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Future Bible Heroes / Partygoing

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Once años han transcurrido entre la publicación del segundo álbum del trío Future Bible Heroes -uno de los múltiples proyectos paralelos del líder de los Magnetic Fields, Stephin Merritt, de quien mucho hemos hablado por aquí, y que completan su compañera Claudia Gonson y el teclista y dj Chris Ewen- y el tercero, titulado ‘Partygoing’, que vio la luz el pasado 4 de junio. Según cuentan en la web de Merge Records, discográfica bajo la que han lanzado el álbum, los temas principales de ‘Partygoing’ son “beber, bailar y la muerte”, de modo que se cubre todo el espectro de situaciones que se puedan imaginar en torno a las fiestas -téngase en cuenta el título del disco-, es decir, “la diversión y la mañana siguiente”.

De esta manera, el álbum se abre con ‘A Drink Is Just The Thing’, canción que trata sobre el primero de los temas -más concretamente, sobre intentar “solucionar todos tus problemas con alcohol”-, al igual que lo hace otra de las pistas más destacables del disco, ‘Drink Nothing But Champagne’, con una letra impagable que atribuye a David Bowie la autoría del título y en la que se asegura que lo único en lo que Churchill y Hitler estuvieron de acuerdo fue en señalar que “el champán hace la vida mucho más corta que el agua” -viniendo de Merritt, toda una ventaja-. Hilarante.

El primer sencillo, ‘Living, Loving, Partygoing’, cuyas virtudes ya ensalzamos en cuanto salió y para el que han grabado un divertido videoclip -todo un acontecimiento, teniendo en cuenta lo poco dado que es Stephin a rodar vídeos- y ‘A New Kind of Town’, en la que Merritt canta a los inadaptados por enésima vez, en esta ocasión para invertarse un nuevo tipo de ciudad “con pistas de baile donde nadie dice ‘quizás’”, son las únicas canciones del álbum en las que se aborda el segundo de los temas, el baile. Lo cual implica que ‘Partygoing’, en su mayor parte, se ocupa del siempre feraz asunto que es la muerte, ya sea temporal -la anecdótica ‘Keep Your Children In A Coma’ trata sobre inducir a tus hijos adolescentes a un estado de coma para ahorrarles esa etapa tan incómoda- o definitiva -en ‘Let’s Go To Sleep (And Never Come Back)’ se deja caer que para acabar muriendo de un ataque al corazón mejor sería una sobredosis de heroína-.

Esta acidez en las letras acerca al trío a la última etapa de los Magnetic Fields, con álbumes como ‘Love at The Bottom of The Sea‘, al igual que esa costumbre recientemente adquirida de que Stephin y Claudia se turnen a las voces, cantando ella los temas impares y él los pares, lo que, en este caso, y excepción hecha del primer single, le deja las mejores canciones a él -al menos en el álbum, puesto que, debido a sus problemas auditivos, Stephin no ha salido de gira con sus dos compañeros-. Sin embargo, del uso de los sintetizadores y de las letras menos ácidas y más románticas de otras composiciones -¿no es horrible que el paso del tiempo esté haciendo del autor de ‘The Book of Love’ un cascarrabias recalcitrante?- se desprende un aroma totalmente distinto, recordándonos mucho más a los Magnetic Fields de los 90. Así ocurre en ‘Living, Loving, Partygoing’, en ‘When Evening Falls On Tinselton’ y en ‘Sadder Than The Moon’. Esta última cuenta con una letra preciosa (“I showed you fortune, fame and fun/ dark rooms I don’t show anyone/ But I’ve run out of cards to play/ if I were smart, I’d run away”) y es, directamente, una de las mejores canciones firmadas por Merritt en los últimos diez años.

Un poco fuera de la temática del álbum encontramos la simpática ‘Love Is A Luxury I Can No Longer Afford’, una reivindicación del dinero y el lujo como argumento en el pop, algo que, según Merritt, actualmente no se estila pero que les gusta mucho tanto a los Pet Shop Boys como a él. Lo cierto es que unos y otro nos interesan hablen de lo que hablen, tanto en sus proyectos principales como en los paralelos. Hacemos bien, porque aunque ‘Partygoing’ seguramente no se convierta en el disco favorito de ningún fan de los Magnetic Fields, los Gothic Archies o los 6ths, lo cierto es que contiene un buen puñado de canciones divertidas y bastante inspiradas y, al menos, dos canciones magníficas. Para un artista que saca un disco por año, no parece un mal balance. 7,5/10.

