Crónica del concierto: Morgan en el Teatro Lara (Madrid) con SON Estrella Galicia – junio 2016

Morgan_1Lo primero son aplausos. El miércoles 8 de junio, desde los palcos del segundo piso del Teatro Lara no se entiende nada. Al menos hasta que asoman en el centro del patio de butacas Carolina de Juan y Paco López, fracción de Morgan. Lo hacen para desgranar “North”, su primer trabajo, con todas las entradas vendidas y de la mano de SON Estrella Galicia.

Suben al escenario, donde les esperan dos golpes de baqueta que marcan el inicio de ‘Cold’. Carolina, Nina, en el centro detrás de un piano. Descalza y flanqueada por la guitarra de López y las teclas de David Schulthess, a su derecha; la batería de Ekain Elorza y el bajo de Alejandro Ovejero, a su izquierda. Se les unen enseguida dos trompetas.

“Pues eso, que muchas gracias”, le gana la timidez de no dominar cómo encajar los halagos. Quita hierro al asunto tocando un par de teclas, pero enseguida se arrepiente. “Espérate, espérate un momentito”, pide y se disculpa. Sí que hay segundas partes buenas, y quién le negaría nada. Ahora sí, ‘Goodbye’. A una percusión constante se suman seis cuerdas nasales y metálicas. De las que se notan en los dientes.

Morgan_2Los focos suben y bajan en intensidad con ‘Work’. Comprueba el repertorio en la hoja que descansa en el suelo. Iba bien encaminada y da la bienvenida a cuatro “super mujeres” que también son coristas. De la tercera presume como “mi mamá”. El resto se apoyan en sus instrumentos para ‘Sometimes’. Les presenta al terminar el corte; “ahora que nos hemos quedado un poco solos”, bromea.

Se ahueca el pelo y balancea los hombros. Magnetismo puro en ‘Roar’. Hay incluso quien silba.

Morgan_3Se retuerce los dedos, apretando los nervios. Avisa que el siguiente tema es en castellano, y se detiene en la primera frase. “Bueno, voy a empezar otra vez”, lo mismo que cuando vuelves a poner una canción para prestar más atención. Pide perdón y se oye un “nada”. Claro que nada. Todo se queda quieto los tres minutos que dura ‘Volver’. Nina es una cría y después la matriarca de una película de italianos mafiosos, con todo el peso a su espalda. Salta décadas con una sinceridad que paraliza. Quique González, a quien hizo de contraparte en ‘Charo’, dijo que “canta como Lucinda Williams con veinticinco años”. De acuerdo.

En ‘Home’ se turnan de Juan y los coros, en una demostración de soul, góspel y raza. Duelo de titanes. Se arropan con palabras que podrían ser las del hijo pródigo al volver casa.

“Viva la madre que te parió”, y desde el escenario ésta saluda y hace reverencias. No van a arrodillarse con la súplica que supone ‘Praying’.

Morgan_4‘Attempting’ suena a asumir los errores y tirar con la cabeza alta. Mandar todo a la mierda y pegar tiros. Como Jennifer Lawrence en ‘Joy’. Les recompensa por ello un aplauso a lo Pavarotti.

Unas cuantas palabrotas valen para que se de por aludido y entre José Nortes, productor de su álbum. Bailan con ‘Thank You’, alargándola y remangándose el vestido hasta que se vean los tobillos. Pero se apagan las luces y se van.

“¿No os lo esperabais o qué?”, vuelven y recuperan ‘El librero’. Quieren terminar como han empezado. Desnudos. Se acercan Nina y López al borde del escenario y se encaraman detrás las coristas. Desvisten la recién estrenada ‘Marry You’ y se despiden.

Diciendo adiós como se hace en un teatro y con la gente en pie.

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