intrigante Bowie que nos deja más perdidos que una cabra en un garage. “Four Out of Five” es, quizás, el tema que más suena a conocido.

 

https://www.youtube.com/watch?v=71Es-8FfATo

Parte de la explicación de este cambio de dirección nos la da Alex Turner en una entrevista para MondoSonoro:

Joe Cocker, Leon Russell, Nina Simone, el disco ‘Born To Be With You’ de Dion producido por Phil Spector son las influencias de las que ha salido ‘Tranquility Base Hotel & Casino’… Y esta vez, tal vez porque hemos grabado en París, también he escuchado a muchos cantautores franceses. Iconos de la chanson como Serge Gainsbourg o Nino Ferrer. Y cantantes italianos como Celentano o Mina. Y ‘Moonlight Mile’ de The Rolling Stones. Durante la grabación del disco escuchamos compulsivamente esta canción”.

La primera escucha nos deja confusos pero que muy confusos, pero hay más… Hay que darle tiempo, el álbum se destapa poco a poco.

El título tiene mucha razón: ‘Tranquility Base Hotel & Casino’ tiene mucho que ver con adentrarse en la noche oscura. Al principio no se verá un carajo pero poco a poco atamos cabos y conectamos estrellas. ‘Tranquility Base Hotel & Casino’ es un trabajo que cala más hondo de lo esperado, solo si nos dejamos. Ya veremos como Artic Monkeys se lo apañan para traducir ese espíritu pausado y lunar delante de un público festivalero, empezando por el Mad Cool. 

SZA: Crítica de Ctrl (2017) El R&B más crudo tiene nueva dueña


Vivimos en tiempos de culto a la apariencia. Tu vida se valora respeto al número de seguidores que tienes en Instagram, la afección se demuestra a base de likes fáciles y importa más tu outfit festivalero que sí de verdad has escuchado alguna vez al grupo. Somos todos unos falsos de mierda, básicamente. A nadie le gusta reconocer que se siente solo, que se ha equivocado mil veces y no tiene ni idea de cómo dejar de obsesionarse con el gilipollas de turno.

El nuevo trabajo de SZA, Ctrl, es un soplo de aire fresco. Honestidad brutal, hiper realismo del signo XXI. Es imposible que cualquier mujer de nuestros tiempos no se reconozca en muchas de sus letras.

El álbum no deja lugar a dudas, SZA no se anda con tonterías y abre con “Supermodel“, una canción de despecho absoluto.

“Let me tell you a secret/I been secretly banging your homeboy/Why you in Vegas all up on Valentine’s Day?

Why am I so easy to forget like that?
It can’t be that easy for you to get like that” 

Pues eso… Por si no lo sabías me follé a tu mejor amigo. BUM.

https://www.youtube.com/watch?v=Tiixq9rT_J0

Ctrl es un trabajo que se centra en una mujer moderna, liberada sexualmente y no por eso quiere renunciar a que tomen en serio su deseo de intimidad y cariño.

SZA: Crítica de Ctrl (2017) El R&B más crudo tiene nueva dueña

El primer álbum de SZA es una maravillosa anomalía. Citado en muchos medios como el mejor trabajo de 2017, Ctrl es la biblia R&B de nuestra generación. Durante 49 gloriosos minutos, SZA dice claramente lo que no nos atrevemos ni a pensar. Lo puede decir más fuerte, pero más claro…

En “Normal girl“, SZA quiere ser esa chica sosa que se presenta a los padres, no la que es un terremoto en la cama y duerme sola porque los hombres prefieren las chicas “normales”.

This time next year I’ll be livin’ so good
Won’t remember your name, I swear

https://www.youtube.com/watch?v=_R2LiwXtuLQ

El disco cuenta con colaboraciones de mucho prestigio, como Travis Scott o Kendrick Lamar en “Doves in the wind”, maravillosa canción de amor dedicada a su vagina.

