The Dharma Chain – Ruptura psicodélica bajo control. Crónica de su paso por Madrid. Abril 2026. Sound Isidro
Después de poder disfrutar la misma semana de sus paisanos Tame Impala en un recinto con derroche de guiris y luces, ver a una banda del calibre de The Dharma Chain en un recinto acogedor es como un bálsamo para el espíritu. Los australianos nos visitaban por primera vez y lo hacían de la mano de un tandem increíble, el necesario e indispensable ciclo madrileño Sound Isidro y Spinda Records.
Como si una apisonadora oscura tomara la céntrica sala madrileña, la banda solicitaba atención a golpe de groove motorik, a base de post-punk shoegaziano y a través de guitarras expansivas que golpeaban con una perfecta pulsión al respetable. Precisos, sólidos, sin prisa, marcando un alterne de voces que a medida que transcurría el directo hacían más tangible la influencia alemana que el sonido que nos puede venir de Australia, por algo residen en Berlín, algo en su ADN ha ido mutando.
Ese garage sucio y psicodélico, esa estética que bien puede traernos a la cabeza a lo mejor de The Horrors con lo mejor de The Brian Jonestown Massacre, ese aire de visceralidad atmosférica donde el post-rock también mira de cara al neo-industrial. The Dharma Chain venían adelantando algunos de los temas que formarán parte de su segundo largo, ‘Some Kind Of Pure State’, que llega en junio de la mano de los mencionados Spinda Records. Esa cata nos dejó con ganas de más, ‘Inside A New‘, ‘Borderline‘, ‘His Head‘ o la recién soltada ‘Red Red Red Red Red‘ nos hacen entreveer ante lo que nos vamos a encontrar cara a cara, un pulso de guitarras y de amor por el kraut en estado puro.

Lo que más sorprende de The Dharma Chain es su evolución reciente hacia sonoridades más industriales, sin abandonar jamás esa crudeza psych que los definió desde sus comienzos en Byron Bay, Australia. En vivo, esto se confirma de forma contundente. Movimientos magnéticos, delays espectrales, Paranormal Activity en la Siroco, presencias fantasmales que hacen acto de fé en la Siroco, invocaciones a Lou Reed, Wire o Pere Ubu en un espacio demasiado corto de tiempo. Si el silencio al fondo de la sala hubiera acompañado la noche habría sido perfecta, dejemos el poner el check en directos con birra y charleta para otros artículos en particular.
Van oscilando nuevas y viejas composiciones, ‘Into The Night’ da paso a ‘Greenlight‘ y de nuevo otro adelanto, ‘Cross Over‘, ‘YSHK’ y ‘Riders’ se nos quedan clavadas, cabeza en pleno movimiento, los flequillos (algunos quedan) ondean entre la multitud, como saliendo de un pasaje de ‘Razas de Noche’, entre la pesadilla y lo onírico, deambulamos de su mano y nos abrimos camino hasta ese vendaval que es ‘See Through‘.
En un panorama donde atajar y reciclar fórmulas le vale a la mayoría, sonar genuino no es sólo una señal de respeto, es una señal de creatividad y de respeto.