Future Bible Heroes – Living, Loving, Partygoing: c.e.c. #80


partygoing

Los Magnetic Fields ya hace tiempo que dieron su paso trascendental del Diez Minutos al Hola del vodevil a la astracanada del amor al humor –las carcajadas del público en sus conciertos son la mejor evidencia-, de manera que su legado musical de los 90 ha quedado, en cierta manera, huérfano. Menos mal que, como ya apuntamos en su día, Stephin Merritt no es solamente un genio sino que también es uno de los creadores más prolíficos que conocemos: no hace ni un año que vio la luz ‘Love at the Bottom of the Sea‘ y ya ha anunciado nuevo álbum con su grupo paralelo Future Bible Heroes, que llevará el nombre de ‘Partygoing’.

Siempre es motivo de alborozo que vuelva un grupo que cuenta, en su -corta- discografía, con temazos como ‘I’m Lonely (And I Love It)‘, pero en este caso la satisfacción es doble, porque, como bien señalan desde Pitchfork, su nuevo tema nos trae de vuelta a los Magnetic Fields de la era ‘Holiday‘. Este ‘Living, Loving, Partygoing’ lleva la firma del gusto por los sintetizadores, las melodías en bucle y las letras medio autoparódicas medio desesperadas -con citas a “soirées John Waters” y a “tomar Dios-sabe-qué y bailar hasta el amanecer”- que siempre ha mostrado Merritt. Suena bien, ¿verdad? Pues la canción, mucho mejor.

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The Magnetic Fields – The Horrible Party: c.e.c. #69

La canción de escucha compulsiva número sesenta y nueve se la teníamos que reservar sí o sí al grupo que más ha hecho por la felicidad de la raza humana por ese número: los Magnetic Fields. Aunque parece una creencia generalizada que la banda de Boston no ha vuelto a grabar nada que merezca la pena desde que en 1999 publicara ese tótem que es ’69 Love Songs’, los seguidores de los de Stephin Merritt tenemos muy presente que no es así en absoluto. Nadie se acuerda pero, sin ir más lejos, este año han sacado disco, el divertido ‘Love at the Bottom of the Sea‘, que contiene quince canciones de risa. Lo cierto es que nos gustaban más cuando lo que hacían eran esas terribles tragedias en las que en un momento dado aparecía una frase graciosa que los monólogos que les ha dado por componer ahora, muy cómicos pero ni de lejos tan arrebatadores.

Pero tampoco es plan de ponernos a quitarles mérrittos. Si es verdad eso de que es mucho más difícil hacer una buena comedia que un buen drama, tendríamos que considerar ‘Love at the Bottom of the Sea’ la cima de su carrera. En ‘The Horrible Party’ encontramos el perfecto ejemplo de esta nueva clase de canciones: una sucesión de chascarrillos (“Some plastic surgeon’s done horrible things to poor Jane/ Making her terrifically popular, men are insane“) a propósito de una fiesta a la que Stephin Merritt nunca debió acudir. No os lo perdáis.

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Tracey Thorn – In The Cold, Cold Night: c.e.c. #68

Dice Tracey Thorn, ex-vocalista de Everything But The Girl, que toda la vida ha querido hacer un álbum de villancicos. Pues bien, esta Nochevieja ya no tendrá que incluir dicha tarea en su lista de propósitos de Año Nuevo porque por fin lo ha grabado. Se titula ‘Tinsel and Lights’ y se compone -con la excepción de la pista que da nombre al álbum y de la que lo abre, ‘Joy’- de versiones de otros artistas, entre ellos Dolly Parton (‘Hard Candy Christmas’), el todopoderoso Stephin Merritt (‘Like a Snowman’) o Sufjan Stevens (‘Sister Winter’), quien, casualmente, también ha publicado este año una enciclopedia un disco navideño. Pero la canción que tiene el honor de pasar a formar parte de nuestra selecta lista de temazos es una versión de los White Stripes, la tan bien traída aquí ‘In The Cold, Cold Night‘. Bastante fiel a su versión original -la verdad es que de villancico tiene poco- la podremos seguir escuchando compulsivamente cuando las navidades hayan terminado. ¡Felices fiestas a todos!

