Crónica Festival Do Norte ’10 – Sábado

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La noche transcurrió sin sobresaltos entre las tiendas, lo cual es de agradecer (el año anterior una banda de imbéciles nos amargaron la estancia) para aguantar el segundo día con fuerzas. El típico haciendo el gallo (impresionante chorro de voz), gente que vuelve cantando y/o intentando ligar a gritos… Lo normal, vaya. Las fechas y el emplazamiento del festival tienen el punto de riesgo de la lluvia (que apenas hizo acto de presencia), pero por contra permiten dormir en la tienda hasta las 12 sin riesgo de deshidratación. Una ducha (de agua fría ¬¬), al pueblo a comer (berberechos, pulpo, etc., el otro aliciente del festival), y a reanudar la marcha.

La marcha la reanudamos despacio y no llegamos a Carriero Bianco, lo siento. Pablo Maqueda (Little Toys, entrad y descargad su álbum, merece la pena) les etiquetó de «Sopresón. Brutales.», y me fío de su criterio, así que supongo que fue una pena no llegar. En Rey Sombra les ponen también por las nubes, por si quieres más información.

Los PunsetesAl que no podía faltar era a Los Punsetes. Inamovibles en mi reproductor desde hace meses, me parecen una de las bandas de pop nacional más frescas y necesarias para introducir variedad en el mundillo. Sin embargo, en mi infinita ignorancia, no sabía que el adjetivo que describe a sus directos es ese mismo, inamovibles. Ariadna, la solista (que siempre es el principal foco de atención) se mantiene en pie, sin gesticular (y cuando digo esto es prácticamente sin parpadear) durante todo el concierto (de ahí la peculiar foto elegida para representar el concierto). No me sorprende, en tanto que una de las características (y mayores valores) de Los Punsetes es esa pose de «vale, público, sois tan indies que os vamos a dar algo tan indie que no lo podréis rechazar a pesar de estarnos riéndonos de vosotros», pero no me convence. Me parece que cuesta mucho más meterse en su actuación (al limitarse la actuación a una estatua humana), y es sobre todo innecesario. No necesitan llamar la atención así. Ariadna sonó perfecta, exacta al disco (nada que ver con la decepción de Klaus & Kinski el día anterior, por ejemplo), y los instrumentos (que tampoco se movieron demasiado) también. Abrieron con Todo por el vicio y una tras otra fueron interpretando buena parte de sus dos álbumes, sonando prácticamente igual que en compacto, algo más ruidosos y sucios quizá. Sí, me gustó esa cosa que hacen ellos, pero me quedé con el regustillo de que podría haber sido un fiestón en vez de sólo un buen concierto, pero supongo que eso irá por barrios. En un alarde de generosidad Ariadna se despidió antes de salir casi corriendo. Buen concierto de un grupo llamado a ser referencia nacional, cuyo directo será genial el día que se cansen de la pose estática. Fotos de Los Punsetes.

La Bien QueridaHablar de La Bien Querida parece llevar a conversaciones polarizadas debido a lo polémica de la producción de su álbum y a su peculiar estilo, pausado y dulzón. Está claro que hay días y lugares en los que encaja y otros en los que no. Si Los Punsetes hubiesen roto su hieratismo y nos hubiesen hecho saltar y botar (como espero que hagan en unos meses, aburridos de el guión actual) el concierto de Ana podría haber sido un fracaso por contraste. Sin embargo, fue simpática dentro de su timidez e incluso animada dentro de su sosegado estilo, y sobre todo muy bien secundada por una banda que transmitió la energía que a le falta a sus canciones para el directo. Yo iba acompañado de una firme detractora suya e incluso a ella le convenció. Interpretó todo su disco y un par nuevas que no desentonaron. Está claro que no todos los discos pueden ser planteados en directo (especialmente en un festival) para que suenen como en el estudio, porque símplemente no funciona, como ocurriese el año anterior en el mismo lugar con Russian Red, y es algo que esta vez han entendido a la perfección, dando la vida, energía y matices que se necesitaban. Muy buen directo. Fotos de La Bien Querida.

NudozurdoIr a un directo de uno de tus grupos predilectos es fácil pero poco objetivo. Nudozurdo acaban de reeditar su primer álbum gracias al pelotazo que pegaron con Sintética, y no les había vuelto a ver desde su brillante actuación en el Sonorama el año anterior, así que mis expectativas eran muy altas. Habían tocado ya Mil Espejos y estaban espectaculares como era de esperar. La primera fila pudo ver cómo el baterista (por cierto, están buscando a uno) le preguntaba «¿A saco?» a Leopoldo, cantante y guitarrista, cuando comenzaba a sonar Dentro de Él. Resultó una interpretación brillante, infinitamente mejor que en el álbum, que ahora me parece floja en comparación con el duro sonido de aquel día. El problema es que esa intensidad significaba que el concierto tocaba a su fin. El tiempo se había echado encima y no había tiempo para más, dejando en el tintero temazos como Hijo de Dios. Conciertazo estropeado por la brevedad. Fotos de Nudozurdo.

