Crónica del Bilbao BBK Live 2017: “desata la locura más sofisticada a punta de hits”

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DENA FLOWS / ROCK IN FOCUS / TOM HAGEN

DENA FLOWS / ROCK IN FOCUS / TOM HAGEN

Segundo fin de semana de julio, es verano, es temporada de festivales, es momento del 12mo Bilbao BBK Live.

La nueva edición del festival bilbaíno BBK Live repite una vez más una organización impecable en cuanto a la acampada. Eso como primer punto. Kobetamendi, como cima de la ciudad, demuestra que es un sitio ideal para la celebración del evento y la acogida de los festival-goers más particulares en esta “burbuja festivalera”.

La llegada a Bilbao es sencilla: facilita parking a un precio económico durante todo el festival y con acceso directo a la lanzadera que nos llevaría a Kobetas. Además, al lado de una estación de metro, permitiéndonos el transporte desde Barakaldo (el parking estaba en el BEC) hasta el centro de la ciudad sin mucho problema. Además del BEC, la lanzadera también se podía coger al lado del San Mamés, más cerca del centro y con un continuo tráfico de los autobuses. Oh, y recordad que la estación de autobuses Termibus ahora está de forma provisional. No os asustéis.

Subimos la cuesta, disfrutamos de las vistas, cargamos con las cosas hasta el camping, donde nos activan la pulsera cashless y registramos la entrada y salida de la zona. Sí, que viva el Big Data. Absolutamente todo, excepto por la máquina de café al lado del Eroski del camping, iba cashless.
Organizados en calles bastante espaciadas y a lo largo y ancho de la zona, pusimos la tienda de campaña y fuimos a dar un paseo. Nos dimos cuenta de que ahora ir de festival se ha vuelto otra forma de ir de vacaciones con todas las comodidades. O algunos lo intentan. Y otros tantos pretenden ir a baños más limpios que los de su casa. Ahora existe el glamping, una estructura de camping en la que tienes a tu disposición una tienda de campaña ya preparada y con la que no tienes que cargar, y montar/desmontar o si eres más sofisticado un tipi indio. Porque, ¿por qué no?

Además de poder dormir un poco más lejos del suelo, para aquellos que pudieran y quisieran hacerlo, también tenían disponibles, por un precio que algunos pagaron con gusto: baños deluxe. Duchas con agua caliente, váters de loza, luz (eso a veces es importante o un lujo no deseable en los baños de obra), secadores de pelo y espejos con luz. Por solo 16€ los tendrías disponibles durante todo el festival, 7€ al día (natural) o 3€ por uso. “Guardaré 3€ en caso de emergencia” #oídoenelBBK

Las lanzaderas fueron imprescindibles durante todo el festival. Tanto para subir y bajar de Bilbao, como para llegar y volver del recinto. La naturaleza está muy bien, respiras un aire envidiable, pero a lo mejor te quedas sin pulmones si subes muy cargado por la cuesta que hay para llegar a… cualquier lado. Después de las 5 de la tarde, las lanzaderas no suben hasta el camping/recinto. Suben hasta un punto de no retorno en el que bajas y te toca subir 800 metros aproximadamente, en cuesta. Con un par de cervezas para el camino, lo subes con la calma. Como hayas pasado la mañana de pintxos o vas cargado con los cachivaches del camping, sube en el autobús urbano 58 que te sube hasta la entrada del recinto, o prepara hombros y piernas.

TOM HAGEN

TOM HAGEN

Los conciertos por la mañana en la ciudad son mi parte favorita de los festivales. Puedes disfrutar de grupos que lo están petando a pequeña escala, con una cerveza en la mano, con niños bailando por la plaza y luego vivir un poco de la ciudad. El concierto de Rufus T. Firefly en El Arenal fue un claro ejemplo de ello. Muchísima más gente que cuando los mismos abrieron el escenario principal del BBK. Vi sonrisas y bailes por parte de muchos al descubrir la banda de los arancetanos. Magnolia brilló. Iseo & Dodosound no se quedaron atrás, abriendo la sesión vermú del muy nublado sábado en los jardines, dieron a conocer su primer trabajo colaborativo Roots in the air. El homenaje al difunto David Bowie en el concierto sorpresa del jueves en la Gran Vía fue emotivo para algunos, y la mejor forma de empezar el festival, en definitiva.

