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Crónica concierto The Bellhops en la Sala Porta Caeli (Valladolid). Octubre 2011

La oferta de conciertos de la ciudad de Valladolid ha crecido exponencialmente en el último año gracias a la irrupción de la Sala Porta Caeli, con una programación estable y continua, y la aparición de diversos promotores, colectivos e iniciativas que están llenando de júbilo a los amantes de la música de la ciudad.

Sin embargo se sigue echando de menos dentro de este abanico musical conciertos de la vertiente más clásica del Rock And Roll, que si tienen cabida en otras capitales (y no solo en Madrid donde Kim Lenz o Imelda May agotan el billetaje de las salas sino en ciudades como Gijón o Bilbao) y el concierto del trio holandes The Bellhops el pasado jueves fue un ejemplo de que hay un público ávido de escuchar los ritmos más bailables y originales del género.

Pero antes de los Bellhops fue el turno de Jane Canalla una banda local de rock con influencias del estilo “urbano” de los 80s y que alternaron varios blues (Urban Blues)  atacados con pericia con temas de sabor americano (a mi me recordaron a otra banda mítica de la ciudad llamada Los Miembros como en No Lo Pude Remediar) y que destacaron por lo trabajados que tenían los temas tanto a nivel de ejecución como de arreglos.  Muy buena banda para directo y muy diferente estilísticamente de lo que vendría a continuación.

The Bellhops no son unos recien llegados, tienen a sus espaldas una carrera espectacular tanto como banda con siete albums publicados en los mas de 20 años de trayectoria que les contemplan, como por sus grabaciones junto a grandes artistas norteamericanos en sus giras por Europa, como Billy Lee Riley o Ray Campi con los que han llegado a grabar en estudio como banda de acompañamiento.

Uno de los grupos más reputados de la escena Rock´n´Roll y los encargados de confeccionar esta gira homenaje a uno de los rockers más importantes de la historia, el muchas veces infravalorado Gene Vicent (en el 40 aniversario de su muerte) y que se presentaron en formato trío (contrabajo, guitarra y batería) y con un repertorio de casi cuarenta canciones que interpretaron en las casi dos horas que estuvieron sobre las tablas.

Desde la inicial Red Hot, de la época con los Blue Caps pasando por el archiconocido Be Bop A Lua o el ritmo desenfrenado de Double Talkin Baby que puso a bailar a varias parejas que vestían inmaculadamente para esta celebración de Rock and Roll.

Tuvieron más éxito cuando aceleraron los ritmos y se mantuvieron en los patrones más puristas y bajo la intensidad con los acercamientos a estilos más country folk, latinos e incluso bluseros aunque hay que reconocer que las contadas veces que se aproximaron al soul, sobre todo en la voz cálida de su contrabajista Martin Ubahgs que se encargó de la mayor parte del repertorio vocal,  dejando su oportunidad de lucimiento al guitarra Emilio García (de ascendencia española) que demostró su pericia a las seis cuerdas sacando un sonido afilado a su Telecaster y su hijo Enrico a la batería que se atrevió con una versión rockabilly del clásico Rock And Roll de Led Zeppelin!!:

Intercalaron muchas canciones de su último trabajo de estudio como Surfin Mania o You Burn My Head y se dejaron en el tintero alguna cover que tenían preparada como Suspicious Mind con la que habrían tocado la fibra de algún presente.

Noche de zapatos de plataforma, faldas de vuelo, camisetas ajustadas y tupés centelleantes y sobre todo de buena música y mucha diversión. Que no sea la última

Crónica de Javiera Mena en el Teatro Lara de Madrid – Octubre 2011

Después de cancelar su gira programada en julio en España, la chilena Javiera Mena nos debía una. Además, las recomendaciones después de pasar por el Primavera Sound 2011 no podían ser mejores. Yo me quedé con una frase que leí en la crítica de una conocida publicación: ‘si Javiera Mena no vende millones de discos, es que el sistema está podrido’. Y no importa mucho, podrido o no, si sigue habiendo joyas como ella en el mundo, siempre será un poco mejor.

El céntico Teatro Lara fue el lugar elegido para el concierto. No son pocas las veces que hemos pasado por allí, y pensé que esta sería una de las pocas veces en las que todo el público levanta su posaderas de las butacas para bailar al ritmo de la música y dar palmas. Es algo especial cuando un artista consigue hacer que los espectadores se levanten de esa manera, lo habitual es que estos espectáculos inviten más bien poco a la participación. Pero Javiera Mena, por fortuna, apunta en otra dirección distinta.