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The Magnetic Fields / Love at the Bottom of the Sea

Teniendo en cuenta lo decepcionantes que resultaron los dos últimos álbumes de los Magnetic Fields (‘Distortion’, ‘Realism‘), uno se enfrenta a la primera escucha de este ‘Love at the Bottom of the Sea’ casi como si estuviera ante una actuación de esos artistas que, en lugar de cantar, más bien vociferan y parece que de un momento a otro se les va a estallar una vena o les va a salir tremendo gallo: con mucho miedo por lo que pueda pasar. Un temor muy justificado, por otra parte, después de que oyéramos hace unos meses ‘Andrew in Drag’, ese primer single tan graciosete pero cuyo estribillo reza “Andrew in dra-a-ag/Andrew in dra-a-ag/Andrew in dra-a-ag, yeah”. Todo apuntaba a que este nuevo LP iba a suponer un paso más en ese desidioso sendero de letras geniales y pesadas melodías cuyo culmen representa ‘Realism’, una poesía de media hora con un hilo musical de fondo. Pues nada mas lejos de la realidad.

El disco se titula ‘Amor en el fondo del mar’ y parece que es justo del fondo del mar de donde Stephin Merritt ha recuperado la inspiración a la hora de componer melodías, sobradamente probada durante los ’90 pero lanzada por la borda en torno a la mitad de ‘i’, la primera parte de su trilogía de álbumes temáticos y sin sintetizadores en Nonesuch Records y, a la postre, la única satisfactoria de las tres. Aunque tampoco está muy claro que aquí no haya un hilo conductor, pues lo primero en que uno repara es que, como si de una discusión de pareja se tratara, Shirley Simms y el propio Merritt se van alternando a las voces hasta ‘My Husband’s Pied-à-Terre’, casi al final del álbum, donde aparece Claudia Gonson, en el papel de mujer engañada, hablando del apartamento secreto de su marido infiel (“every girl’s been there but me”).

Apuntan acertadamente en Hipersónica que los Magnetic Fields llevan toda la vida haciendo “La canción de amor”: por esto mismo resulta cada vez más asombroso que, lejos de repetirse, los argumentos de las canciones sean cien por cien originales. Desde la obsesión con la manera en que alguien se mueve de ‘Infatuation (With Your Gyration)’ hasta el odio hacia la manera en que alguien habla de ‘I Don’t Like Your Tone’ (“What’s with all this purring? Are you a cat? Why are we whispering? Love’s not like that”); desde la oda a la castidad de la evidente ‘God Wants Us To Wait’ hasta el lamento por no ser casto en absoluto de ‘The Only Boy in Town’, todo en este álbum suena a nuevo y, al mismo tiempo, tan esencialmente magneticfieldsiano –¿de verdad no se les había ocurrido hasta ahora hacer un tema como ‘The Horrible Party’?- que hasta parece mentira que no hayan grabado estas canciones antes.

Salta a la vista que el volver a los sintetizadores y el liberarse de todas las restricciones que se habían autoimpuesto han sido decisiones más que acertadas. Si bien es cierto que este álbum no contiene ninguna canción que vaya a pasar a la Historia como una de las mejores del grupo -como sí lo hacía, por ejemplo, ‘i‘-, igual de cierto es que tampoco se desinfla en ningún momento -como sí le ocurría a ‘i’-. Aunque no tenemos muy claro en qué momento los Magnetic Fields se propusieron convertirse en un grupo de humor, en este disco elevan esa ambición a su máxima potencia. ‘Love at the Bottom of The Sea’ se revela con las escuchas como un álbum equilibradísimo, plagado de canciones tiernas y divertidas (‘I’d Go Anywhere With Hugh’, ‘Your Girlfriend’s Face’, ‘Going Back To The Country’) y con todas las papeletas para que nos obsesionemos con él durante una buena temporada. Puede que hasta terminemos pareciéndonos a la chica con fijación por los mariachis de la que habla ‘All She Cares About is Mariachi’: uno de sus mejores finales de disco en años para, esta vez sí, su mejor disco en años. 7,8/10.

The Magnetic Fields: 20 años, 20 canciones (I)


Este 2011 se cumplen veinte años de la publicación de ‘Distant Plastic Trees’, el álbum debut de una de las bandas más alucinantes de la historia del pop: The Magnetic Fields. Con motivo de este aniversario hacemos un repaso por veinte de las canciones del grupo.

