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¡Personaliza tu escritorio!

No sé vosotros, pero yo soy una de esas personas a las que le gusta cambiar de wallpaper (fondo de escritorio) de forma periódica, muy periódica. Al principio uno empieza con cosas sencillitas, buscando imágenes de sus gustos personales (de la película que más te gusta, el videojuego de rigor, la maciza de moda, etc…). Después uno empieza a ver que, aunque la imagen mole, como que no queda bien. Digamos que distrae o no deja trabajar bien con el ordenador (para quién lo use para algo más que el msn, claro). Así que comienza la fase dos: buscar Wallpapers que realmente sean wallpapers, es decir, con estilo. Pero claro, cuando encuentras el wallpaper que te pone, ves que fallan más cosas, como son: Los iconos, la decoración de las ventanas, la tipografía, etc… Necesitas crear un orden entre todo ese caos. Necesitas encontrar una “armonía”. Y comienza la búsqueda: nuevas decoraciones de ventanas que hagan juego con la tipografía de rigor, iconos futuristas con un ligero toque cartoon. Hay mil cosas para elegir, mil estilos que seguir: futuristas en plan tecno; toques retro que hacen que tu máquina parezca un windows 3.11, pero con estilo; estilos minimalistas que simplifican lo más enrevesado, y mucho más. Y todo esto con independencia del Sistema Operativo que uno use. Se pueden conseguir cosas realmente sorprendentes tanto con escritorio Gnome en una máquina GNU/Linux como en un Windows XP. Sólo basta con buscar, y como hoy me siento generoso, os voy a decir algunos de los sitios que frecuento, no son muchos, pero algo es algo:

Wallpapers:
The Otaku
MacDesktops
Pixelgirl (Aquí también hay iconos)
InterfaceLIFT (Aquí también hay iconos)

Iconos:
Iconfactory
Everaldo

De todo:
Customize.org
Pimp my Desk
GNOME-Look
KDE-Look

Y la mejor de todas, en donde puedes encontrar absolutamente de todo:
deviantART

Para terminar, una pequeña muestra de como se puede dejar un escritorio (aunque en las páginas que he puesto ya hay muchos ejemplos). A mí me gusta simplificar todo lo posible el escritorio, por eso no tengo iconos desperdigados por ahí, ni temas muy cargados con efectos 3d. Es todo simple y plano:

Ni que decir tiene que yo uso GNU/Linux (concretamente gentoo) junto con Gnome. Pero como ya he dicho, cosas así se pueden conseguir con cualquier Sistema Operativo.

Antes de terminar una pequeña advertencia para los usuarios de Windows XP: Cuidadín con lo que hacéis. Más de una vez me he cargado el sistema por tocar demasiado las narices con programas raros. Lo mejor es que hagáis las cosas mirando bien que es lo que hacéis, leyendo los readme’s que vengan con los temas y con mucha paciencia. Para los usuarios de GNU/Linux con Gnome y KDE (u otros) no hay problema porque estos entornos vienen perfectamente preparados para el cambio radical. En Mac OS X no estoy muy puesto, pero creo que los cambios también son muy fáciles de hacer.

Ale, ya tenéis suficiente para empezar a quitar el puñetero wallpaper de las montañitas del Windows (o el que venga por defecto en vuestro sistema, que el de la Ubuntu también es feo de narices).

Abri ’07 en el OLVIDADERO

Aunque últimamente esté más que ausente, aprovecho este rato que tengo un ordenador delante para informaros de los eventos musicales que tendrán lugar en el bar el OLVIDADERO (lo que era la antigua chupitería de San Andrés, que recuerdos…). Ahí van:

Clicka, clicka, ya verás que grande se hace…

Que sepáis todos que los dibujos y el cartelote están hechos por el estudio pobrelavaca (toma SPAM).

Ahí queda eso.

