Crónica del concierto Pink Martini – Noches Del Botánico. Madrid. Julio 2016.

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Pink Martini

7 de julio de 2016

Noches del Botánico

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Una tormenta amenazaba con caer sobre Madrid, la noche en la que la banda creada por Thomas Lauderdale actuaba en el Jardín Botánico de la Complutense, ese pequeño oasis que hace más soportable el verano en la capital. Una tormenta como la que llevó a Dorothy de la Kansas en blanco y negro al Oz en color. Y es que eso es lo que ofrece Pink Martini en sus conciertos, un traslado del hastío y el tedio al hedonismo y el goce.

Y es que la banda de Oregón salió a amenizar al público que llenó este concierto, empezó con Amado Mio, un clásico donde la vocalista empezó a demostrar que lo de divertir y divertirse es algo que en Pink Martini se lo toman muy en serio. Con Quizás, Quizás, Quizas el público se sumo a la fiesta y cantaron como si fueran el coro del grupo. Más lejos llegaron dos chicas que se subieron al escenario para cantar y bailar y tocarse con Storm Large.

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El concierto avanzaba y aparecían negros zumbones, elegías a un tomate que se convertirá en Ketchup con aires de esas bandas americanas de después de la II Guerra Mundial que lo mismo tocaban Swing, que Jazz, que Lounge o ritmos recién traídos de Cuba. Porque esa es una de las características de Pink Martini la variedad de estilos y la variedad de idiomas, pasar de cantar en italiano a conseguir que la música Klezmer sea por un momento erótica y justo en ese momento de éxtasis cambien y pasen a cantar en japonés o en turco sin que se pierda en ningún momento la elegancia, el buen gusto y las ganas de disfrutar.

El tiempo pasaba y entre los que se animaban a bailar , los que pedían desde una cerveza a la cena (una de las ventajas de este festival es que puedes comer de forma decente en comparación con el resto de festivales a los que estamos acostumbrados a ir) se podían ver familias, artistas, periodistas del corazón, creadores de tendencias e incluso famosos que salen en las noticias por ciertos papeles que suelen perder cuando vuelcan sus copas y al no tenerlos no pueden limpiar a quienes han manchado. Como ven no sólo la música que ofrece Pink Martini es variada, el público que llena los recintos para verlos también lo es.

Para acabar, llego una excelente versión de Piensa en Mí que emocionó a las primeras filas y un Brasil que hizo bailar a todo el público. Afortunadamente, una noche que amenazaba tormenta al final se convirtió en una fiesta.

 

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