20. 100,000 Fireflies (Distant Plastic Trees)
Es curiosa la diversidad de opiniones acerca de cuáles son las mejores canciones de los Magnetic Fields -aunque supongo que esto será extrapolable a cualquier otro grupo. Por ejemplo, en este top de las 20 mejores canciones de rock de 1994 a 2004, ‘100,000 fireflies’ -precisamente uno de los temas de ‘Distant Plastic Trees’- ocupa el segundo puesto, justo por debajo de ‘Wonderwall’ de Oasis. Puede que sea un poco exagerado decir que ésta es la mejor canción del grupo en dicho periodo -que es casi como decir que es la mejor canción del grupo en general-, pero lo que sí es cierto es que ‘100,000 fireflies’ ya anticipaba buena parte de lo que los Magnetic Fields nos ofrecerían en los sucesivos álbumes: amplia variedad instrumental -aquí introducen la mandolina- y unas letras algo decadentes pero de enorme belleza (“You won’t be happy with me, but give me once more chance, you won’t be happy anyway”).

19. Long-Forgotten Fairytale (69 Love Songs)
Tras ’69 love songs’, los Magnetic Fields realizaron una trilogía “sin sintetizadores” (‘i’, ‘Distortion’, ‘Realism‘), puede que para compensar su uso casi abusivo hasta ese momento. Un buen ejemplo es ‘Long-Forgotten Fairytale’, una de las canciones más electrónicas del grupo.

18. I’m Sorry I Love You (69 Love Songs)
Cuando al cantante Bob Mould le preguntaron en una entrevista que qué pensaba sobre que un periodista se hubiera referido a él como “el hombre más deprimente del rock”, respondió “Nunca ha conocido a Stephin Merritt, obviamente”. Esto puede servir como ejemplo del alcance de la fama de hombre solitario y triste del líder de los Magnetic Fields. Desde luego, con canciones tituladas ‘I’m Sorry I Love You’, no es de extrañar que su fama no sea otra. Por lo demás, la canción es uno de los momentos más álgidos de ’69 Love Songs’ y uno de los hitos de su discografía.

17. Zebra (69 Love Songs)
El título ’69 Love Songs’ es una descripción perfecta del contenido de dicho álbum: 69 canciones de amor, repartidas en tres discos, a lo largo de las cuales Stephin Merritt aborda el tema en todas sus manifestaciones y bajo todas sus apariencias. Esto es así hasta tal punto que podemos considerar el disco como una auténtica enciclopedia del amor. Y, como buena enciclopedia, abarca desde la A (‘Absolutely Cuckoo’ abre el primer volumen) a la Z (‘Zebra’ cierra la tercera parte), lo cual seguro que no es mera casualidad. ‘Zebra’ sirve de epílogo perfecto a esta mastodóntica obra: ¿queda algo por escuchar tras 68 canciones que hablan de amor? La protagonista de la canción -una mujer colmada de regalos por su pareja- se encuentra en una situación de saturación parecida a la del oyente del álbum, así que opta por pedirle a su amante algo tan rocambolesco como una cebra… para que haga compañía a la que ya tenía, claro.

16. You And Me And The Moon (Get Lost)
Es curioso que un álbum titulado ‘Get Lost’ incluya canciones tan ñoñas como ‘You And Me And The Moon’. En ella, Stephin Merritt se confiesa abiertamente tímido y, aunque en realidad dice “I’m a little bit shy” todo parece indicar que su timidez es bastante más intensa -otro de los rasgos de su extravagante personalidad.

15. Yeah! Oh, Yeah! (69 Love Songs)
Me encantaría que a José Luis Moreno se le hubiera ocurrido la idea de crear ‘Escenas de matrimonio’ después de escuchar esta canción en la que una mujer le hace todo tipo de preguntas a su marido (“¿No te importo?” “¿Tienes una aventura?” “¿De verdad te doy igual?” “¿Vas a por un cuchillo?” “¿Matarías a tu esposa?”) a las que él contesta siempre afirmativamente. La versión original,bastante shoegaze, hace pensar que en PopJustice tienen razón al decir que “Stephin Merritt forma parte de ese grupo de irritantes artistas que, como Patrick Wolf, escriben buenas canciones de pop pero se olvidan de grabarlas como si fueran canciones de pop”. Más disfrutable es la versión que hicieron Jens Leckman y Tracey Thorn, vocalista de Everything But The Girl -esta última muy aficionada a versionar al grupo.