Spend time for it, see no colored line for it (pussy)
Double back handicap and go blind for it (pussy)
Pussy got endless prisoners
Pussy always revengin’ her
Pussy is calculating
And good pussy is rather dangerous

https://www.youtube.com/watch?v=ydmNO1go0mw

Como era de esperar las primeras críticas llegaron (de parte de hombres) para quejarse de que SZA pinta un hombre objeto despreciable, que su sexualidad distrae de la música o que hace R&B para “mujeres”; como si fuese un insulto. Pues eso solo confirma lo esencial que es ese disco para el empoderamiento de la mujer, y especialmente de la mujer negra. Se la critica por las mismas cosas que han hecho todos los hombres en sus canciones desde siempre. Sólo que si eres mujer es para vender más y distrae de la música; si eres hombre eres una estrella de rock. #Fuckthisshit

Pero no todo es lamentación en Ctrl, SZA se está divirtiendo también mucho. En “Pretty little Birds”, hace la declaración más profunda que te puede hacer una mujer: “I wanna shave my legs for you”. #hamorberdadero. El disco acaba con una nota muy optimista con “20 Something”. 

Hopin’ my 20 somethings won’t end
Hopin’ to keep the rest of my friends
Prayin’ the 20 somethings don’t kill me, don’t kill me

https://www.youtube.com/watch?v=Azqv46WFxZE

Ctrl de SZA es tan necesario como lo es Girls de Lena Dunham o Insecure de Issa Rae. Ya va siendo hora de que se enteren que el futuro estará lleno de mujeres fuertes que no piden perdón por su sexualidad y que lo quieren todo: amor, sexo, respeto y paella con la suegra los domingos. El R&B tiene nueva dueña y se llama SZA. Ctrl, escucha obligatoria para acabar este 2017… 

 

 

En Vinilo sabe mejor (VI): Talking Heads–“More Songs About Buildings and Food”


En mi copia del vinilo More Songs About Buildings and Food de los Talking Heads alguien ha apuntado la palabra “Perico“, como si fuese una lista de la compra junkie. No me hacía falta más para enamorarme de este grandioso trabajo del grupo más funky de la escena punk.

En Vinilo sabe mejor (VI): Talking Heads–“More Songs About Buildings and Food” critica

More Songs About Buildings and Food es el segundo album estudio de los mágicos Talking Heads. Fue producido por Brian Eno y sale a la luz en Julio 1978. Es un ovni, nada suena igual. No es punk, aunque Talking Heads haya compartido escenario con los Ramones muchas veces. Se adivinan las influencias del Velvet Underground, grupo adorado de Eno. Nada suena igual, pero encaja de una manera muy particular en su tiempo. Aun así sigue siendo relevante hoy en día. ¿Quién no se identifica con canciones que tratan de edificios, de comida, de amor, de rabia, de esperanzas y miedos?

Los de Talking Heads eran unos frikis salidos de una escuela de arte, nunca fueron punks. Les iban los experimentos con Polaroïds e inventaron el “Art Rock”, magnificas mezclas del “todo vale, ¿porqué no? “. El album suena inocente, funky, divertido. Unos sonidos fríos de guitarras, unas texturas extrañísimas y unos vocales exaltados consiguen dar este toque de chicle a todo el album. Pero esta energía “Happy Flower” sólo esconde una realidad mucho mas siniestra que nos deja muchas veces con mal cuerpo, algo incomodos. Tampoco ayuda la cara de loco de David Byrne mientras canta “Psycho Killer”, parece que no está bromeando del todo.

https://www.youtube.com/watch?v=Kxu5dKqEmZM

Psycho Killer
Qu’est-ce que c’est
Fa-fa-fa-fa-fa-fa-fa-fa-fa-far better
Run run run run run run run away oh oh

La primera canción “Thank you for sending me an angel” va crescendo. Todo parece perfecto,  sube como los principios de un nuevo romance pero acaba con la muy siniestra frase “Oh, baby you can walk, you can talk just like me.
With a little practice, you can walk like, talk just like me” 

Cada canción del album tiene ese doble sentido. Los temas parecen inocentes, pero con este toque de oscuridad que parece que va a estallarnos en el careto en cualquier momento. Y es que al Byrne, se le confunde muchas veces con un irónico, y nada más lejos de la realidad. No hay mensaje oculto en las canciones; solo que la vida es muchas veces todo y su contrario. Así lo reafirma el tema “Artists only”:

https://www.youtube.com/watch?v=yfYZFS7JvT0

“All my pictures are confused
And now I’m going to take me to you.” 

