Crónica del paso de José González por el Teatro EDP Gran Vía: ‘Emociones que no pueden ser contenidas’

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José González en Madrid: emociones que no pueden ser contenidas
En tiempos en que los espacios de encuentro escasean y se reducen, la oportunidad de volver a una sala para escuchar música en directo es, en sí misma, una especie de fortuna. Si además sucede que quien sube al escenario es un artista del talento y oficio de José González, esa instancia que antes podía resultar cotidiana hoy puede transformarse en un oasis.
Eso fue lo que ocurrió la noche de este martes en el Teatro EDP Gran Vía. El cantautor sueco aterrizaba en Madrid, un día después de haberse presentado en Barcelona, para ofrecer un concierto que había logrado el sold out poco después de su anuncio. Las expectativas no eran pocas, pero él sólo precisó un par de guitarras y sus canciones para cautivar por completo al público.
Desde el inicio con «With the Ink of a Ghost» las ansias de la audiencia fueron evidentes. Y aunque, después de saludar con un «¿Qué tal, Madrid?», González había pedido a los presentes no gritar, como una medida de precaución por la pandemia, aquello no hubo cómo detenerlo. Temas como «Down the line», «Crosses» y su exitoso cover de «Heartbeats» fueron recibidos con vítores, recordándonos que algunas emociones no pueden ser contenidas.
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En la preciosa travesía que trazó el repertorio hubo espacio para sus dos nuevas canciones, «Visions» y «El invento«, la primera que compone en español y en la que se hace evidente la influencia que ha tenido en él la música de Silvio Rodríguez. Ambas composiciones serán parte de su cuarto álbum, titulado «Local Valley», con el que el próximo 17 de septiembre pondrá fin a seis años de silencio discográfico.
Tras casi una hora de concierto, José González anunciaba el final con su versión de «Blackbird» de The Beatles, sencilla y efectiva. «Muchas gracias Madrid, ha sido un placer», dijo antes de desenchufar su guitarra y dejar vacío el escenario. Pero era imposible que todo acabara allí: los aplausos y gritos del público lo trajeron de vuelta.


La sombría «Afterglow» se convirtió en un interludio que anticipó la llegada de «Killing for love«, que fue celebrada y acompañada con palmas. Ese cierre decantó en catarsis. Una con mascarillas y butacas vacías para asegurar el distanciamiento social, claro, pero catarsis al fin. En tiempos de pandemia, los encuentros colectivos en torno a la música no han perdido su magia y las canciones de José González no han dejado de emocionarnos. 

 Todo lo contrario.
Fdo: Laura Gamundí Aranda
 

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