Russian Red en el 44 Heineken Jazzaldia

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«Pues no estaba mal la Rusa esa, mira, hasta me he comprado el disco

Eso fue lo primero que me dijo el amable dueño de la pensión en la que me alojé durante el festival la mañana siguiente a su concierto. Y es que esa es una de las virtudes destables de «la rusa», su formula que ya todos conocemos, ademas de no caducar es tan inmediata para oyentes casuales como para seguidores fieles que no se cansan de verla en directo.

Más rubia que nunca saltó al escenario acompañada de sus habituales Charlie Bautista a los teclados y Manuel Cabezalí a las cuerdas, junto con un batería y un bajista que también se encargó de lo que nos pareció una melódica desde lejos, para armar la siempre bella voz de Lourdes.

Frente a una Zurriola al complet, ofreció un concierto bastante equilibrado, que comenzó  con sus conocidas piezas más lentas e intimistas, donde la languidez espiritual de su voz y su expresión, más melancólica que en otras ocasiones, se encontraba con el reverb de la guitarra y una percusión muy suave que encajaba a la perfección. Esta fue la nota general del primer tercio que emocionó a más de uno con sus ‘gorgoritos’, término con el que se empeñan en tildar sus detractores la modulación con la que esta chica pasa de la delicadeza a la rotundidad pasional.

Pero el fenómeno Russian tenia guardado para el segundo asalto un material más rápido. Junto a sus ‘Cigarettes’ y ‘They Don’t Believe’ presentó nuevas composiciones para un inminente disco -aunque cualquiera sabe con los problemas que ha tenido con su discográfica- que con la banda mostraron un lado más luminoso, buscando insistentemente una melodía que haga olvidar un melancólico tiempo atrás, levante a la gente de sus asientos y te haga mover los pies inconscientemente. Y lo cierto es que lo consiguió con estas nuevas tonadillas, cuyo nombre todavía no conocemos, y esa maravillosa canción ya muy rodada con el titulo de ‘Fantasy eyes’ (¡¡edición en single ya, por favor!!) que con ese órgano de Bautista y la mandolina sonó fabulosamente radiante.

Toda una alegría para el corazón.

 

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