Hablamos con Saun & Starr; «hay una línea muy fina entre la euforia y el hambre»

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Saun & StarrSaun y Starr eran coristas de Sharon Jones & The Dap-Kings. Pero han dado un par de pasos al frente y ahora tienen su propio LP, «Look Closer». Todo soul y groove, dicen que crecen en directo. Para demostrarlo estarán el miércoles 4 de noviembre en Madrid, en la sala El Sol, y el jueves 5 en Zaragoza. Hablamos con Saundra para que nos lo cuente todo un poco mejor.

Os conocisteis en una noche de micro abierto en un local de Harlem, hace más de 25 años. En mayo sacasteis el LP «Look Closer». ¿Todavía os soportáis y tenéis ganas de hacer esto juntas?

Sí, nos conocimos en 1986 en Harlem, en un micro abierto. Es cierto, pero no hemos estado juntas todo este tiempo. Cada una teníamos proyectos musicales independientes, antes y después de conocernos, aunque a menudo nuestros caminos tendían a cruzarse, en Nueva York.

En cuanto a si todavía somos capaces de aguantarnos, la respuesta sincera es; es como si fuésemos hermanas, solo que no tenemos los mismos padres. Pasamos por lo que pasan las hermanas o las buenas amigas, respetándonos y apreciándonos, nos soportamos.

Cuando nos enfrentamos a ajustes o cuestiones en las que no acabamos de estar de acuerdo, lo hablamos. Escuchamos lo que la otra tenga que decir. Nos damos espacio pero revestido de apoyo y amor. Somos muy diferentes, pero al mismo tiempo nos parecemos en muchas cosas y creo que el hecho de que las dos vengamos del mismo tipo de educación social y espiritual juega un factor enorme a la hora de entendernos. Todo eso se suma a nuestro vínculo y a nuestros puntos fuertes como amigas y socias musicales.

¿Sería el álbum distinto si no lo hubieseis grabado en Daptone Records? (Sello de Brooklyn en el que trabajó, entre otros, Amy Winehouse).

Sí, creo que sería muy diferente si no hubiésemos grabado ahí.

En 1991 os escogieron como coristas de la banda de bodas en la que Sharon Jones era cantante principal. Tras una separación, en 2010 Jones os llamó para participar en la gira de «I Learned the Hard Way». ¿Cómo fue el paso de tocar en banquetes a hacerlo en una gira de presentación?

Sí, en 1991, Starr y yo conocimos a Sharon simultáneamente, justo como lo has descrito, y trabajamos juntas durante varios años. En realidad, yo dejé la banda de bodas en 1997. Creo que Starr lo dejó varios años después de eso, y Sharon incluso se quedó más tiempo, cuando estaba en las fases iniciales del trabajo con The Soul Providers (que ahora son conocidos como The Dap Kings). En 2010, nos llamaron a Starr y a mí para hacer tres semanas de la gira de promoción, y eso se convirtió en todo lo que es ahora…

Starr y yo habíamos trabajado en grandes giras antes. así que no eramos nada ajenas a este tipo de experiencia profesional antes de que nos contratasen para cantar con Sharon. Starr ha recorrido el mundo cantando gospel, y yo he viajado con el R&B, house y jazz. Diré que la diferencia entre tocar en banquetes y hacerlo en grandes giras es el tamaño de la producción y los escenarios. Además, en los conciertos en bodas casi todo lo que tocábamos eran versiones de distintos géneros. En las giras, el género musical está definido y el material es, en general, original. Sin embargo, sí hay una gran diferencia entre cantar los coros y ser las voces principales del proyecto.

Es cierto que ahora os enfrentáis al público como la cara más visible. ¿Asusta cambiar el ser corista por liderar una banda?

No, no nos asusta, para nada. Cuando cantábamos en Harlem y en el Bronx, en coros y bandas, a menudo lo hacíamos en primera línea, liderando.

