14 abril 2024

a exclusividad que representa el FIAS, Festival Internacional de Arte Sacro de Madrid , para la música clásica y las músicas actuales se plasma en su catálogo de estrenos absolutos y encargos que asientan el prestigio de los grupos y artistas incluidos en su programación y el del propio festival, que se celebra en la Comunidad de Madrid hasta el 19 de marzo. A ello corresponden las primicias que presenta en su semana del 26 de febrero al 3 de marzo con las presencias de Vicente NavarroMatt Elliott y The Panic Flyng Attack , más el concierto de encargo de la formación portuguesa Officium Ensemble.

El grupo luso regresa al FIAS el lunes 26 de febrero en la Basílica Pontifica de San Miguel, con la música religiosa vocal de Duarte LoboManuel Cardoso y Estêvão de Brito, entre otros, que reflejan bien el periodo de unión peninsular entre 1580 y 1640 de intensa producción musical, así como de intercambios culturales y musicales entre ambos países y también en el Nuevo Mundo.

Este encargo del FIAS a  Officium Ensemble reúne obras de compositores españoles que se trasladaron al Nuevo Mundo, tales como Pedro BermúdezJuan Gutiérrez de Padilla y Hernando Franco. Por otra parte, incluye piezas de autores ibéricos que se basaron en obras musicales ya escritas, como la Missa Sancta Maria de Duarte Lobo, imitación basada en un motete homónimo del andaluz Francisco Guerrero. Y en tercer lugar, composiciones de autores portugueses que pasaron a España (Estêvão de Brito) y de españoles que se trasladaron a Portugal (Esteban López Morago).

El primero de los estrenos absolutos de esta semana lo protagoniza el cantante y compositor madrileño-manchego Vicente Navarro el martes 27 en Teatros del Canal, con una especial puesta en escena de su último disco publicado en 2023, Las manos, con el que actualiza y refuerza el folclore español (y sus influencias externas).

Las manos: La paloma y el zarzal acerca la nueva música de raíz o neo folklore mediante la transversalidad de diferentes expresiones artísticas. Pasando por la música y la lírica de las canciones, Navarro amplía mediante el vídeo y la palabra dicha el espectáculo. El vídeo está recorrido por imágenes de archivo de dominio público y por una selección de imágenes de la guerra civil y viajes familiares caseros de los años 50 y 60. Este proyecto trata la repetición de determinadas acciones que, resumiendo muy escuetamente, reflejan una extrema polarización de la sociedad española respecto a temas tan sensibles como las nuevas maneras de entender las relaciones íntimas, la orientación sexual, la política y las migraciones.

El viernes 1 de marzo, de nuevo en Teatros del Canal, el FIAS recupera en primicia Drinking songs uno de los mejores discos del siglo XXI, grabado por el británico Matt Elliott hace 20 años, una obra oscura e hipnótica de canciones catárticas y atemporales.

Este estreno absoluto nos devolverá al cantante, guitarrista y compositor que a lo largo de su trayectoria ha dibujado un mapa sensorial único, capaz de revelar algunos de los misterios de la condición humana. Su bellísima obra sigue sonando sensible y poderosa con su abrumadora oscuridad y melancolía, con esas voces casi místicas y atmósferas fascinantes e hipnóticas.

Un día después, el sábado, se estrena Far from being gone, nuevo disco de The Low Flying Panic Attack, el dúo de música electrónica formado por Javier Martín y Marta Brandariz que presentarán en Teatros del Canal en una espectacular puesta en escena basada en vídeos generativos.

Esta propuesta visual innovadora se suma a la reputación del dúo por ofrecer experiencias únicas y vanguardistas en sus presentaciones en vivo. Far from being gone representa un hito en la evolución del dúo y un reflejo de su constante búsqueda de nuevas fronteras sonoras. Con ella consolida su posición como pionero en la música electrónica y reafirma su compromiso con la experimentación y la creatividad en todas las dimensiones de su arte.

 

Si este año las músicas actuales del FIAS inciden en una mirada renovadora hacia el flamenco, en un fructífero diálogo entre el pasado y el presente, no cabe duda de que uno de los momentos más esperados será la presentación de Zarabanda, proyecto del cantaor Sebastián Cruz, el jueves 29 de febrero en Teatros del Canal.

