Tom Strong: Pulp con esteroides

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Complejo de MesíasPongámonos en situación. Corrían los años 90 y las dos grandes editoriales de cómics superheroicos, Marvel y DC, sufren lo que podríamos llamar una fuga de artistas en masa que deciden crear el sello Image. Sin entrar en la historia de esta editorial, hay que señalar que sirvió como trampolín para que otros grandes del género se lanzasen a crear nuevos sellos independientes, como es el caso de Jim Lee y su Wildstorm, otro mundo de superhéroes con series como The Authority o Planetary, aclamadas por un gran número de seguidores. Pero sin perder la idea inicial que impulsó la creación de este sello editorial, la creación de nuevas series independientes de gran valor, Jim Lee decide proponerle a Alan Moore, uno de los más grandes guionistas que ha dado este medio (si no el que más), que se una y haga funcionar algo más de su magia: Así es como nace America´s Best Comics (ABC), un sello que acogería una serie de creaciones del prestigioso guionista, a cada cual más sorprendente que la anterior, pero sobre todo se convertirían en series que revisarían los géneros actuales y antiguos para renovarlos y criticarlos a partes iguales. Probablemente una de las series más conocidas es The League Of The Extraordinary Gentlemen (La Liga de los Caballeros Extraornidarios, y olvidaros por completo de su vomitiva adaptación al cine). Otra serie puntera es Promethea, que viene a ser la serie que representa el espíritu de todo lo mágico y de la imaginación en el mundo. Un poco en el otro lado se encuentra la serie de la que vamos a hablar hoy: Tom Strong, el héroe que con sus aventuras viene a ser una inmensa oda al género Pulp de los años 50 y 60, bebiendo de series como Doc Savage, Tarzán y el mismo Superman.

Tom Strong es lo que podemos llamar un héroe científico, de esos que inventan miles de cacharros que sólo entienden ellos y que se limitan a asentir pensativos cuando ven que el fin del mundo se acerca. Tiene ya más de 100 años de edad y ha acompañado a todo el siglo XX con sus aventuras. Se crió en una cámara con unas 5 o 6 veces más gravedad de lo normal (consiguiendo así una gran fuerza) en una isla tropical alejada de la mano de Crom, donde se atiborraba de una planta que es la causante de su aparte longevidad (aparenta poco más de 40). La idea de la cámara fue de su padre, un científico que no parecía ver muy bien eso de las relaciones sociales. Más adelante se casaría con una nativa de la isla, la joven Dhalua, con la que tendría a su hija Tesla, una eterna adolescente que a sus 60 años parece que aún tenga que llegar a casa a las diez como muy tarde. Si a esta familia le juntamos un robot llamado Pneuman y un gorila parlante (sí, habéis leído bien) llamado King Solomon ya tenemos los ingredientes necesarios para crear un sinfín de historias de lo más psicodélicas. Viajes espaciales, dimensiones paralelas, enemigos que vuelven de la tumba para no dejar de dar la murga, mundos aztecas esclavistas, hormigas alienígenas invasoras de mundos, conejos hipervitaminados, viajes en el tiempo, y un largo etcétera. Si a todo esto le sumamos diálogos que sientan como un guante a cada personaje, algunos de los cuales hablan como si nunca hubiesen superado la época del Comics Code de los 50 junto con otros de lo más actuales, ya tenemos la alucinación preparada. Nadie necesita de LSD o a los Jefferson Airplane en estas condiciones.

¿Y qué hay del apartado gráfico? Muchos artistas son los que pasan por las páginas de la serie (incluso otros guionistas en el tramo final) pero el co-creador de la serie, junto con Alan Moore, es Chris Sprouse, un dibujante que consigue crear una estética acorde a la serie, dotando de fuerza a los personajes y sin que ello reste sensualidad a las mujeres. Su trazo es claro y limpio, y su estilo perfecto para un cómic de acción y superhéroes en los que cualquier parecido con la realidad debe ser pura coincidencia.

Tom Strong es una serie que no deja nada al azar, aunque lo parezca en el aparente caos de los primeros números. Caos provocado por las historias actuales mezcladas con el pasado de la familia. Cada pequeña historia sirve para allanar el camino a una historia más grande. Esta serie es tremendamente recomendable para todos aquellos que adoren esos relatos de ciencia-ficción de los 60 (y antes), que adoren esas historias psicodélicas de viajes espaciales y enemigos nazis, pasando por las luchas con el eterno archienemigo que parece que nunca muere y que nunca descansen ante las aventuras de la búsqueda de lo desconocido. Todo esto sin dejar de lado la increíble manera que tiene Moore de hacer que todo parezca de lo más sencillo e incluso ingenuo. Ya puedes ver naves espaciales a cascoporro, que te parecerá lo más normal del mundo. Otros de los elementos importantes de la serie es la autoparodia al medio y el uso del metalenguaje, en este caso referido al mismo medio de comunicación que es el cómic. Sin ir más lejos, el origen del personaje se cuenta en el primer número por medio de un cómic que un niño (Jimmy Turbo, uno de sus grandes fans) lee mientras aparece el propio Strong para evitar un atraco, mezclándose la acción del cómic real con el ficticio. Cuando lees la serie, pronto sientes que Tom Strong es el héroe que siempre debería haber estado ahí, protegiendo al mundo de incontables y psicodélicas amenazas. Con él todo es más sencillo. Todo tiene más sentido.

 

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