Foto : Fer González
We Saw The Masterpiece : Big Thief cuando lo anómalo florece en el Jardín Botánico. Crónica de su paso por Noches del Botánico. Junio 2026.

El crecimiento de Big Thief es exponencial, no cabe duda, de pasar de un Teatro Eslava, a una Riviera, a un Botánico, no es moco de pavo, no es algo que cualquiera con una propuesta como la suya logre de la noche a la mañana. El pasado 10 de junio la banda volvía a repartir su mágica propuesta ante un Real Jardín Botánico que supuraba cercanía, intimidad y ganas de volver a abrazar a los neoyorquinos.
Adrianne Lenker, Buck Meek, James Krivchenia y el bajista Joshua Crumbly, hacían parada en la capital en ese bypass entre Primavera y Primavera, totalmente focalizados en la gira de presentación de Double Infinity (4AD, 2025), su sexto álbum y el primero grabado como trío original más una corte de diez músicos invitados. Puede que este disco les haya catapultado a ser esos grandes cronistas de una generación extremista, entre la totalmente despertada y la aletargada.
¡Qué bonito es ver como entre ellos fluyen, sin grandilocuencias, sin pantallas gigantes, sin fuegos de artificio! Tocando como ellos saben, como si estuvieran en el cuarto de estar con sus más allegados, pero con esa potencia capaz de desarmar los cimientos de un estadio. Afinando y compartiendo instrumental y protagonismos, el cuarteto transmitía esa cercanía de la que hacen gala desde el minuto uno.
A caballo entre el folk, la americana, el neo-country o el rock (del más clásico al más distorsionado – dando quizás unos esbozos de hacia donde quieren tornar su próximo trabajo), Lenker y los suyos se mueven como quieren por donde quieren, bien espetando ‘Born For Loving You‘, que con esa liberación de las relaciones tóxicas que es ‘Vampire Empire‘, o ese alegato contra la brutalidad personal o ambiental en ‘Shoulders‘, piel de gallina.
Ver esta publicación en Instagram
Y es que la mutación de sus temas bien nos podía traer a la mente a un Jeff Tweedy rebelde, a una Patti Smith renovada (como bien me comentaba mi compañero Andrés Castaño durante la visualización del directo), o a un Jeff Buckley electrificado junto a The Sundays. Sueltan ‘Not‘, y de repente nuevos temas van siendo soltados, sin motivo pero con una razón, durante el repertorio ‘Mr.Man’, ‘Forgive the Dream’ o ‘Christmas Day’ suenan en un Botánico embobado y embelesado ante la presencia de los cuatro jinetes del afolkalipsis.
Cuando en un recinto así suenan temas como ‘Simulation Swarm’ o ‘Shark Smile’, los allí presentes no pueden evitar mover su cabeza lateralmente, cerrar los ojos, nadar entre la vulnerabilidad y el peligro, temas que conviven en la discografía de una banda que se mueve entre lo etéreo y lo reflexivo cual bardos del siglo xxi. Uno de los momentos más conmovedores de nuestro nuevo encuentro con la banda fue esa interpretación de «Real House», tema en solitario de Lenker, que la cantante presentó como una carta abierta a su madre. El silencio que se instaló entre los árboles del jardín botánico en ese instante fue único, nosotros tras su voz, rota y desnuda, meciéndose y abriéndose paso entre esa naturaleza que protegen y abrazan.
A los postres bises con cómo no, un ‘Masterpiece’ que te revuelve y te recorre con una fuerza demoledora, un recordatorio más que nunca necesario de que necesitamos nuestro especial refugio en una vorágine de caos, quieranse mucho, y quieran a esos que les quieren, esa masterpiece puede estar delante de nuestros ojos cuando menos lo esperamos y más lo necesitamos.