Entrevista a Mucho: “¿Que todo se va a la mierda? ¡Rebelión!”

“Este 2012 para nosotros está siendo bastante apocalíptico, nos ha pasado de todo, no  recordaba que en esto de la música el camino más recto entre dos puntos siempre es el más sinuoso”. “Si no hubiera sido por la grabación de este disco, probablemente 2012 sería un año que nos gustaría eliminar de nuestras vidas. La epopeya Maya estuvo a punto de hacerse realidad sobre nosotros.” Así de catastrofistas se presentaban los Mucho en su hoja de promoción. ¿Catástrofe? ¿Destrucción? No, no. Renacer. Esa es la palabra clave y el concepto alrededor del que gira el  segundo trabajo de los de Toledo. Esta joven -pero más que curtida en las tablas- banda está de estreno, y charlamos con Martí Perarnau (voz, guitarra y teclados), Carlos Pinto (batería)y Miguel de Lucas (bajo), ¾ de la formación, que ahora también cuenta con Víctor Cabezuelo en guitarras y teclados, sobre El apocalipsis según Mucho, su nuevo disco, que desde el pasado 4 de febrero ya está en las tiendas.

¿Qué tipo de apocalipsis ha habido en Mucho para que, siendo una formación tan joven, ya tuviera tan presente la muerte?
Miguel: No hay muertes evidentes, sino sensaciones que te tumban un poco: hemos cambiado de discográfica, hemos perdido a un miembro por el camino… todo esto, y ver un calendario seco de conciertos delante, obviamente, te preocupa. Pero resurgimos: nos dijimos “tengo que componer, hacer canciones,  aunque sea en este contexto. ¿Qué todo se va a la mierda? ¡Rebelión!”. Realmente, es un buen comienzo: a partir de aquí para arriba.
¿Tanta destrucción se palpa en el disco? ¿Diríais que es un trabajo pesimista?
Martí: La verdad es que lo hemos pasado un poco en 2012, ni para nosotros ni creemos que en general fue un buen año. Pero solo nos ha hecho falta hacer canciones nuevas y tener algo en lo que creer para resurgir. En realidad es un apocalipsis optimista, creemos que para hacer esto hemos tenido que palmar, sufrir, pasar por un desierto. Este trance nos ha servido para reafirmarnos: si está mal la cosa, quiero ser más que nunca yo mismo, confiar en lo que hago y sacarlo adelante. No queda otra. Si era necesario pasar este desierto para resurgir y hacer algo nuevo y diferente, es el precio que hemos tenido que pagar, y bien pagado está.
Parte del desierto, como decíais, se pudo deber a la marcha de Fausto Pérez del grupo. ¿Cómo se lleva perder a alguien con quien habéis pasado tanto tiempo?
Martí: Ha sido más una pena, no un mal rollo. Él estaba cansado de la música y no se veía con fuerzas, pero ya se sabe que lo que no te mata te hace más fuerte. Le echamos de menos, porque además es un gran amigo, pero esto nos ha hecho decir “pase lo que pase, seamos nosotros mismos a saco”. En esta época en la que nos hemos visto jodidos por todos lados, solo quedas tú mismo para quedar para adelante, y Mucho quedaba ahí.
¿Qué aporta de nuevo Víctor al grupo?
Carlos: Pensamos en Víctor desde el principio, por proximidad geográfica y musical. Además de guitarrista, es teclista, es un tío versátil, que escucha música diferente, y en seguida dijo que sí. Aporta un aire nuevo pero es justo lo que queríamos, y estamos encantados con él.
El Apocalipsis según Mucho no sigue el mismo orden en el CD que en el vinilo… Decís que la posición de las canciones en el vinilo se debe a un concepto. ¿A qué se debe esta doble versión?¿Es que merece más respeto el comprador del vinilo?
Carlos: Para nada… simplemente hemos aprovechado una oportunidad. Al entrar en Marxophone, nos comentaron que iban a editar el disco en vinilo, así que decidimos sacar provecho de eso. El vinilo es una gozada, es un soporte que necesita unas condiciones especiales de escucha  una voluntad clara de prestar atención a la música: no puedes oírlo ni en el coche, ni mientras caminas por la calle, ni sin prestar mucha atención, quisimos darle un toque especial y un trato distinto, así que lo dividimos en dos actos, uno por cada cara: la destrucción y el renacimiento. El CD, sin embargo, sigue un orden más estándar, con una canción que sube, otra que baja… De todos modos, aunque nosotros demos el concepto o la orientación, cada uno sacará del disco el mensaje que quiera, y para eso está.
