The Raveonettes / Raven In The Grave

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Teníamos ganas de escuchar lo nuevo de los Raveonettes tras el buen sabor de boca que nos dejó su último álbum en otoño de 2009. Por fin el día 4 de abril llegó al mercado Raven In The Grave. Y los Daneses han logrado encandilarnos de nuevo con un cambio de estilo y un disco que ya está entre los destacados de este 2011.

Desde que hace ya meses se colara por la red el diseño de lo que sería la portada del disco, se adivinaba que el dúo iba a apostar por un nuevo sonido tras el más «fácilmente digerible» In and Out of Control (sin quitarle ningún mérito). Cuervos, estética gótica, blanco y negro… más de uno nos acordamos de Poe.Para ello se marcharon a Estados Unidos y nos acaban de traer a su shoegaze criatura, que merece la pena escuchar al detalle y te recomendamos tanto si ya conoces al grupo como si no.

Raven in The Grave es un disco que te gana con sus cuatro primeros temas: «Recharge and Revolt», el primer single (con video incluido) que deja claras las intenciones, melodía melancólica, guitarras y distorsiones al máximo en la línea del álbum Lust, llegando a recordar a Jesus and Mary Chain o My Bloody Valentine. Después «War in Heaven», fría y más íntima es una joya con sus paradas y unas campanillas que recuerdan a una oscura navidad. La tercera es «Forget that You’re Young», una sorpresa si no fuera porque también nos la habían ofrecido previamente como adelanto del disco: con una base casi electro que hace pensar en los XX. Y cierra este inicio la misteriosa «Apparitions», que sí sigue un estilo más similar a lo que conocíamos de los Raveonettes, pero oscurecido y enriquecido en atmósfera.

«Summer Moon», el quinto corte, parece una bonita canción de cuna con la que quitarle un poco de hierro al asunto aunque mantiene acordes algo depresivos y gran juego de voces; para dirigirnos hacia «Let Me On Out» e «Ignite», dos cortes más en el estilo guitarrero de Pretty in Black, sobre todo Ignite con un ritmo rápido que no encontramos en el resto del álbum. Y llegamos a otro punto álgido: octava canción, «Evil Seeds». Tras empezar con un sonido a lo peli de terror, esta canción se desboca en percusión y sonido ochentero para acabar con una deliciosa parte semi-acústica. «My Time’s Up» nos lleva al final de la pesadilla/sueño dejando en el aire la pregunta de si el viaje ha sido real.

El principal problema del disco es su escasa longitud (y eso es buena noticia): sólo nueve temas dejan con unas tremendas ganas de más, pero siguen la tendencia general por nuestra impaciencia y falta de atención como público en un mundo en el que, si una web tarda más de 5 segundos en cargar, la cerramos. El problema sin embargo se agrava cuando de esos nueve, tres ya habían sido lanzados como avance (y precisamente no tres de las pistas más flojas). Esto nos deja con la sensación de: «vale pero esto ya me lo sabía… ¡quería un poquito más!» De todas formas, esa parece la forma normal en todos los lanzamientos aunque no nos guste, asique simplemente daremos la enhorabuena a los Raveonettes por hacer un gran disco y por saber reinventarse y no aburrir nunca a los que los seguimos fielmente.

 

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