14. With Whom To Dance? (Get Lost)
‘Get Lost’ se abre con dos canciones tan buenas como demoledoras. En ‘Smoke And Mirrors’, Merritt define al amor, de forma muy poética, como “humo y espejos”, mientras que en ‘With Whom To Dance’ anuncia haber perdido la esperanza de enamorarse. El baile como una metáfora del amor lo recuperaría para su siguiente álbum, ’69 Love Songs’, en la decadente y también preciosa ‘Nothing Matters When We’re Dancing’.

13. When You Were My Baby (The Wayward Bus)
En ‘Ask’ los Smiths cantaban “la timidez está bien, pero te puede impedir hacer cosas en la vida que te gustarían” y, del mismo modo que esto es lo que le sucedía a Carlos Berlanga, que tocaba la guitarra detrás del telón en los conciertos de los Pegamoides, puede que también le ocurriera a Merritt en sus primeros álbumes, cantados fundamentalmente por Susan Anway. ‘When You Were My Baby’ pertenece a esa época.

12. I Thought You Were My Boyfriend (i)
Si lo que se plasma en las canciones de los Magnetic Fields es fiel reflejo de la personalidad de su líder, no cabe ninguna duda de que Stephin Merritt es un hombre profundamente infeliz sin ninguna suerte en el amor. En este tema, para una vez que, al parecer, le correspondían, el príncipe azul le sale rana. Por otro lado, ‘I Thought You Were My Boyfriend’, lo primero que escuché del grupo, es lo más parecido que tienen a una canción comercial.

11. I Looked All Over Town (i)
El pesimismo de las canciones de Magnetic Fields a veces trasciende el terreno simplemente amoroso y se convierte en una visión totalmente negativa de la existencia en general. Eso es lo que ocurre en ‘I Looked All Over Town’, una canción triste incluso teniendo en cuenta que viene de quien viene, pero que incluye una de las estrofas más bonitas del grupo: “Maybe somewhere I could be free/ Somewhere they won’t throw rocks at me/ Somewhere this crazy hair would be my crown/ But all my life I’ve looked all over town”. Para que luego Lady Gaga se venda como la abanderada de los inadaptados.

The Magnetic Fields: 20 años, 20 canciones (II)

10. Deep Sea Diving Suit (Holiday)
Recuerdo que, en una ocasión, Amaia Montero afirmó que su canción favorita era ‘Communication’, de The Cardigans, y de hecho La oreja de Van Gogh acabó haciendo otra canción, ‘Muñeca de trapo’, que trataba de lo mismo: la incapacidad para comunicarse con los demás. Siendo así, Amaia debería hacer dos cosas, si es que no las ha hecho ya. La primera es visionar toda la filmografía de Ingmar Bergman. La segunda, escuchar ‘Deep Sea Diving Suit’, en la que Stephin Merritt habla precisamente de este mismo tema a través de una inspirada metáfora: “I’m sorry but how can I get to you/ stuck in my deep sea diving suit?”. De nuevo un amor frustrado, esta vez debido a una falta de entendimiento por su parte.

9. When You’re Old And Lonely (Get Lost)
En la vida hay dos alternativas igual de crueles: una es llegar a viejo; la otra, no llegar. Y precisamente el hacerse mayor en soledad es uno de los temas que con más frecuencia aparecen en las canciones del grupo. ‘When You’re Old And Lonely’ es una especie de venganza personal de Stephin Merritt, en la que fantasea con que la persona que le ha rechazado se haga mayor sin nadie a su lado y entonces se lamente por haberle dejado marchar.

8. The Night You Can’t Remember (69 Love Songs)
En esta canción Stephin Merritt no parece tomarse muy en serio a si mismo, y la habitual melancolía deja paso al sentido del humor: jura haber llevado una noche a su amante a París, donde ambos se casaron, Merritt de rockette y él de oficial de marina, pero éste no se acuerda de nada. “La noche que tú no recuerdas/ la noche de la que yo no me olvido” es una caricatura del dramatismo de las canciones del grupo que supone una novedosa aproximación al tema del amor en el genial álbum ’69 Love Songs’.

7. The Village In The Morning (Get Lost)
‘Get Lost’, aparte de algunas de las mejores melodías del grupo, también contiene algunas de las mejores letras, como la de ‘The Village In The Morning’. En ella, Stephin Merritt, con la excusa de que está lloviendo a cántaros, empieza proponiéndole a la otra persona que se quede a pasar la noche en su casa y, poco a poco, va prolongando su sugerencia hasta acabar pidiéndole que se quede toda la vida. Sin duda, el “no te vayas” más bonito de la historia del pop.