Pete & The PiratesPete & The Pirates abrían la sesión internacional del día, y para mí eran un interrogante. Les había escuchado, Spotify mediante, con la típica sensación de ni fú ni fá, y con la misma acabé el concierto. Ni mal ni bien ni todo lo contrario (menuda conclusión sesuda la mía). Mucha guitarra para un sonido que tampoco aporta gran cosa ni destaca respecto a otros tantos. Divertidos, sí, lo cual a veces se agradece entre tanta música para deprimir, pero tampoco nada que destacar. Hubiese preferido menos prisas para Nudozurdo, sin duda. Por momentos hicieron que la gente bailase y les acompañase a las palmas, a base de buscarlo intentando ganarse al público a toda costa. Concierto, que sin ser malo, resultó de relleno. Fotos de Pete & The Pirates.

JJEl disco de JJ sí sonaba diferente. No era la típica música para poner en un festival delante de Los Planetas, así que estaba intrigado de ver qué propondrían. Si no lo has escuchado podrás ver un sonido elaborado y preciosista, buscando hermosas melodías que acopañar a la cálida voz de su solista, por lo que era de esperar unos teclados, samples… la cacharrería habitual. Sin embargo el concierto resultó ser ella cantando, sola en el escenario, con esporádicas apariciones de la otra mitad del grupo, entrando a cuchichear con ella al oído. El desconcierto era generalizado, la decepción era patente. Consiguieron unanimidad en los aplausos con una personal versión de Lithium, de Nirvana, pero fue el único momento para recordar. Se notó que la gente que no había aprovechado el concierto del bueno de Pete para cenar lo hizo en ese momento. Disco recomendable, directo, no. Fotos de JJ.

Los PlanetasCuando se anunció que Los Planetas iban, este año sí, al Festival Do Norte, los ojos me hicieron chiribitas. Hacía años que no les veía, y pensaba que no sería tan fácil. Sin embargo, con esto de que los granadinos van a hacer toda la ruta de los festivales el concierto perdía algo de la importancia que se le presuponía a priori. De hecho todavía me pregunto si el haber estado el día anterior en la otra punta de la península, en el SOS 4.0, les pudo influir para la calidad de su directo, porque algo eché en falta. El sonido no me pareció ni mucho menos bueno, siendo (incluso) más abigarrado y poco definido de lo que requiere su música. Llegaban con todos los ojos analizando su reciente álbum, Una Ópera Egipcia, que se llevó una buena parte de la noche. Abrieron con La Llave del Oro en lo que parecía un concierto presentación de éste, pero esto sólo se cumplió en parte, ya que rebuscaron en el repertorio para regalarnos El Artista Madridista, Rey Sombra, o, lo que me pareció de lo mejor del concierto, Santos que yo te pinte. La selección sorpende, pero está claro que con semejante discografía y trayectoria se pueden permitir omitir grandes himnos. A mitad de la actuación apareció, como era de esperar, Ana -La Bien Querida-, con la que inetpretaron magistralmente No Sé Cómo Te Atreves, dando un contrapunto más accesible a lo que fue un sonido oscuro y psicodélico. Buen concierto, pero probablemente no el mejor que den a lo largo de este verano. Fotos de Los Planetas.

El GuinchoEl festival iba tocando a su fin, especialmente después del concierto más esperado, y la difícil papeleta del cierre tras éste le tocaba a El Guincho. Personaje y sonido peculiar, que claramente es para moverse pero sin saber muy bien cómo, aparecía en el escenario con un teclado y una baqueta con el que aporreaba un plato electrónico. En mi opinión, te tiene que gustar, o tienes que tener muchas ganas de moverte. Personalmente no me llama. Aunque no puedo negar que lo que hace es arriesgado e interesante, por momentos me resultan demasiadas capas de sonidos sin demasiado concierto. Pero, como siempre, sólo es mi humilde opinión, y un concierto que acaba con el público haciendo la conga no se puede calificar de malo. Cumplió, haciendo que la gente se lo pasase bien en los últimos minutos de escenario principal. Fotos de El Guincho.

Y de El Guincho a la tienda, que el día siguiente teníamos un largo retorno a casa con el buen sabor de boca de dos días de música en directo, alvariño y buen ambiente.

Lo mejor del festival, el descubrimiento del directo de Hola a Todo el Mundo, el pelotazo de We Are Standard, perfecto cierre del viernes, confirmar que Los Punsetes en vivo suenan genial, y disfrutar después de tanto tiempo de Los Planetas.

Lo peor, JJ (ya pueden ir buscando otro formato para el directo, no puede haber tanta diferencia respecto al estudio), el tijeretazo a Nudozurdo, y que unos cabezas de cartel como Nada Surf resulten tan anodinos.

… y el año que viene, más.

 

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