22 mayo 2024

Sala Black Bird, Santander. Nos cuesta encontrarla pero llegamos. Hace calor fuera y nos han avisado de que dentro la temperatura no será mucho más agradable. Vamos a ver a Dinero y a 45 grados, mientras tanto, esperamos con ganas a que abran las puertas.  Son las 21:15 y mientras estamos con nuestra primera cerveza suben al escenario los cántabros 45 grados, un grupo muy joven: delgaduchos, altos y con buen pelo, esa es la primera impresión. Se cargan la guitarra y el bajo y se sienta el batería. ¿Y ya está? Si, esta noche va de tríos. La sala en silencio y a medio llenar. Empieza a sonar una introducción que para nada tiene que ver con lo que recordaba de su actuación teloneando a Supersubmarina en Valladolid. Un sonido profundo, fuerte e intenso, incluso el guitarrista soplando las cuerdas. Está claro que han cambiado, ahora el sonido es más maduro y contundente. Nos regalaron un setlist de 10 temas –algunos nuevos- en unos 40-45 minutos mientras la sala cogía, aun, más temperatura. Incluyeron una instrumental que nos dejó a todos boquiabiertos. Se nota que han pasado horas y horas en el local de ensayo. Coros,  ritmos de batería y riffs de lo más pegadizos hicieron que 45 grados estuviesen a la altura.

Sobre las 22:20 hace su aparición Dinero. El público –después del precalentamiento- se acerca más al escenario para disfrutar de la fuerza a la que nos tienen acostumbrados estos tres chicos en sus directos y una vez más, no fallan.  Arrancan con potencia, Que más da, Utópicos Anónimos y El momento Perfecto, una parada para saludar y sigue el concierto. Entre el calor de la sala y lo que se mueve Dinero en el escenario aquello parecía una sauna. Desplegaron todo el arsenal de su disco homónimo, Vaya Panorama, Mentiras –y su característico parón cuando se acerca el “shhhhh” en el que todo el mundo pide más -, Trastorno Bipolar, El fin del Mundo, No Puedo Explicarlo Mejor (ni quiero) y como no, la canción con la que cualquiera se  vuelve loco y la sala tiembla: En Invierno. Podría decir que no había nadie sin tararear esta letra. No podía faltar alguna de su primer EP y la elegida fue Duelo de Titanes, posiblemente la menos conocida entre los asistentes. También nos deleitaron con una canción –muy pegadiza- que estará en su próximo álbum llamada Tal Vez.

Todos se sabían las letras, todos bailaron de principio a fin y de nuevo, todos disfrutamos del concierto de este trío que no para de recorrer España de punta a punta. Lo que no sabemos es cómo aun tienen fuerza para entregarse de tal forma en los conciertos. La canción final fue, como habréis deducido ya, Saboreal. Esa balada con cojones -como dice Sean- que puso la guinda final a un concierto de una hora larga a un ritmo frenético.

Pero no se acaba aquí, después siguió la fiesta por Santander, el buen rollo y la cercanía que caracteriza a Dinero. Ahora mismo están -en un lugar alejado de la ciudad- componiendo los nuevos temas de su próximo disco y, a la vez, continúan con su gira de un lado al otro del país, como siempre, sin parar quietos. Esos son Dinero.

1 comentario en «Crónica del concierto de DINERO + 45 grados en la sala Black Bird, Santander – mayo 2011»

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