Gotham Central: Policias Polis

Aquí un servidor ya lleva un tiempo leyendo series de superhéroes americanos, y hay una cosa que siempre me ha resultado de lo más curioso y que me gustaría compartir con todos vosotros. Cuando una serie regular de un personaje comienza a extenderse y a crecer, los guionistas de rigor (los buenos, más bien), tienen que ingeniárselas para no intentar repetirse e innovar, dentro de lo que dejen innovar los mandamases de la editorial de la serie, claro está. Algunos guionistas pasan sin pena ni gloria, otros es para quemarlos en la hoguera junto con su “obra” (que más bien se debería declarar como atentando contra la humanidad), y por último, hay otros autores que consiguen hacer que la serie logre sus cotas más altas y pase a la posteridad dentro del género de los pegamamporros con mallas. Lástima que estos últimos sean los que menos abundan.De todos modos, sean quienes sean los que toman las riendas de la serie hay una cosa que está clara: con el tiempo, esos autores van creando un ecosistema al rededor del personaje de la serie dándole más fuerza y transfondo, que a su vez da sentido a las acciones que el superhéroe realiza y aventuras que corre. Poco a poco ese ecosistema va ganando fuerza con el tiempo, siempre y cuando se cuide, claro. Gana tanta fuerza que en el momento en que un guionista intenta cambiar algo de ese ecosistema sin mucho cuidado o sin un buen guión que lo respalde, todos los frikis se le echarán encima para sacrificarlo ante Crom. Si no es por ese ecosistema, ese submundo al rededor del personaje, el personaje en sí no sería le mismo. ¿Sería igual el Capitán América sin S.H.I.E.L.D. a sus espaldas? Y yendo más lejos ¿sería Superman el mismo sin Jimmy Olsen? Yo digo que no.

Uno de esos casos en los que el ecosistema que sostiene al superhéroe gana muchísima fuerza es el de Batman. Todos sabemos que Batman no es más que un multimillonario pirado con mucho tiempo libre y tendencias por el sado, al que lo que más le gusta en el mundo es ponerse unas mallas negras ajustadas, raptar a sidekicks jovencitos de los que abusar de vez en cuando, ponerse una capa (cuanto tiene que decir Alan Moore sobre las capas) y hacer como que es un murciélago hipervitaminado. Pero claro, eso lo sabemos nosotros porque leemos sus historias de primera mano, pero ¿Cómo le ven los habitantes de Gotham?¿Porqué permiten que semejante tarado ande suelto por las calles (aparte de porque es mejor que se dé un tarado con los otros tarados asesinos, claro)?

Y aquí es donde entra la serie que titula la cabecera. Gotham Central es una serie que se centra en el departamento de policía de la ciudad, presentándonos como lucha la policía normal contra las amenazas con las que tiene que lidiar Batman a diario. No se nos presenta a un sólo personaje, si no que disfrutamos de historias protagonizadas por toda una serie de detectives pertenecientes a la misma sección que tienen que lidiar con el esperpéntico crimen de la ciudad. Muchos de esos detectives ya eran de sobra conocidos en la serie regular de Batman (la detective Montoya, por citar a alguno), pero otros no tanto. Y es gracias a esas historias que podemos ver el aura de misticismo que envuelve a Batman y sus allegados, y también se puede ver cómo la gente de a pie percibe las amenazas que pueblan la ciudad.

Mira que me estas cabreando…

Y que queréis que os diga, la serie es una maravilla. Auténtico género negro, con tramas detectivescas llevadas con maestrías que sumergen y atrapan sin compasión, sin olvidarse de meter las mallas justas para que no perdamos la perspectiva de donde nos andamos. Además de que se van presentando a los personajes de tal modo que al final te sientes uno más del equipo. Pero claro, con una serie a manos de Greg Rucka y Ed Brubaker a los guiones, y con Michael Lark a los lápices, poco menos se podía esperar (y quién dude de la magia de Brubaker que me lo diga en la calle). Tres auténticos maestros que nos hacen bailar al son que les da la gana y sin que nos demos cuenta. Una maravilla, oigan. La forma que tienen de presentarnos a los ya míticos Joker, o Dos caras pero frente al GCPD (Gotham Central Police Departament, en la lengua de la pérfida Albión, off course), después de una ardua investigación es para quitarse el sombrero. Sencillamente, mola.

La serie la comenzó a publicar Norma tiempo ha, pero con el cambio de DC a manos de planeta, fue esta última la que se encargo de continuar donde lo dejó Norma. Así, tenemos tres tomos editados por Norma (yo los pillé en un pack de estos que sacaron para liquidar hace tiempo, pero creo que son chungos de pillar ahora) y ahora mismo Planeta ya ha publicado tres más y apunto de publicar el cuarto. Así que ya estáis asaltando la tienda de rigor para ser otros adeptos más de la serie, insensatos.

He dicho.