Los niños también tuvieron su espacio en el Bilbao BBK Live, el Festival Play & Kids en el Arenal de Bilbao con taller pintacaras, crea tu propia camiseta y chapas y la posibilidad de tener tu propio tattoo solidario por el artista de la imagen del BBK Ricardo Cavolo. Y los más ansiosos también tuvieron su lugar: con la compra del bono 2018 por 75€ tenías acceso al Pack Experience, con la oportunidad de subir al Txoritoki, una plataforma desde donde tenías, sin duda alguna, la mejor vista del recinto. Además de acceso a la terraza FOH donde podías disfrutar de los conciertos en el escenario principal desde un sitio privilegiado, cargar el móvil, descuentos especiales en barra, live art y meets & greets. No podemos decir que el BBK no mima a sus regulares, porque sería mentir.

Como primera vez en un festival de esta escala, me sorprendió la cantidad de puestos de sponsoring a la entrada del recinto. Desde Vueling, hasta Pringles, pasando por Ron Matusalem y Euskaltel. Todos ellos con actividades alternativas para los festivaleros que esperaban su próximo concierto en agenda, o hacían un poco de tiempo. Pinturas en la cara que brillan en la oscuridad, gafas de sol, karaoke, playback, sombreros, patatas, y chubasqueros. Chubasqueros. ¡Qué palabra tan importante en este festival! No sufrimos lo que los compañeros que fueron al MadCool, pero como altas posibilidades de lluvia en la costa vasca, mejor prevenir que lamentar. Por suerte, un chirimiri el viernes durante el concierto de The Killers, que fue más bendición que castigo, y el diluvio universal que  inició en Two Door Cinema Club y se prolongó hasta el show de Die Antwoord. Definitivamente, no te cuesta nada meter uno en la bolsa.

JUEVES 06 JULIO

Tras el concierto de apertura de Rufus T. Firefly fuimos a por tapones (aún siento los bajos en el pecho), para darnos cuenta que en el segundo escenario o tenían el volumen muy bajito, o ya nos habíamos quedado sordos. Circa Waves empezaron con guitarrazos, y ya con eso, los ingleses nos conquistaron. Desde luego, mi descubrimiento #1 (en orden cronológico) del festival. Cage the Elephant dan un directo que no defrauda, y empezó a meter caña en la que sería la noche más relajada del festival. The 1975 prometía mucho después de la cancelación de su concierto en la capital, pero adormeció a muchos al empezar, y solo nos convenció a algunos con sus últimos dos temas, entre ellos “The Sound”. Eso sí, las y los fangirls/boys no faltaron.

TOM HAGEN

Depeche Mode | TOM HAGEN

Llegó el momento de los legendarios Depeche Mode. Viajes organizados desde diferentes puntos de la península se encontraron en el escenario principal. Fans de todas las edades, pero en una mayoría muy importante, una un poco más avanzada. Con un muy cuidado montaje audiovisual, que a veces eran incluso videoclips enteros, los británicos dieron un concierto completo. Desde que empezó a sonar “Revolution” original de The Beatles, supimos que más que nada sería un concierto presentación de su nuevo trabajo Spirit (2016) aunque sonaron también los hits de siempre. “Enjoy the silence”, “Personal Jesus” “Stripped”.
Spoon, descubrimiento #2 del festival; bailoteo, y una mezcla muy cercana a como sonaba antes Franz Ferdinand. Justice fueron el segundo grupo más esperado de la jornada. Con impresionantes juegos de luces y un sonido excepcional, 15 minutos después de empezar: un corte seco. 5 minutos, poco más, en silencio sepulcral, con un humo blanco de procedencia desconocida. Uno de los miembros del grupo hizo un corte a su cuello con el dedo que nos desconcertó a muchos, pero volvieron con aún más sonido. Van Bylen cerraba nuestra noche, como siempre, haciéndonos menear el esqueleto hasta que agradezcamos podernos sentar en la lanzadera hasta el camping.