Un setlist muy bien tejido, dividido en una especie de tres actos bastante diferenciados. Toma de contacto calmada y misteriosa,  la protagonista vestida de negro en solitario con su teclado interpretando sus temas más tranquilos, como Un Audífono Tú, Un Audífono Yo y Está En Tus Manos. Era sólo el comienzo, porque rápidamente se descubrió con un vestido ceñido de cuero para calzarse la guitarra y, ahora con toda la banda, dar rienda suelta a su faceta más pop. Esquemas Juveniles, que da nombre a su primer álbum, abrió las puertas para que temas como Primera Estrella y Hasta La Verdad iluminasen el teatro de ritmo y voz. Pero aún faltaba que saliera a la luz la cara más bailable de la banda, y el punto de inflexión que marcó el cambio fue la impactante Al Siguiente Nivel en la que Javiera tuvo que esforzarse para mantener el registro vocal y nos dejó realmente impresionados. En ese punto desapareció del escenario para volver enfundada en un vestido de brillantes y acompañada de un animador – bailarín no puede ser la palabra – que nos acompaño durante La Comida y Sufrir. El último tramo fue el más fiestero y bailable, en el que el público se mostró más implicado y la cantante se mostró más cercana. Temas como El Amanecer y Ahondar en ti, además de el último bis con Luz De Piedra De Luna – muy solicitada por el público – consiguieron su cometido con creces: movimiento, palmas y alegría alrededor. Entremedias, los dos primeros bises fueron temas acústicos que nos mostraron a otro tipo de Javiera que no conocíamos – casi pierdo la cuenta -, a la que podéis echar un vistazo en el vídeo que hizo para Acordes Urbanos.

Definitivamente merece la pena acercarse a ver a Javiera Mena en directo y comprobar como defiende todos los registros a los que llega de una manera soberbia gracias a su fantástica voz, su impecable presencia y su cercanía hacia los espectadores.

Crónica del concierto de Lüger en la sala Shocko de Madrid – Septiembre 2011

Esta fue la segunda cita de la gira que comienzan los madrileños Lüger por nuestro país. Precisamente después de comenzarla un día antes en la sala Porta Caeli de Valladolid. Las referencias no admitían peros. Un primer disco que les sacó del anonimato de un fuerte empujón, varios directos entre los que destacan los más recordados en el Día de la Música y Sonorama Ribera. Ahora vuelven en un segundo asalto con Concrete Light(2011), segundo álbum que mantiene las líneas psicodélicas y kraftwerkianas que les caracterizan.

La sala Shocko fue la encargada de albergar el evento, y no se le pueden poner demasiadas pegas al sonido que se consiguió, sobre todo acostumbrados como estamos a ciertas salas que no vamos a mencionar. Y hay que destacar el atractivo de las proyecciones en la pared semicircular del escenario y en los laterales de la sala que da un aire envolvente al espectáculo. Antes de los principales, la banda de rock instrumental La Muñeca de Sal hizo un buen trabajo a pesar de tener que tocar para menos de veinte personas. Sonaron contundentes y con garra, perfectos para abrir boca a lo que venía, aunque después de unas cuantos temas su propuesta se hizo ciertamente monótona. Lo paliaron con una versión de Voyage Voyage de Kate Ryan de Desireless que nos sacó una sonrisa a todos.

Llegando el momento de Lüger, aparecen entre nubes de humo para desparramar su rock psicodélico por doquier y hacer que los cuellos se movieran allí donde mirasen. Con un setlist a medio camino entre sus dos trabajos demostraron que las críticas recibidas en cuanto a su potente directo son más que merecidas aunque les quede todavía camino por recorrer. Comenzaron presumiendo del sitar que llama la atención en Zwischenspiel/Quidquid Latet Apparebit como tranquilo aperitivo. Pero si lo que queréis es olvidaros por un rato de la vida cotidiana las píldoras perfectas son Hot Stuff y Swastika Sweetheart, arrolladoras ambas dos. Y que decir del ritmo trepidante del que presumen con Dracula’s Chauffeur Wants More. Aunque tal vez un poco menos de intensidad en los sintetizadores hubiera dado más protagonismo a la voz de Daniel Fernández, no impidió que nos golpeasen con el estribillo de Monkeys Everywere. Y para qué vamos a engañarnos, es una de sus señas de identidad y saben explotarla.

Para un futuro, Lüger es otro de los grupos que se han ganado a pulso la etiqueta de ‘muy recomendable directo‘. En nuestra agenda se han ganado un sitio preferente.

Crónica del Concierto de Washed Out dentro del ciclo de La Terraza Suena de La Casa Encendida, Madrid – Agosto 2011


La Casa Encendida de Madrid es un lugar privilegiado al que se le puede sacar mucho jugo. Exposiciones, cursos, cultura, actividades. Y también conciertos. En la azotea del edificio hay una terraza de auténtico lujazo y que este verano ha acogido el ciclo La Terraza Suena. Por él han pasado artistas de la talla de Matt Elliott, Junior Boys o Dirty Beaches.

El último que hemos disfrutado es el de uno de los hypes indiscutibles del verano: Washed Out y su genial disco debut Within & Without (2011).  El paraje es perfecto para su chillwave bailable: la terraza al fresco del atardecer (aunque fresco pueda sonar a broma), todo el mundo sentado en el suelo con una cerveza esperando a que salte el grupo a la palestra, sintiéndose privilegiados por verlos, encima por solo cuatro insignificantes euros.