El nuevo disco es mucho más complejo que vuestro primer trabajo, y en la composición habéis tirado más de teclados y partes instrumentales mucho más potentes. ¿Creéis que esto sigue pudiendo catalogarse como “pop cósmico”?
Miguel: Sí. Y progresivo un poco también. Es una licencia que nos hemos permitido; el disco inicial tenía más canción y este tiene más música, más partes instrumentales. Puede sonar un poco a blues, un mucho a pop progresivo… Estamos muy contentos con cómo ha quedado.
El pasado está ahí, y no se puede olvidar: vosotros tres venís de Sunday Drivers, y, aunque está claro que Mucho tiene muy poco que ver con lo que hacíais entonces, comentabais en vuestro blog que este pasado no os había ayudado en nada. ¿Aún hoy eso sigue siendo un lastre o la gente ya tiene claro que no tiene que buscar lo que veía en los Sunday en vosotros?
Carlos: Es lo bueno del segundo disco, te terminas de apartar de ello aunque aún no sea tan conocido como fue en su momento Sunday Drivers. Poco a poco, vamos forjando la historia y la carrera de Mucho. Sigue habiendo quien llega hasta nosotros por ello, y por supuesto, haber pertenecido a ese grupo es una herencia brutal de la que nos sentimos súper orgullosos, con todas las letras: fue una etapa preciosa, y esta va a serlo también, seguro.
Miguel: Hay una renta evidente: tienes garantizada una primera escucha, pero poco más. Pero es una escucha que necesita unos oídos abiertos, porque si alguien busca lo mismo y no lo encuentra en la primera canción, dejará de escuchar. Y no lo va a encontrar. Pero poco más: es normal que nos pregunten por el grupo, fue una cosa muy bonita que hicimos, pero ya pasó.
Sacásteis Mucho, vuestro primer disco, con vuestro propio sello, Marciano Records, y ahora es Marxophone quien firma. ¿Qué se pierde y qué se gana dando el paso a que otra gente entre en la génesis del disco?
Miguel: No hemos perdido nada, porque esta no es una discográfica al uso: no te pagan la grabación y, de ese modo te ves obligado a devolverles la renta (algo, que, además, tampoco nos han exigido). Nos eliminan el coñazo de la labor de gestión, distribución, y conservamos la integridad como banda: nos alientan y no nos limitan.
Martí: Creen en sus artistas, en nosotros, y nos encanta la gente con la que trabajan.Hemos ganado mucha calma, porque en el primer disco tal vez pecamos de ansiosos por las ganas que teníamos de salir. ¡Si estábamos tocando antes de que saliese el disco!
Una de las cosas que sí habéis conservado del primer disco es la producción: mismo estudio, y mismos productores, Santos Berrocal, Fluren Ferrer y Ricky Falkner. Aún es pronto para valorar la aceptación que pueda tener su labor con el nuevo disco, pero no lo es para valorar vuestras sensaciones. ¿Creéis que esto ya va a ser una constante?
Carlos: Sí, ahora mismo yo creo que sí que repetiríamos. Estamos encantados: son gente que te da confianza, que dominan sus creaciones, y lo que hacen. Somos muy afines musicalmente y entienden lo que queremos: con ellos hemos montado un tándem de trabajo muy cómodo y muy efectivo: saben exprimir nuestros valores, y con solo escuchar una demo nuestra ya saben dónde queremos ir. Es muy difícil encontrar a gente así y nosotros tuvimos la suerte de dar con ellos muy rápido.
Decís que queríais hacer un disco conceptual porque son los que os gustan. ¿Cuáles son las influencias en este trabajo, que es mucho más 70’s que el debut, y cuáles son los discos que os gustan? ¿Son los mismos o unos influyen y otros gustan?
Martí: Nos influyen los 70, los Beatles, Pink Floyd… cosas que están bien hechas. Pero también lo actual, inconscientemente, te influye. Queremos seguir la línea de sonidos que nos gustan, por ejemplo a mí ahora me flipa el nuevo disco de Unknown Mortal Orchestra. Pero, realmente,  no se me ocurre ningún disco que suene a lo que hacemos ahora… supongo que eso es bueno.
