Crónica del concierto: Fink en la sala Arena de Madrid – Enero 2015

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FINK

El productor inglés Fin Greenall y su banda, más conocidos como Fink, hacían dos paradas en su gira para presentar su sexto disco de estudio Hard Believer (Ninja Tune – 2014). Para la cita madrileña la sala arena estaba colmada y con ganas de acogerles con regocijo.

Es evidente escuchando su fantástica discografía que sus más destacables y palpables virtudes son los desarrollos largos, los creschendos intensos y las frases cortas, en parte melódicas en parte guturales, cantadas por Fin. A lo que añadir la personalidad que aporta a su sonido la guitarra acústica de la que el protagonista no se separa.

En su reciente actuación nos encontramos con un recopilatorio de los mejores trozos de su vasta discografía, y entre esos trozos se encontraban todas las virtudes mencionadas, y ahí se hicieron más palpables y evidentes que nunca. Un primer contacto formado por Pilgrim y Warm Shadow, de sus dos últimos discos respectivamente, sirvió para dejarlo claro. Las dos tienen una estructura similar que empieza por lo bajinis, apenas acústica y voz, y va ganando cuerpo hasta acabar arriba en una sublime catársis. Consiguen que no importe que los temas sigan una misma estructura porque el detalle está muy cuidado, y lo interpretan a la perfección sobre las tablas. A mi ya me tenían ganado.

También la estructura del setlist está bien concebida, empezando fuerte y dejando respirar en la parte media. Sort of Revolution, Yesterday Was Hard On All Of Us, Hard Believer y Wheels no tienen esos finales apoteósicos, es cierto, quedan menos lucidas y no hacen vibrar el pecho, pero la sutileza y el detallismo al interpretarlas sigue estando ahí. Además, si no fuera por estos momentos más sosegados los más intensos no destacarían tanto.

La recta final volvió al punto donde se quedo la recta inicial. Comenzando con Shackespeare y Looking Too Closely, del último disco, y sobre todo por Berlin Sunrise. Esa canción es perfecta tanto para cerrar su penúltimo álbum como para cerrar un concierto. Podrían haberse ido a su casa sin tocar This Is The Thing (que es un temazo también) en el bis y habría sido feliz igual. Las sensaciones al terminar son de sobresaliente. Estad atentos, nos os los perdáis si vuelven.

Imágen de huffingtonpost.co.uk

 

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