El amor del cual hablan los de Talking Heads es una fuerza tremenda, te hará llegar muy lejos; pero dejará medio muerto por el camino.

https://www.youtube.com/watch?v=6ar2VHW1i2w

I don’t know why you treat me so bad
Think of all the things we could have had
Love is an ocean that I can’t forget

El amor como energía es un tema omnipresente en este trabajo de los Talking Heads, pero tienes que usar esa energía para crear; sino el amor te usará y te dejará medio gilipollas. Hay esperanza en la música de los Talking Heads justamente porque no tienen miedo a abrazar su obscuridad interna. La mejor terapia reside, a veces, en saber que no hay cura para esta mierda que se llama la vida. Si no vas a poder con tus demonios, por lo menos baila un rato con ellos. No puedo sentirme más identificada.

En Vinilo sabe mejor (V): Amy Winehouse – Frank


Hace muy poco, os contábamos como “Back to black” de Amy Winehouse suena todavía cremoso después de más de 10 años. Pero antes de eso, todo el potencial de la artista británica ya se encontraba en un pequeño tesoro menos conocido para el  público. Frank (2003) fue el primer album de mi choni favorita, y todo está ya allí para él que lo quiera escuchar. Menos elaborado, más bruto pero aquí estaba; de eso no hay duda.

amy winehouse frank vinilo critica

Muchos descubrieron Frank después de Black to Black. Se hacía indispensable acercarse al disco más jazzy de la diva para entenderla. ¿De dónde sale esta tía blanca de 50 kilos que canta jazz como si hubiese nacido negra en Mississipi? Antes de incorporar esas influencias macarras a su trabajo, Amy Winehouse nos regalaba un album totalmente alejado de la música comercial del momento. Ambiente de los años cincuenta, homenaje a Frank Sinatra, la Casadevino nos emocionaba con su voz madura y frágil a la vez. Antes de los paparazzis, antes de Blake, antes de los tatuajes; cuando ella sólo era una chica inglesa a quien le gustaba beber una gotica y cantar en el taxi de su padre.

El album cuenta con 13 canciones donde Amy se desnuda entera, como solo ella sabe hacer. “Stronger than me” nos presenta a una chica que está harta de ser la dominante en su relación. No muy feminista la Amy; no.

https://www.youtube.com/watch?v=7CYE0DYIbaw

Why’d you always put me in control?
All I need is for my man to live up to his role

“In my bed” es una de mis canciones favoritas de Amy Winehouse. Se pone muy chula, y avisa a su ex que no significa nada que esté en su cama de vez en cuando cuando le pica.

https://www.youtube.com/watch?v=xdi_yuSgQw8

Now its not hard to understand
Why we just speak at night
The only time I hold your hand
Is to get the angle right

Y no se puede dejar de mencionar al magnifico “What is it about men”.  Con tan pocos años ser capaz de entenderse a una misma tan bien, es una proeza. Piel de gallina cada vez que la oigo…

https://www.youtube.com/watch?v=gzsRZx5gzWg

 

My alibi for taking your guy
History repeats itself, it fails to die
And animal aggression is my downfall
I don’t care ’bout what you got, I want it all

El debut de Amy Winehouse, aunque irregular es totalmente imprescindible para entender el panorama musical actual. Una voz angelical, una actitud de leona poligonera, una cultura musical inmensa, unas letras tan actuales… Amy era contradictoria, nunca pedía perdón por ser lo que era y fue generosa mostrándose siempre de verdad. Una pena que los buitres no se lo pusieron fácil porque echo de menos una artista de este índole en la música actual. Después de tantos años me sigue emocionando su voz, su letra, su vida. Ojalá no se la hubiesen llevado sus demonios. Por lo menos nos dejó una huella en forma de un gran trabajo al cual no me canso de volver.

Nota del album: 7/10

 

 

Anna of the North: Crítica de su primer trabajo Lovers -2017


Su nombre parece sacado del casting de Juegos de Tronos. Pero no os equivoquéis, Anna of the North es mucho tiene mucho más sangre en las venas que el Juan Copito de Nieve y su cara de lacio.

anna of the north lovers critica disco 2017

Entrar en el ambiente musical de la noruega es como penetrar en aguas heladas y cristalinas. El estilo de Anna Lotterud es un synch-pop con influencias ochenteras muy obvias. Al oír su debut album Lovers, no podemos dejar de recordar a Cristine and the QueensCarly Rae Jepsen. Pero todo lo que rodea Anna of the North grita “Noruega”: desde su sonido claro y limpio, sus letras honestas y directas hasta su estética depurada y elegante. Todo muy Ikea, vamos; solo que con alma.

