Entrevistamos a Kiko Sumillera «Como músico supongo que es parecido a serlo en el siglo XX y muy probablemente, por desgracia, a serlo en el siglo XXII: es jodido»

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El pasado 1 de Noviembre se publicó el álbum debut de Kiko Sumillera; Hasta que acaben los campos. Para quién no tenga aun el gusto de conocerle, diremos de él que es uno de los talentos más prometedores de la música no solo castellano leonesa, sino también nacional. En sus canciones conviven en armonía tradición y modernidad. La belleza invade unas letras de poeta que se ven resaltadas por la fuerza de melodías con tintes folclóricos. Pero, para conocer mejor a Kiko Sumillera, nada mejor que leer sus propias respuestas a algunas de las preguntas que le planteamos hace unos cuantos días.

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FOTOGRAFIA: CARLOS BARTOL
  • Lo que más me apasiona de tu disco; Hasta que acaben los campos, son las letras. Poéticas, emotivas, hermosas. ¿De dónde nace la inspiración para escribir textos así (además del talento propio, claro)? ¿Quiénes son tus referentes literarios?

Las herramientas y usos de la poesía para expresar una idea o un sentimiento siempre me han gustado mucho, e intento aplicar la forma en las letras de las canciones. Por decir algunos, mis referentes del mundo de la poesía a nivel internacional pueden ser el polaco Zbigniew Herbert; el francés Michel Houellebecq (el germen de la canción «Montañas de sangre» nace de un poema suyo llamado SO LONG); o T.S. Eliot y la poetisa Sylvia Plath… Y a nivel nacional, quizás Antonio Machado, José Hierro, Ángel González y Luis García Montero. Pero la carga de las letras al final surge del día a día, de las conversaciones, de la política, un paisaje..

  • En tus canciones los paisajes castellanos tienen un peso considerable, llenos de amapolas y llanuras inmensas. Además, revisitas una canción tradicional de Castilla “San Isidro Labrador”. En medio de una ola de independentismos, ¿a los castellanos también se os ha avivado el apego por la tierra?

La canción «San Isidro Labrador» es una canción tradicional que se cantaba -y se canta- en las misas de algunos pueblos de Castilla, durante los períodos de sequía, para pedirle al Santo que trajera lluvia y regara los campos y así poder comer. Y considero que encaja perfectamente en la situación sociopolítica Castellana en general. Creo que el apego a nuestra tierra siempre ha existido, pero que debido a la imagen oscura y pseudo franquista que ha tenido durante años en el resto de España, costaba sacarlo a relucir. Hoy en día, lejos de políticos y de ciertos sectores reducidos de la sociedad, la juventud lleva un camino radicalmente opuesto a esta imagen preconcebida de Castilla y es hora de hacerlo saber.

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  • En contraste con los tintes bucólicos que puede ofrecer la naturaleza, en tus letras se puede apreciar la impaciencia y el caos de la vida moderna en las ciudades. La canción que mejor ejemplifica esta afirmación es la genial “La Máquina Humana”. ¿Cómo es, desde tu punto de vista, ser un artista en pleno siglo XXI?

Pues te puedo decir que como músico supongo que es parecido a serlo en el siglo XX y muy probablemente, por desgracia, a serlo en el siglo XXII: es jodido. «La máquina humana» explica un poco las preocupaciones, deseos y rutinas mecánicas y repetitivas que cualquier persona puede sentir en el día a día de la sociedad actual.

  • En el terreno instrumental, cuentas en directo y también en el disco con una banda formada por músicos bastante bien conocidos en Valladolid. Ángel Román (batería de grupos como Tuxedo), Alex Izquierdo (bajista de Ángel Stanich Band), Juan Diez (guitarrista en Frieda’s Still in Love) y David Hernández (que aunque aquí toca el teclado, es cantante y guitarrista en Cosmic Birds)  ¿Qué le aportan ellos a tus canciones y a tus directos?

Tanto en el disco como en los directos han llevado las canciones a otro nivel y por eso no las considero mías, sino nuestras. Me siento muy afortunado de poder contar con ellos.

  • ¿Qué oportunidades tiene un artista emergente como tú en España? ¿Cómo es el trato de las discográficas, las agencias de booking?

En principio hay una predisposición buena a escuchar tú música y apoyarla. Más allá, la situación de la industria musical en España es tan ajustada que no permite tomar demasiados riesgos a la hora de editar y apostar por artistas emergentes. Veremos qué sucede en los próximos meses.

  • La grabación de Hasta que acaben los campos tiene un halo un tanto lo-fi especialmente patente en el tema “Enamorarse en verano”. ¿Qué referentes tenías a la hora de grabar el disco?

El proceso de «Enamorarse en verano» fue distinto al del resto de canciones. La banda poco a poco me fue convenciendo -y no les fue fácil- de que la canción estaba ya completa con guitarra y voz, que no necesitaba nada más. Después en el estudio, a Pablo Giral se le ocurrió grabarla en una toma, con un micro aéreo cogiendo al mismo tiempo la voz y el sonido natural de la guitarra eléctrica y, al mismo tiempo, en otra sala, el sonido del ampli de la guitarra. Le añadimos unos silbidos de David, y listo. Pablo Giral ha hecho un trabajo mayúsculo en la grabación y producción del disco. Estamos muy contentos con el resultado.

  • ¿Qué estas escuchando últimamente? ¿Nos puedes recomendar algún disco o grupo?

Estoy  bastante enganchado al triple disco de Emilio José, «Agricultura Livre». Es inclasificable y me parece alucinante. Paso grandes ratos intentando traducir las letras del gallego al castellano. También el nuevo Ep de mi compañero Juan como CASA; en especial la canción con Erik Urano, «U.F.Os y fábricas», que la escucho varias veces todos los días; me parece increíble. Y ahora me ha dado fuerte con escuchar a los Strokes, que es una cosa que me pasa una o dos veces al año.

 

 

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