Realizado en colaboración con el guitarrista Raúl CantizanoZarabanda es una aproximación a las músicas populares del siglo XVII y XVIII, a los cantes de ida y vuelta entre África, Europa y América al flamenco del siglo XXI.

El origen de este proyecto se encuentra en una experiencia fundamental que vivió Sebastián Cruz , un onubense veterano profesional del cante, cuyo tiempo libre lo dedica a la tierra, a los galgos, a los caballos, al campo y sus labores. Matarife de primera profesión, un día llegó a sus manos la película de Alain CorneauTous les matins du monde. Obsesionado por esta música, cada madrugada salía al campo a pasear a sus perros con el sonido de las músicas de Sainte-Colombe, de Marin Marais y la interpretación de Jordi Savall a la viola da gamba. Su registro vocal empezó a ensancharse de forma natural con este recién descubierto sonido que se infiltró en palos como la soleá, la caña, la malagueña.

Trabajando con constancia en ello fue creando Zarabanda, una obra “casi perfecta”, según el flamencólogo Pedro G. Romero , para quien Cruz “es un ejemplo de flamenco sin complejos, asentado, adulto, desprendido ya de paternalismos y adolescencias”.

 

Entre las formaciones que este año se estrenan en el FIAS figuran la francoalemana Aux Pieds du Roy, dirigida por el flautista Michael Form, con un programa entre la especulación y la reconstrucción de varias obras de Bach, entre ellas la Sonata a Trio en Do mayor BWV 1032R en reconstrucción de Michael Form (miércoles 28 de febrero en la Iglesia de San Marcos).

Las pocas sonatas en trío que se conservan de Bach fueron escritas por el músico y posteriormente reelaboradas en conciertos. De la Sonata para flauta en La mayor BWV 1032, que ha reconstruido la formación alemana, Bach mutiló su autógrafo y del primer movimiento sólo ha sobrevivido como fragmento; además, el movimiento lento central no está en la tonalidad menor paralela, como cabría esperar, de modo que Aux Pieds du Roy ha rehecho la pieza recurriendo a otras composiciones de Bach, como el Preludio en fa menor de la segunda parte de El clave bien temperado. La Sonata en trío en Si bemol mayor y el Concierto a 4 en Sol son obras hechas por  Aux Pieds du Roy a partir de varias composiciones del músico alemán.

Especial será en el FIAS la presencia del actor Pepe Viyuela junto a la arpista Sara Águeda en un espectáculo que selecciona algunos de los Milagros de Nuestra Señora de Gonzalo de Berceo, primer poeta conocido en lengua castellana, con la música de Francisco Guerrero, del Libre Vermell de Montserrat y de las Cantigas de Santa María . De ello ofrecerá dos funciones: el viernes 1 de marzo en la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Galapagar y el domingo 3 en el Centro Cultural Paco Rabal de Madrid.

Ese domingo cierra las actuaciones de esta semana en el FIAS el coro Numen Ensemble, una formación surgida en 2011 con cantantes provenientes de prestigiosos coros nacionales para poner en valor el patrimonio coral más desconocido. En colaboración con el Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza, el FIAS estrena en Madrid (domingo 3 de marzo en la Capilla del Palacio Real) la Misa nº1 de Manuel García, compositor sevillano del primer tercio del siglo XIX. En la primera parte del concierto, Numen interpretará tres piezas religiosas de Rossini, cuya trayectoria profesional corre paralela a la de García, en el sentido en que ambos vivieron en el mundo de las tablas y de los telones, lejos del severo estilo religioso en que fueron educados y al que sin embargo se dedicaron en algún momento de sus vidas.

Decía Pauline Viardot de su padre Manuel García que a pesar de su formación religiosa “no creía ni en Dios ni el Diablo”. Pero el cantante y compositor sevillano llevó una vida al margen de las normas morales al uso. Quizá para guardar las apariencias compuso cuatro misas en 1818. La número 1 muestra su intento de alcanzar un estilo intermedio entre el eclesiástico aprendido en su infancia y el operístico en el que se movía. Compartiendo por igual su afección por Mozart y por Rossini , las melodías asignadas a los solistas se elevan a menudo como arias o como dúos operísticos, con atisbos de cláusulas ornamentales. Sin embargo, los pasajes corales buscan acercarse más al estilo religioso, aunque con un contrapunto más bien simple.

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