Que no os engañe el nombre del album de Anna of the North, su trabajo no es para tiempos de amores felices. El primer tema del album, “Moving on” es la apertura perfecta. Un himno a lo Stranger Things, animando a pasar página, incluso sabiendo que escuece. Anna aporta la empatía y la seguridad de que puede ser que al final todo se arregle.

https://www.youtube.com/watch?v=5Eu9I7unmhk

Darling, I know, sometimes it’s hard to take

Believe me, I know, you’re gonna make it through the day

El trabajo de Anna of the North explora todo tipo de aspectos del amor y desamor. Desde “sexting” con “Someone“, hasta el magnífico “All I want“; Anna es irresistible incluso cuando todo alrededor parece irse a tomar por culo.

https://www.youtube.com/watch?v=xuccTS0xLtc

Al acabar de escuchar este gran primer trabajo, estamos convencidos que Anna Lotterud es realmente una compositora de talento que ha encontrado la perfecta compañia en los arreglos sofisticados de Daniell-Smith. Estos dos nos regalan un album muy millenial. No pueden escribir la típica historia de amor y desamor porque vivimos en un tiempo de sexting, Tinder y ghosting… Pero, nos hacen llegar el mensaje bien claro: “Puede que tengas el corazón roto ahora, pero no lo tendrás para siempre”. Una joyita de descubrimiento para 2017, un nombre para recordar…

 

Spoon / They Want My Soul


spoon-they-want-my-soulartwork

Justo han pasado 20 años desde que este combo de Austin (Texas) publicara su EP de debut.  Los años han volado y sin darnos cuenta los Spoon se han ido asentando cómodamente en un segundo plano del circuito alternativo gracias a una extensa discografía (8 álbumes con el nuevo) que han ido construyendo y a un carisma espontáneo carente de aspiraciones.  Aunque a decir verdad lo mejor siempre ha sido su particular sonido pop-rock debidamente regado por otros estilos (garage, folk, country, post-punk, art-rock…) plasmado en canciones a menudo cautivadoras.

Ahora, y tras el injustamente defenestrado “Transference” (2010), han publicado este confeccionado larga duración de preciosa portada  que muchos ya lo han postulado entre las listas de lo mejor de este año. Y razones no les falta.

Spoon-band-2002

Ya desde que aparecen los primeros riffs acompasados con la batería para abrir “Rent I Pay” sabemos que nos van a convencer.  Luego se añadirán las entregadas voces de Britt Daniel y los teclados para completar este fabuloso enérgico y marchoso medio-tiempo. En una línea parecida “Rainy Taxi” que luce con unos desgarros de guitarra que transcurren en medio de unos ritmos casi hipnóticos. La ambiental “Inside Out”relaja el tono y nos recuerda la infinidad de recursos de la formación que para la ocasión se abastecen de una arpa, un sampler, y ecos de piano perfectamente conjuntados. El claro single es “Do You”, de reconocible estribillo, es resultona aunque pueda llegar a aparecer facilona.

Lo mas flojo del álbum lo encontramos en “Knock Knock Knock” y su desorientada experimentación, mientras que  el tono blues lo lleva la excepcional “I Just Don’t Understand”. Para describir a  “They Want My Soul” nos tenemos que remontar a los primeros Spoon, con sus dosis perfectas de power pop y melancolía. “Let Be Mine”, en cambio, es una exhibición de guitarras rítmicas, a pesar que al final tiren un poco de teclados y de algún que otro efecto. Y para el cierre la popera “New York Kiss”, llena de reverberaciones y sintetizadores ochentenos, da una lección a todas aquellas bandas que han fracasado al intentar tirar por este sendero.

Es el poso de un disco para degustar sin prisa y sin  pausa, poniendo especial atención a sus múltiples matices y arreglos, y sobre todo dejándose llevar por las sensaciones que van creando.  Cucharadas del mejor rock de unos norteamericanos que dejan huella sin hacer demasiado ruido.

Waterspot, el debut de Tuya


En las siempre recurrentes listas de “Lo mejor de 2012”, un nombre se ha colado de manera más que habitual. Es un nombre nuevo, pero lo que significa no es nada que no sea ya un viejo conocido. Tuya es el proyecto personal de David T. Ginzo, multinstrumentista y vocalista más que reconocido por su colaboración en grupos como Catpeople, El Hijo, Anni B. Sweet y Sidonie, a quienes sigue acompañando en la gira de El Fluido García, su último trabajo, y por haber sido parte integrante de Templeton y Lüger.

