Crítica: W, de Oliver Stone

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w-poster-misunderestimated1W (Estados Unidos 2.008, 129 Minutos, Drama)
Dirección:
Oliver Stone.
Guión: Stanley Weiser.
Reparto: Josh Brolin, Elizabeth Banks, Richard Dreyfuss, James Cromwell, Ellen Burstyn, Thandie Newton, Jeffrey Wright, Scott Glenn, Ioan Gruffudd, Jesse Bradford.
Fotografía: Phedon Papamichael.
Música: Paul Cantelon.

Valoración: 6/10

Sinopsis: Tras la invasión de Afganistán, George W. Bush y su equipo preparan la guerra contra Iraq. Pero encontrar una excusa para entrar en el país y derrocar a Saddam, sin levantar multitud de oposiciones en todo el mundo, no es sencillo. Mientras W se prepara ese decisivo momento, repasa los sucesos de su vida que le llevaron de ser un mal estudiante con problemas con la bebida y poca afición al trabajo, a convertirse en el presidente número 43 de los Estados Unidos.

Crítica: Marcada desde sus inicios por la controversia, W esperaba ser una de las cintas más destacadas de esta temporada. Sin embargo desde su estreno, la película ha pasado del todo desapercibida tal vez como síntoma claro de que el “fenómeno” Obama, ha conseguido que la sociedad norteamericana mire más hacia el futuro que a su reciente pasado. W a pesar de contar con el gancho de la polémica y el morbo de ver las intimidades de su protagonista desde el punto de vista del siempre crítico Stone, no ha logrado la notoriedad que buscaba viéndose relegada, como en nuestro país, a un discreto estreno televisivo. No obstante, la película ofrece exactamente lo que prometía. Stone informó que no pretendía crear una cinta puramente crítica sobre George W. Bush, sino un retrato del mandatario como ser humano. Y probablemente sea justo lo que ha hecho. O lo que cree que ha hecho. Stone muestra a un W borracho, pendenciero, vago, iluso, ególatra, furioso e inseguro. Pero la cuestión es si para Stone, o para cualquier opositor a Bush, esa es una dura crítica o una pura representación de la realidad. Tal vez a lo largo de estos años hemos interiorizado una imagen de Bush únicamente descrita por sus gravísimos errores, y lo hemos representado en nuestro interior como un terrible presidente que reúne además todas las taras posibles como ser humano. Por eso no extraña ver a W conduciendo borracho, humillado en una fiesta universitaria, escaqueándose del trabajo o siempre peleando con su padre. No nos extraña tampoco contemplar los delirios imperialistas de Cheney, el excesivo servilismo de Rice, la frialdad militarista de Rumsfeld o, ante ellos, la sufrida oposición de Colin Powell. No nos extraña porque lo hemos vivido y, en esta era de información absoluta, hemos conocido cada detalle al milímetro. Esta es la principal lacra de W. Que no sorprende ni emociona porque todos conocemos a W y sus históricos errores y verlo convertido en un ser humano de miedos y aspiraciones terrenales, no supone demasiado aliciente cuando se está hablando de decisiones históricas. A pesar de ello el filme cuenta con escenas magistrales, como esa reunión campestre en la que todos los líderes terminan perdidos, los gélidos motivos de la invasión de Iraq o la guerra con It’s a Wonderful World de fondo; y también con grandísimas interpretaciones de casi todo su reparto, en especial un soberbio Josh Brolin y una clónica Thandie Newton. Buena película cuyo impacto crítico ha sido aplastado por un factor que en estos tiempos, nadie había previsto. La esperanza de un pueblo de que las cosas empiecen a mejorar y que un futuro próspero y brillante haga olvidar las dificultades del pasado.

por Pablo Gutiérrez

 

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