6. The Desperate Things You Made Me Do (Get Lost)
The Magnetic Fields, como todos los grupos importantes, cuentan con una banda tributo que adapta sus canciones al español, llamada, muy originalmente, “Los campos magnéticos” –aquí se les puede ver en concierto con Russian Red, ¿alguien la había escuchado cantar en español antes?-. Que yo sepa, todavía no se han atrevido con ‘The Desperate Things You Made Me Do’, y es una lástima porque no sólo tiene una de las mejores melodías del grupo sino también una de sus letras más desgarradoras: “el tiempo proporciona la cuerda/ pero el amor atará el nudo/ y yo seré la silla que golpees”. Por cierto, ¿a nadie más le recuerda el coro del estribillo al de ‘Todo nos parece una mierda’ de Astrud?

5. I Don’t Really Love You Anymore (i)
‘i’ es, con permiso de ‘Realism‘, el álbum folk de los Magnetic Fields por excelencia. Todas las canciones, ordenadas alfabéticamente, empiezan por la letra ‘i’, siendo precisamente éste -el “yo”- el concepto del disco. ‘I Don’t Really Love You Anymore’ es una de sus mejores pistas y una muestra de por qué el sonido que más favorece a los Magnetic Fields es el que más se acerca a lo acústico. De hecho, en ese formato presentan sus canciones en directo, aunque esto puede que también se deba a que Stephin Merritt sufre hiperacusia, una enfermedad que intensifica los sonidos y que le obliga a taparse el oído izquierdo durante los aplausos del público, como se aprecia al final del vídeo. Lo que le faltaba para parecer un completo trastornado.

4. When My Boy Walks Down The Street (69 Love Songs)
Una de las filias de Stephin Merritt son los ojos, que describe de mil y una formas en sus canciones: cautivadores, extraños, de mofeta, normalmente azules -incluso de un azul infinito-, pero también verdes de terciopelo, estrellados… En este caso, “el chico que baja la calle” los tiene centelleantes, en total sintonía con el efecto que causa en la gente que lo ve pasar. Una fantasía preciosa para una de las mejores canciones del grupo.

3. Young And Insane (House Of Tomorrow)
En sus primeros álbumes, los Magnetic Fields recurrían habitualmente a melodías en bucle que se repetían una y otra vez a lo largo de una canción. El EP ‘House of Tomorrow’ precisamente se subtitula ‘five loop songs’, y entre ellas sobresale ‘Young and Insane’, un canto a la juventud y a sus inquietudes. El sentimiento de desarraigo no es nada nuevo pero aquí aparece más nítidamente que nunca.

2. Born On A Train (The Charm Of The Highway Strip)
Todo artista que se precie ha de tener su propia imaginería. Almodóvar tiene sus prostitutas y sus travestis, Belle & Sebastian sus sacerdotes y sus libros, y los Magnetic Fields tienen sus trenes -y medios de transporte en general-, un fetiche que aparece de manera recurrente a lo largo de su discografía (‘Fear of Trains’, ‘Smoke and Mirrors’, ‘The Wayward Bus’, ‘The Charm of the Highway Strip’, ‘Papa Was a Rodeo’). ‘Born On A Train’ probablemente sea la mejor de todas ellas -no en vano es la favorita de muchos fans. Es imposible no empatizar con esta historia en la que el protagonista advierte a su pareja de que cualquier noche de estas la abandonará, a lo largo de unas estrofas y un estribillo compuestos por un Stephin Merritt en auténtico estado de gracia. A destacar la horrible versión de Arcade Fire.

1. Take Ecstasy With Me (Holiday)
Una pareja decide tomar éxtasis -sustancia que, según se dice, se utilizaba con fines terapéuticos por sus efectos potenciadores de la “identificación afectiva con el otro”- en un intento de rejuvenecer su relación, ya desgastada por la rutina. Éste es el argumento de una de las canciones más maravillosas de los Magnetic Fields y, por tanto, del mundo. ‘Take Ecstasy With Me’ es mucho más que un evocador título y una versión absolutamente genial de los !!!. Merritt no volverá a escribir nunca una letra como la de esta canción, llena de imágenes casi cinematográficas (“you used to slide down the carpeted stairs”) en la que reincide en sus temáticas habituales: el alcohol, los ojos, los medios de transporte -en este caso, una moto de nieve- e inadaptados sociales que aquí, encima, reciben una paliza. Por si fuera poco, la melodía en bucle te lleva directamente al cielo. Puro éxtasis.