VIERNES 07 JULIO

El viernes lo empezamos más tarde. Después del concierto de Rufus, nos dimos un paseo y hasta que logramos subir al recinto, entramos directamente a disfrutar de los Fleet Foxes. Siempre brillantes, siempre con un directo inigualable, con una maestría de sonido y aunque no parezcan ser el típico grupo de festivales, es un soplo de aire fresco. No se puede estar saltando y rompiéndote el cuello todo el rato, eso vendría más tarde. La tarde del viernes empezaba sold-out y normal, con los nombres que seguían el horario. Phoenix fueron los siguientes en pisar las tablas del Escenario Heineken. Con su puesta en escena, que me parece más que brillante: suelo retroiluminado, espejo colgante, imágenes e iluminación perfectamente cuidada, estrenaban los franceses su declaración Ti Amo. Los temas que más sonaron “Lisztomania”, “J-Boy”, “Rome” “Ti Amo” fueron coreados por todo el público. Pero no fue hasta “1901” que el público que aguantó no coger sitio para The Killers, disfrutó del tema más conocido de los de Versalles.

Llegó la hora, el momento, Brandon Flowers y compañía saldrían al escenario y enloquecerían a los allí reunidos, pero nadie esperaba lo que estaba a punto de pasar. The Killers empezaron no arriba, arribísima, sonó el punteo inicial del tema “Mr Brightside” y boquiabiertos todos los presentes empezaron a saltar. ¿Cómo empezaban con su canción más conocida? Como reconocimos algunos, The Killers pueden hacer un set list de todo temazos y no bajar de ritmo sin problemas, pero eso no pasa, es un sueño. Pues no, a Mr Brightside le siguió “Spaceman” y luego “Somebody told me”. Siempre arriba. A mitad del set sonó el adelanto del que será su nuevo disco Wonderful, wonderful en septiembre, “The Man”. Cover de Joy Division “Shadowplay” incluido, el bis incluía “Shot at the night” “When you were young”. Todos nos preguntábamos con qué canción acabarían tras semejante set, pero la decisión de los nevadenses fue impecable.

Royal Blood | DENA FLOWS

Royal Blood | DENA FLOWS

Depués de un concierto así solo le podía seguir algo mejor, y eso solo lo pudo lograr un dúo como el los británicos Royal Blood. No cualquiera logra atraer al público después de un cabeza de cartel, fue ardua tarea… pero empezando con un tema como “Where are you now?” Ben y Mike se hicieron con todos. Un concierto que no bajó nunca, que presentó los temazos que los hizo saltar a la fama en 2013 y estrenando las canciones de su recién salido trabajo How did we get so dark?Pogos, Ben en la valla, carteles, gente crowdsurfing… señores y señoras, estamos ante el mejor concierto del BBK Live. Sin duda, nos veréis en el concierto que dará el dúo en Madrid este otoño. Y con esto y un kebab, de vuelta a acampar.

Sin embargo, la noche perdió brillo en el momento en el que volvimos a prestar atención a nuestros teléfonos móviles debido a la noticia de la muerte de un artista durante el MadCool. 

SÁBADO 08 JULIO

La noche empezaba en el escenario Heineken con Los Bengala. Este par de chicos incendiarios a la guitarra, la batería y las voces nos enamoran. No, espera, porque estamos jodidamente locos por su amor. Directo lleno de energía, de baquetas y guitarrazos, no os los podéis perder. Luego vimos a Brian Wilson, que vino con la baza más profunda a nuestros musicales corazones. Vino presentando, nada más y nada menos que el sonido de Pet Sounds, aquel disco que salió a la luz en 1966 con sus compañeros de The Beach Boys en aquel entonces. Ahora, más de 40 años después, llegó al escenario principal a recordarnos porqué estamos aquí.