Pero Ginzo no camina solo. Brian Hunt, Héctor Ngomo y Juan Diego Gosálvez le acompañan en la aventura de Tuya, el nombre bajo el que, tras Own, un primer EP lanzado en septiembre de 2011, David ha tocado ya en multitud de escenarios y festivales tan importantes como el FIB, el Día de la Música o el Primavera Club.
Las ganas de oír más, pues, eran obvias y evidentes, y por suerte, el LP no se hizo esperar: Waterspot es el título de este trabajo, gestado en directo en los estudios de la Red Bull Music Academy, con el que el gijonés ha demostrado por qué antes de sacar un primer disco de larga duración ya había escrito su nombre en algunos de los carteles más destacados del país.

La delicadeza progresiva de ‘All my best’ da paso a un disco difícilmente etiquetable más allá de un “música bien hecha y con gusto” (¡no es mala etiqueta esa!) que se gana a pulso. Positividad y alegría en ‘Hands of wasted man’, nostalgia en ‘Clouded’, acordes muy Wilco (si es que eso es un adjetivo) en ‘Barely comes the sun’, ritmo más que contagioso en la mántrica ‘Step on a chair’, y, cómo no, crema pura en la ejecución del hit del disco: un ‘Cake’ más que notable. Todas estas, y alguna más, son algunas de las claves para entender un disco que, a medio camino entre la electrónica, el ruido y el folk, se muestra como una carta de presentación magnífica para alguien que tiene a sus espaldas muchísimo menos camino del que le queda por recorrer.

Puedes escuchar Waterspot en Spotify.

Cat Power / Sun


Cuatro años han pasado desde la publicación del álbum de covers Jukebox (Matador – 2008). Chan Marshall se ha tomado su tiempo para ordenar su mente y decidir de qué forma sorprendernos en la siguiente entrega. Ya son lejanos los tiempos donde Chan se presentaba oscura y misteriosa cual P.J. Harvey despojada de su eléctrica. También quedó atrás es deslumbrante redescubrimiento que supuso The Greatest (Matador – 2006), donde se rodeó de soulplayers legendarios como Mabon ‘Teenie’ Hodges y su piano deslubraba como no lo había hecho antes. Este año vuelve a la carga con Sun (Matador – 2012), su disco más ecléctico y variado, donde los sintetizadores se han hecho un hueco, aunque no predominante.

La primera sorpresa nos la llevamos con el primer tema del disco, al muy acertada Cherokee. Unos suaves acordes de eléctrica, una melodía de piano y la voz de Marshall abren la canción para de repente introducir un ritmo potente y adictivo que inmediatamente hace mover el cuello. Consigue combinar a la perfección el golpe que supone la base al comienzo del estribillo y la suavidad con la que desaparece dejando el protagonismo al piano. Un fantástico comienzo, seguido de la canción que da nombre al álbum, más oscuro e intenso, siguiendo el estilo de siempre.

El siguiente estandarte del disco viene en tercer lugar. Ruin es deliciosa, el piano mezclado con el bajo sincopado le confieren un ritmo pegajoso que seguramente harán que aparezca pinchada en garitos de noche. Continuada por otro giro de guión con 3, 6, 9, en la que Marshall demuestra que también puede atreverse, y de que manera, con un ritmo hiphopero y que siga pareciendo natural. Bajamos las revoluciones en la mitad del disco, donde aunque los cuatro temas no son tan llamativos como el resto, cada uno muestra una personalidad diferente, tanto los más pausados Always On My Own y Human Being, pasando los el sintético y sensual Real Life, hasta la luminosidad que desprende Manhattan.

httpvh://www.youtube.com/watch?v=4_Mww_XVU1s

Recta final inaugurada por el infeccioso riff de Silent Machine, acompañado por la potente base demuestra que el disco no decae y también tiene grandes temas al final. Personalmente, es una de las características que me encantan, que no solo con escuchar las tres primeras canciones hayas sacado todo el jugo al álbum. Pero ahí no queda la cosa. Todavía faltan los diez minutazos de Nothin But Time, llevada a lomos de una melodía de piano sobre la que Chan despliega su sensual voz y llega hasta a hacerse corta. Poco queda por hacer ya, pero Peace And Love vuelve con el ritmo hip-hop de 3, 6, 9, pero esta vez más agresiva y arisca.