Agradecemos esas experiencias porque nos prepararon para lo que tenemos que enfrentar en nuestra propia actuación. Normalmente, cantábamos en la delantera con una o dos vocalistas más, que no es muy diferente de lo que hacemos ahora. Es simplemente otro nivel, ahora como Saun & Starr. Yo diría que el tener nuestro propio grupo nos da otro tipo de preocupaciones, cuestiones en las que no teníamos que pensar tanto como coristas.

Con todo, creo que hemos hecho la transición sin problemas. Nos llevó un tiempo conseguir el «flow» que queríamos, pero fue viniendo de una forma muy bonita. Estamos realmente cómodas en nuestra manera de hacer las cosas, y eso es genial.

En varios artículos os miden con el documental «20 Feet from Stardorm». ¿Lo habéis visto? ¿Os veis reflejadas en él?

Sí, lo hemos visto. Es increíble. La verdad es que un amigo me llevó al teatro a verlo la primera vez que lo estrenaron en Nueva York, y acabamos viéndolo dos veces. Poco después de eso, Starr y yo nos fuimos de gira con Sharon y lo busqué en mi ordenador. Lo vimos juntas, tres veces. Lo vimos y estábamos superadas por la emoción. Lloramos con unas cuantas escenas. Ambas nos identificamos con los temas clave, de una forma u otra. Las sentimos como nuestra historia. También otros vocalistas que conocemos, que cantan porque es «lo que son», no solo «lo que hacen».

Lloramos por la dureza de un «viaje» así, por ser vocalistas de apoyo o coristas, pero especialmente por ser coristas femeninas negras, en las que el soul es algo tan natural y propio, intrínseco. Tío, hay tantas historias por ahí.. Hay una línea muy fina entre la euforia y el hambre, porque muchas veces no puedes decir de dónde saldrá tu próximo concierto. No poder enfermar ni que se estropee tu coche…

Sé que esa es la realidad de mucha gente, no solo de los músicos. Pero la «vida de artista» solo pueden llevarla los que están hechos para ello. Incluso cuando piensan que no lo soportan más y renuncian, acaban volviendo, porque es su destino.  Solo algunos desencantados pueden dejarlo por completo. Para nosotras dejarlo nunca ha sido una opción. Nunca.

Nos sentimos bendecidas por tener la oportunidad de hacer lo que hacemos. Es un honor y sabemos lo duro que hemos trabajado y cuánto nos hemos esforzado en cada paso todos estos años. «20 Feet from Stardom» es un gran documental que cuenta la historia de unas cuantas leyendas que estuvieron antes que nosotros; pero, en mi opinión, simplemente ha arañado la superficie del relato de las coristas. El continuo trabajo, el tener que hacerse respetar y la lucha entre la vida familiar y la carrera profesional en la industria musical.

Estáis en medio de una gira por Europa. ¿Notáis diferencia entre el público estadounidense y el europeo? ¿Alguna anécdota con este último?

He notado una diferencia interesante entre el público americano y el europeo. Me he dado cuenta de que aquí en Europa, como nos cuesta tanto esfuerzo y tiempo traer nuestro espectáculo, cuando finalmente lo hacemos, la gente lo agradece y se alegra de verdad, y eso se siente. Claro que el público americano también se emociona, pero ellos tienen muchas más oportunidades de vernos que el resto. Creo que ese factor crea un tipo de energía entre el artista y el público. Cuando venimos a Europa es como si el buen ambiente rebotase contra las paredes, porque estamos realmente felices de vernos y de pasar un tiempo juntos, cantando y bailando la música que nos gusta. Todos sabemos que pasará bastante tiempo hasta que volvemos a vernos, así que nos metemos en ello como si no hubiese mañana.

 

Pues está claro, el 4 de noviembre no habrá mañana. Para estar en El Sol ya pueden asegurarse las entradas. Lo mismo para Zaragoza.

 

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