Conan: El Mito


Aún recuerdo cuando era un mozo y ya me había leído todos los Asterix que había en mi casa (lo que es, más o menos, todos los publicados hasta la fecha), además de haberme leído todos los mortadelos de rigor. Pero necesitaba más, mucho más. Mi mente pedía devorar cualquier cosa con viñetas. Y de repente lo vi. Estaba olvidado en una estantería de mi habitación, sin que nadie lo reclamase o lo salvara de su aparente confinamiento. Se trataba de el tomo número cuatro de la serie Oro de Forum “La Espada Salvaje de Conan” (aunque en el lomo pone Super Conan… je, tiembla Superman). No tenía ni repajolera idea de donde había salido, pero ahí estaba. El tomo era morado, y la portada ya me dejó sin aliento. En ella se encontraba (y se encuentra, que aún lo conservo) una escalofriante ilustración de Nestor Redondo correspondiente a la obra El Tesoro de Tranicos, que se hallaba en su interior, junto con otras. En la contracubierta se veía el ya mítico dibujo de John Buscema en el que se ve a un Conan pensativo

y éste en que pensará…
Con manos temblorosas por la excitación me dispuse a disfrutar de mi descubrimiento. Y si los dibujos que adornaban el exterior me impresionaron, lo que vi en la primera página de la primera historia me dejó helado. Creo que su visión terminó por fijar todos mis gustos e inclinaciones sexuales para el resto de mi existencia. La primera historia era “El Estanque del Negro”, adaptación de la obra original de Robert E. Howard a manos del siempre respetado Roy Thomas, junto con los dibujos de John Buscema y Sonny Trinidad. En la primera página, como decía, aparecía una mujer medio desnuda, vestida sólo con un pequeño “bikini” de seda que no dejaba mucho a la imaginación. El dibujo era de lo más insinuante, y el texto que acompañaba no ayudaba a tener la “mente limpia”. Aún me pregunto que hubiera pasado con mi sexualidad si en vez de ver a una mujer vestida de seda hubiese visto a una vestida de cuero y con un látigo…

A lo que iba. Esta primera historia, seguida de las siguientes (la última de las cuales estaba dibujada por Gil Kane) marcó el principio de mi pequeña obsesión por el personaje. Años he pasado leyendo las historias que podía del mismo, gracias sobre todo a la biblioteca de mi ciudad, con la que pude descubrir las primeras historias del personaje narradas por Roy Thomas y Barry W. Smith, o aquellas en las que se dedica cruzar los mares de medio mundo al lado de la indomable Bêlit. ¿Qué joven abría sido si no hubiese soñado con tierras hostiles en las que uno tenía que abrirse paso a golpe de espada? No sé, quizás me hubiese dado por el fútbol…

La cosa es que este personaje supuso para mi un personaje de referencia en el mundo del cómic. Por eso mismo me sorprendí cuando hace cosa de dos años escuche la noticia de que se iba a relanzar al personaje con una nueva serie regular, olvidándose de todo lo escrito anteriormente y marcando un nuevo inicio que sería sólo fiel a los relatos originales de Robert E. Howard. El proyecto estaría a cargo de Kurt Busiek, guionista en el cuál siempre he confiado, y de un nuevo dibujante llamado Cary Nord. La serie se llamaría: Conan: La Leyenda (pegadizo, ¿verdad?). Todos mis temores sobre el resultado de esta nueva serie se esfumaron al leer los dos primeros números (el número cero y el número uno, realmente).

Muestra del arte de Cary Nord

Que gran obra, fiel como pocas al espíritu que del Cimmerio. En resumidas cuentas, esta nueva serie trata de narrar toda la vida de Conan, desde su salida de la basta Cimmeria hasta su llegada al trono de Aquilonia. Claro, que lo del trono aún queda muuuuy lejos. El título de la serie tiene sentido si se lee el número cero. Digamos que la historia empieza a narrarse en ese número, como si de una leyenda se tratase. Prefiero no spoliear nada, que estas cosas se disfrutan mejor si se leen sin saber nada. A lo largo de los número vemos como Busiek va sentando las bases de la serie, mostrando a un Conan muy joven que va madurando por medio de las experiencias que vive (algunas realmente traumáticas). No nos engaña y muestra a un Conan como debe ser, nada de héroes nobles, sólo un ladrón que aprende lo que es la vida fuera de las montañas a golpe de espada. También Busiek empieza a sentar el entorno sobre el que se mueve el personaje, presentando a eternos enemigos como es Thoth-Amón, y otro nuevos no menos peligrosos. El dibujo de la serie, además, resulta realmente genial. Fluido a la vez que claro. En la serie también nos encontramos con números especiales en los que se narra la infancia de Conan en su pueblo natal, que es realmente dura. Estas historias están dibujadas por Greg Ruth, que choca bastante con el estilo de Nord, pero que logra impactar haciendo que la infancia del Cimmerio parezca aún más dura. Especial atención merece su nacimiento. Impresionante.

