Crónica del Arroyo Blues Festival (Valladolid) – mayo 2013

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Cuesta mucho en esta crisis cultural en la que nos encontramos encontrar propuestas musicales arriesgadas que nazcan desde el ámbito estrictamente privado, y la primera edición del Arroyo Blues Festival ha sido una completa declaración de intenciones ya que su planteamiento ha sido desde el primer momento claro, pensar a lo grande. Quizás podrían haber buscado un recinto de características más reducidas o una producción más comedida en gastos, pero sin embargo decidieron apostar por la espectacular plaza de toros cubierta de Arroyo de la Encomienda (localidad muy cercana a Valladolid) y por un montaje de primer nivel en sonido y luces, y ni siquiera la cancelación de su «cabeza de cartel» The Animals and Friends apenas unas semanas antes de la fecha (por enfermedad de Peter Barton)  pudo restar calidad al mismo ya que la inclusión del songwritter Elliot Muphy acabó de configurar una alineación de relumbrón en cuanto a quilates musicales.Bluedays-Arroyo_Blues-foto-Fran_Cea-01

Sin embargo, y a pesar de realizar varias ofertas para la adquisición de tickets los días previos, no llegamos al millar los reunidos en la plaza de toros, todos de «mediana edad» y con una predisposición clara por pasar una gran noche de música. La distribución del cartel hizo que el blues más clásico se estableciera en sus dos extremos. De esta manera los locales Bluedays abrieron el festival con 45 minutos de blues impoluto, fiel y respetuoso en sus patrones y atrevido en las letras en castellano. Presentaron su nuevo trabajo «Todojunto» y a sus nuevas adquisiciones sobre las tablas, el guitarra Mike Terry y el saxofonista Alvaro Arribas. Con casi quince años de trayectoria y cientos de conciertos a cuestas no se les hizo grande el escenario e hicieron entrar en calor a una audiencia que poco a poco hacía acto de presencia.

Los Del Tonos fueron el primer plato fuerte, presentando Saluda Al Campeón, hicieron un concierto de menos a más, primero dejándose llevar por temas de ritmo pausado y desatándose en el tramo final en el que echaron mano de su cancionero más clásico. Entre las nuevas el protagonismo fue para el rithtm and blues de  Saluda Al Rey, Cierra Bien Al Salir o El Blues de M y para los momentos estelares se reservaron No Por Nada y una fiera Gasolina donde destilaron su sonido más puro y su pegada, a veces cercano a Neil Young y en ocasiones a Z.Z. Top. Hendrik Rover, casi siempre tocando sin púa, volvió a demostrar su clase y sus habilidades mucho más allá de tocar un aluvión de notas sin sentido, buen gusto.

Del_Tonos-Arroyo_Blues-foto-Fran_Cea-01Para el que escribe el plato fuerte era ver en formato eléctrico a Elliot Murphy junto al increíble guitarrista Olivier Durand y el resto de The Normandy All Stars. Es cierto que su nueva obra, It Takes A Worried Man tiene un gusto más folk y pausado que su anterior trabajo (llamado simplemente Elliot Murphy), pero el buen sabor que me dejaron la última vez que le vi en concierto en el DuranWop Festival me aventuraba que una vez más iba a ser un gran show. Y efectivamente así fue. Murphy se encuentra a gusto en esos medios tiempos con sabor al Dylan más clásico y los explotó con maestría. Empezó con una de las nuevas Angelina, no tardó en sonar otra de ellas, Little Big Man, y a partir de ahí el repaso a sus ya treinta discos editados fue exhaustivo, manejó los tiempos y las intensidades y puso a toda la arena a bailar al ritmo de Last Of The Rock Stars, con todos acompañando en los coros, Murphyland, Rain Rain Rain o un puñado de versiones como el Twist And Shout, Hallelujah o un final apoteósico al ritmo del Heroes de Bowie. Un concierto redondo y muy disfrutado, sin duda alguna triunfador total de la noche y demostración de maestría para uno de los totems de la música americana de las últimas tres décadas.Carvin_Jones-Arroyo_Blues-foto-Fran_Cea-01

A Carvin Jones le tocó poner el broche final a la velada y lo hizo convirtiendo el concierto en un show de entretenimiento total. No transcurrieron siquiera tres canciones hasta que el genial guitarrista abandonara el escenario para mezclarse entre el público en una demostración de sonido texano de primer nivel. Atacó todos los palos posibles, desde John Lee Hooker a Steve Ray Vaughan, de Hendrix a Prince y entre todas bombazos de sus trabajos en solitario, todos repletos de solos y pirotecnia guitarrera mientras el de Phoenix volvía locos a los técnicos subiendo una y otra vez el volumen de su amplificador. Siempre con una sonrisa en la cara y acompañado por una base rítmica sobria puso el punto y final a un festival que merece mejor trato por parte del público, sobre todo el de la ciudad que lo alberga, y que esperemos tenga continuación en el tiempo. Si se apuesta por ello la edición 2014 puede ser de órdago. Al tiempo

 

 

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