“’En la base de la montaña’ (…) para mí es lo mejor que hemos hecho hasta ahora porque es la canción más diferente y única de todas”. Eso lo decíais hace justo ahora un año, y comentáis que esta es una de las canciones que abrió el rumbo hacia donde el disco quería ir. ¿Ahí empezó ya la debacle? ¿Preveíais el apocalipsis u os lo encontrasteis?
Martí: Lo veíamos venir, sí… jajajaja. A partir de esa canción, una frikada que nos volvía locos, nos dimos cuenta de todo lo que podíamos hacer. ‘En la base de la montaña’ abrió el camino al nuevo sonido. Es la más lisérgica de todas, hizo que el resto saliese solo.
¿Es la favorita, entonces?
Martí: mmm… no, yo me quedo con ‘Sal de la tierra’ (Martí).
Carlos: Para mí también. Y ‘El lustroso alarido’, me encanta tocarla.
Miguel: Yo creo que mis favoritas son ‘Más feliz sin televisión’ y ‘Sustancia fundamental’. Pero oye, que escuchen todo el disco, ¿eh?
Escuchado: “todo esto viene también por el hastío generacional que siento escuchando la música española. Me aburro mucho y siento ganas de hacer algo nuevo, con riesgo, estructuras largas, canciones diferentes… Parece que en España hay que seguir un canon concreto para hacer música”.  ¿De verdad que no hay nadie en España que haga algo distinto?
Martí: Jaja, sí, dije eso en la radio… Pero no hay que tomarlo como algo literal. Nos sentíamos así con el primer disco: parece que en España hay que hacer pop de una manera concreta. Buscábamos hacer pop en castellano, y ahora veo clichés ahí que con El Apocalipsis según Mucho hemos roto. Ahora tenemos la sensación de decir que estamos haciendo algo nuevo. Por supuesto que hay gente que hace cosas buenas: Joan Colomo, Sidonie, Lori Meyers, Egon Soda… Hay mogollón de grupos que nos molan, pero son los que rompen con el canon establecido y tienen algo diferente. Queremos ser uno de ellos: no fijarnos en nadie para hacer las canciones, intentar hacerlo a tu manera, que es la única manera. No era por cagarnos en nadie: en realidad queremos a nuestros compatriotas.
Leído: “intentamos cantar en castellano pero tocar en guiri”, “Ahora tengo prejuicios con los grupos españoles que cantan en inglés y eso que tengo muchos amigos que lo hacen y mira que me gustan, pero aun así no hay manera de que me entre del todo”. La andadura de Mucho siempre ha ido por el castellano, pero todos venís de tocar en inglés. ¿Nunca mais?
Martí: Ya no podría volver a hacerlo. Queremos que suene a guiri, entendiendo por ello llevar la música más allá con producciones más arriesgadas: sonidos radicales y nuevos. A eso me refiero, y aparte nos queremos expresar en nuestro propio idioma, que es más personal, más difícil y más sincero.  Valoro más a los que cantan en español porque de verdad que es más difícil y más honesto. Ahora, la guitarra tiene que sonar a América.
Miguel: Muchos grupos españoles han dejado de cantar en inglés por algo: porque se han dado cuenta de que su música es “guiri”, entendiendo como tal la bien hecha, arriesgada e innovadora, y que no tenían necesidad de cantar en inglés. Para cantar en inglés tienes que dar una razón y te tienes que convencer, pero en castellano no: en inglés no te enfrentas al miedo de enseñar lo que llevas dentro. Hemos probado las dos cosas, y ahora creo que no hay vuelta atrás.
¿Cómo se convence a alguien para que vaya a ver un concierto de Mucho sin que haya escuchado nada, y sin decir que buena parte del grupo proviene de ese otro… que ya no menciono más?
Martí: Fácil: es un directo cósmico y bastante apocalíptico, si vienes a vernos gozarás de un directo lisérgico.  Además, hemos grabado el disco pensando continuamente en llevarlo al directo. ¡Venirse!
Próximas oportunidades de ver a Mucho en directo:
  • Sábado, 9 de febrero: Madrid (FNAC Callao). Showcase y firma de discos. 18:00 horas.
  • Viernes, 15 de febrero: Toledo (Los Clásicos) + Willy Naves (en acústico)
  • Sábado, 16 de febrero: Valladolid (Black Pearl)
  • Jueves, 28 de febrero: Madrid (Sala Sol)
  • Viernes, 1 de marzo: Segovia (Beat Club)

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