Desde luego esta serie me ha hecho recordar esa infancia en la que soñaba con degollar a pictos y con saquear castillos y con… ejem, bueno, mi infancia feliz. La serie se llegará actualmente por el número 22 o 23. No lo sé porque la distribuidora de Planeta no ha traído aún los números correspondientes a mi ciudad y yo ya estoy que me subo por las paredes.

Me despido con una frase que utilizaba Francisco Calderón en el correo de los lectores de la serie (el cua? ha desaparecido, una pena, la verdad):

¡Que Crom no se fije mucho en vosotros!

Mujer verde soltera…


Muy buenas a todo el mundo. Aquí el amigo Vito me ha pedido gentilmente que escriba cosas en su blog. Se ve que necesita que alguien consiga que lean su blog de vez en cuando… Y que mejor forma de hacerlo que hablando de una mujer soltera, aunque eso sí tiene el inconveniente de que es verde, pero nadie es perfecto.

Sí, señoras y señores, voy a hablar de Hulka (o She-Hulk, para los puristas). Para quien no lo sepa, Hulka es la prima de Hulk, el tío más fuerte y con más mala baba de Marvel (quitando poderes cómicos y dioses varios). Especifiquemos un poco más, que un poco de historia marvelita no sentará mal a nadie:

Jennifer Walters era una feliz abogada de Los Ángeles. Un día llego su primo, el señor “machaco todo lo que pillo”, pero en su versión canija (Bruce Banner, que hay que explicarlo todo). Pues bien, iban por la calle cuando unos ganters muy malotes se pusieron a pegarles de tiros vete tu a saber porqué y la dieron de vellón. Total, que el amigo Bruce, al ver que su prima perdía más sangre que un gorrino el día de la matanza, la hizo una transfusión para salvarla. ¿Cómo iba a saber el pobre que esa transfusión de sangre provocaría que su prima del alma adquiriese sus poderes de destrucción masiva? Pero así es Marvel amigos, lo que a una persona en la vida real provocaría la muerte o un horrible cáncer hace que en el mundo marvelita se convierta en una especie de héroe con mucha mala leche y cierta inclinación por el sado. Por cierto, Jennifer tuvo muchas más suerte que Bruce, ya que ella es capaz de controlar sus transformaciones a voluntad.

No entraré en más detalles de su vida (para eso h ay gente que lo hace mucho mejor). Lo que realmente quería hacer es recomendar la nueva serie de este personaje que actualmente se está publicando en nuestro país. Y, aunque parezca mentira, Panini no la está cagando. De momento no he encontrado ningún error digno de mención.

Resumiendo mucho, la serie trata sobre la vida de Jennifer como abogada en un bufete en el que se encargan de casos superheróicos. Aunque esto no es más que una escusa para presentarnos a una Jen que no sabe muy bien que es lo que pasa con su vida (tanto en el plano personal, como en el superheróico) y que debe enderezar de algún modo.

La principal razón por la que cualquiera debería leer la nueva serie de Hulka es porque se trata de una serie que supone un soplo de aire fresco dentro de los cómics de Marvel. Esta serie es graciosa, original y, lo que es más importante, ¡Respeta la continuidad! (o lo hace tan bien como puede). En los guiones nos encontramos con un Dan Slott que da lo mejor de s í en cada número, haciendo que al principio la serie parezca sólo la sucesión de casos sin conexión unos con otros (especial mención el caso de Spiderman, menudas risas), pero que van sembrando pequeñas situaciones que irán teniendo sus consecuencias más adelante dentro de la vida de Jen.

Dentro del apartado gráfico tenemos a dos dibujantes nuevos para mi. En primer lugar destaca Juan Bobillo, cuyo estilo ha generado detractores y adoradores por igual. Yo me encuentro dentro de los que le adoran, que se le va a hacer. Su dibujo me parece cuanto menos fresco y original, y va perfectamente ligado al tono de humor que caracteriza a la serie. Además, cada vez que veo a su Hulka me dan ganas de cogerla de los mofletes y decir “¡Qué cosa más ricaaaaaaa!”.

Luego tenemos a Paul Pelletier, que se encarga, por así decir, de los números que más tienen que ver con la vida personal de Jen. Este dibujante es mucho más clásico, haciendo dibujos que uno enseguida asocia al cómic de superhéroes con mallas de toda la vida. No digo que sea malo, pero cuando toca leer algún número dibujado por él me parece que la serie decae un poco, tal vez sólo por lo diferente que es su estilo del de Bobillo. Aún así lo hace bastante bien.

Y esto es todo por hoy. No os perdáis mi siguiente post en el que hablaré de las raras inclinaciones sexuales de Zatanna, que no sólo sabe sacar conejitos de la chistera, jejejejeje…