Termino y pienso en dar al play de nuevo. Tengo que volver a escuchar cada tema por separado y averiguar cómo puede ser que canciones tan dispares consigan formar juntas un disco tan compacto. El eclecticismo es lo que tiene, y Cat Power lo ha moldeado a su gusto y el resultado no podía ser mejor.

Wild Nothing / Nocturne


Si el sello neoyorquino Captured Tracks se ha convertido en una de las más reputadas referencias del panorama alternativo yanqui y anglosajón en sólo cuatro años, es de recibo otorgar parte de culpa a Jack Tatum, chavalín que por aquél entonces apenas superaba la veintena y compositor de unas demos, que valdrían su fichaje, que estaban en clara consonancia con el espíritu que quería implantar el sello: pop lo fi y dreamy respetuoso e influenciado por el pasado y escrito en clave contemporánea. Wild Nothing pronto se convirtió en santo y seña de la casa discográfica con un ‘Gemini’ (2010) que entró por la puerta grande de medios y público, consolidando una escena a la que se sumarían Beach Fossils, Cosmetics, Girls Names o Minks ese mismo año.

Era de esperar, por tanto, que el siempre difícil segundo trabajo de los de Virginia llegase con expectación, máxime cuando su sello lleva todo 2012 rozando la excelencia (DIIV, Heavenly Beat, Craft Spells, Holograms…).

Sin embargo, algunas cosas han cambiado durante el trayecto: si antes Wild Nothing eran el cargado mojito veraniego en la tumbona de una idílica playa, ahora son la melancólica resaca del domingo de otoño, atardecer y hojas caídas por la ventana incluidas. En otras palabras, los chavales han crecido. Una madurez que no ocultaban en su primer adelanto, una ‘Shadow’ reposada y voladiza que se escurre entre acústicas y vientos cargados de morriña y culpabilidad. Y es precisamente en ese paso adelante donde ‘Nocturne’ carece de concreción y encuentra sus mayores virtudes y defectos. Seamos claros, el disco adolece de una canción estrella clara, lo que sería ‘Chinatown’ a ‘Gemini’. Algo que, por otra parte, se hubiese solucionado con la introducción de ‘Nowhere’ –split publicado a principios de año–, mucho más directa y pegajosa que su predecesora y sin perder demasiados litros de su nueva savia por el camino.

De todos modos, y partiendo desde esa premisa, el disco es un gran disco, un salto de trampolín necesario para no caer en la obviedad y el atosigo y un estupendo retrato de todas las facetas de Jack Tatum.
Y es que es también en esa no monotoneidad donde Wild Nothing ganan enteros respecto a un primer disco que quizá peca de algo más plano y monofacético que su hermano mayor. Con la intención ochentera, surfera y dreamy intacta, sí, pero con muchísimo más estilo y menos inocencia. Así lo demuestran en la homónima ‘Nocturne’ o en ‘Midnight Song’, entre punteos certeros y aires de grandilocuencia. Los títulos, de hecho, no pueden ser más concluyentes. A lo largo de todo el disco encontramos un espectro oscuro en el que Jack Tatum no se había prodigado demasiado hasta entonces, pero que, pese a todo, va dilucidándose y tornándose lumínico progresivamente hacia el ecuador del disco: ‘Nocturne’ nace del fango y el reposo y huye hacia la luz.

Es ‘This Chain Won’t Break’ –para servidor la canción más destacada del tracklist– el punto de inflexión, donde hasta Tatum aparca su voz grave para entrar en un tono más agudo y optimista, incluida una letra que no parece hablar de desamor, sino de todo lo contrario (“esta cadena no se romperá por ti”). A partir de ahí, es más el sol que la luna el que baña el disco. Desde la Destroyeriana ‘Disappear Always’ –a la que perdonaremos ese punteo tanto casposo a lo Manic Street Preachers que aparece y desaparece–, pasando por la baleárica ‘Paradise’ –otra muestra de lírica optimista; “el amor es el paraíso”– en la que se vuelven a encontrar con The Cure, hasta llegar a ‘The Blue Dress’, coqueta con el tropicalismo, y ‘Rheya’, llena de sintetizadores que aportan color y refresco.

En definitiva, un disco donde Wild Nothing se mantienen en la cumbre del dream pop de baja fidelidad y superan con creces la prueba de fuego del LP sophomore sin, por ello, dar muestras de haber alcanzado su techo. Tenemos Wild Nothing para rato. Así sea.