!!!, así suena, no es necesaria una descripción más amplia del que fue el grupo más divertido de todo el festival. A lo mejor no conoces ninguna cancion, o incluso no te gusta ninguna canción del grupo californiano, pero no van a dejar que te quedes parado. Nic Offer, frontman de los Chk Chk Chk junto a Lea Lea, bailan hasta quemar la pista y hacen que cada uno de nosotros encienda el botón de inicio y no pare. Meneos, cambios de pantalones, subir cremalleras, viseras voladoras, qué decir de un concierto más que interactivo. Nic y compañía se metieron al público en el bolsillo y volvieron a poner el buen funk sobre la palestra. Eso, y las dos veces que perdió el micro sobre el escenario por ponerse a bailar, fueron mis partes favoritas.

Chk Chk Chk | TOM HAGEN

Chk Chk Chk | TOM HAGEN

 

Momento cabeza de cartel, momento de huir del mogollón. Sobrevivir a la multitud en The Killers me valió de lección. Pero era el turno de uno de los más esperados del cartel bilbaíno, un nombre que pone a las nuevas generaciones festivaleras a bailar aunque no sepan ni decir bien el nombre completo. Los chicos de Two Door Cinema Club se hacían con el escenario respaldados de unos paneles de luces, que sinceramente, fueron lo que más me gustó de su espectáculo. “Sun”, “I can talk” y otros de sus temas más populares fueron visiblemente los ganadores de su set. Las canciones que forman parte de su más reciente disco Gameshow como “Bad decisions” “Are we ready? (Wreck)” no tuvieron tan caluroso recibimiento del público. Sin embargo, fue claramente “What You Know” su pieza ganadora de la noche. Aunque pareciera, a cada cambio de acorde, que el cantante Alex Trimble se ponía más triste.

La parte más curiosa del concierto de los Two Door fue que a mitad de set, cayó una gota, cayó otra y de repente un diluvio. Los vascos estarán acostumbrados, pero en mitad de Kobetamendi, con poco refugio más que algún container-kiosko y el escenario Starman fue momento de gritar: ¡sacad chubasquero! Una lluvia intermitente fue la encargada de convertir la mitad del recinto en barro y la otra mitad en charco, aunque sorprendentemente, no todos acabamos con barro en el culo. Primal Scream fueron los principales víctimas del agua. Pero hasta el cielo sabía que ya era hora de que salieran los sudafricanos más particulares a escena. Vulgares, políticamente incorrectos, impresionantes e inesperados, y especialmente traumatizantes de primeras para quienes no los conocieran: Die Antwoord decían a través de las pantallas que era su turno de jugar. Proyecciones visuales muy canallas, bailes que limitaban lo espeluznante con lo excitante, berridos muy Yo-Landi, un liderato perfectamente ejecutado por Ninja y el humo que salía del escenario en el momento indicado. Se cambiaron de ropa, se movían por todo el escenario y desde “Ugly Boy” hasta “Baby’s On Fire” acabaron su set más temprano aún con el cierto retraso que tuvieron al iniciar y despedidos con extintores y su hija en común en hombros. Espectáculo inigualable, no apto para mentes susceptibles.

Para ese momento ya fue imposible mantenerse en pie. El escenario Starman con Jotapop DJ a los mandos era inaccesible, demasiados cuerpos arrejuntados. En Basoa, el escenario especial que funcionaba de after, imposible también. Especialmente por el barro. Era hora de cerrar el Bilbao BBK Live 2017. Una edición que sufrió las coincidencias de fechas con el que es ahora el “festival español más rentable” MadCool y que, por fortuna, las inclemencias del tiempo fueron bien aguantadas. ¡Un gusto Bilbo, eskerrik asko y hasta la próxima!

 

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