En cuanto comenzó el concierto todo el mundo se puso en pie para moverse al ritmo que marcaba la batería. Desgranaron el álbum que traían bajo el brazo completito. Tampoco es que sea muy largo, pero su calidad es indiscutible. Sonó envolvente y suave a medida que bajaba la intensidad del día y caía la noche. Ahora es el momento de citar las canciones que sonaron, pero al ser un disco tan compacto y resultón la sensación al salir es la de haber escuchado una única canción larga. Soft y Echoes fueron dos grandes momentos, además de la que todo el mundo esperaba: el single Eyes Be Closed. La dejaron para el final en el bis, así todos podíamos estar seguros de que iba a haber uno. Cierto que resultan conciertos un poco cortos, apenas llegan a la hora, pero este fue una delicia de verano.

Solo quedan dos conciertos para acabar el ciclo de La Terraza Suena, pero otros años habrá más y creedme que merece la pena y mucho. Si queréis ir, las entradas salen tres días antes del evento, y vuelan!

Crónica del concierto de Retribution Gospel Choir en la Sala Sol de Madrid – Junio 2011


El pasado jueves 7 de junio asistimos al concierto que nos brindaban Retribution Gospel Choir en la Sala Sol de Madrid. El potente y desatado rock de sus discos y sus impactantes directos eran una carta de presentación que no se podía pasar por alto, y el resultado fue más que acorde con las expectativas.

Ya en el anuncio del concierto resalté las diferencias entre esta banda y Low, el grupo del que proceden dos de sus tres miembros (Alan Sparkhawk y Chris Garrington). Dije que este proyecto paralelo es un desfogue de adrenalina para los artistas, que no se cortan dando rienda suelta a la rabia contenida. Pues bien, el sudor de la cara de Sparkhawk durante todo el concierto era una señal de lo acertado de esta afirmación.

Comenzaron fuerte y con garra, manteniendo esa constante durante todo el concierto, vertebrados por un setlist a medio camino entre sus dos álbumes. Desgranaron tortazo tras tortazo con ‘Hide It Away‘, ‘You Bird‘, ‘68 Connecticut‘ y maravillas de su debut homónimo como ‘Kids‘ o ‘Easy Prey‘. Se sucedían uno tras otro sin dar respiro alguno.

Es increíble la capacidad que tienen los de Duluth para comenzar una canción y a mitad de camino sumergirse en una espiral de sonido desatado, aparentemente casi perdiendo el ritmo (la batería de Eric Pollard parecía no seguir directrices), para de repente cesar el viaje y volver al ritmo de la canción que habían comenzado como si nunca se hubieran ido. No me gustaría estar en la piel de la pobre aporreada batería ni de la pobre sudada toalla de Sparkhawk.

Retribution Gospel Choir ofrecen en directo mucho más de lo que contienen sus grabaciones, un hecho muy poco acorde con la injustamente medio vacía sala. Para la próxima visita espero que reciban un mejor trato, porque ellos se merecen un sold out en toda regla y mucho más.

Crónica concierto Jamie Cullum y Jose James en el festival de Jazz de Vitoria. Julio 2011

Seis años después el eterno adolescente cabalga de nuevo a lomos del éxito en la noche jazzística vitoriana o de cómo Jamie Cullum se mete en el bolsillo a una audiencia enardecida (sobre todo las féminas, para qué negarlo), que llenaba el polideportivo de Mendizorroza y que, ciertamente, iba predispuesta a ello.
Noche vocal en el Festival de Jazz de Vitoria que programó el jueves al inglés junto a Jose James, menos mediático pero muy valorado por la crítica musical; un valor en alza que ha dejado de ser promesa del jazz (no en vano, participó en esa sección del festival alavés) paraconvertirse en una realidad.
Puntual a la cita, Jose James saltó al escenario vitoriano dispuesto a dejar impronta de su calidad vocal, que aúna el susurro del jazz, lo delicado del soul y la raspa callejera. Y lo logró a medias, lastrado por solos e improvisaciones instrumentales estiradas en demasía para tratarse de una estrella emergente del jazz vocal.
Aun así, durante casi hora y media, al calor de su voz se destapó con hip hop arrastrado, drum & bass, gotas de funk de las calles y destacó cuanto más se aproximó al jazz, especialmente en su tributo a su maestro John Coltrane (James dixit) en una versión vocal que juntó su arma, la voz, con variaciones instrumentales que epataron al respetable (menuda fiera el trompetista japonés, histriónico el pianista y comedida la sección rítmica, lo que no fue óbice par el consabido solo de bajo, ayyyyyyyy).
Y para fin de fiesta un “Georgia on my mind” por encima de sus intérpretes, cantado a dúo con Jamie Cullum
y que calentó al personal para lo que se avecinaba.
Y lo que se avecinó se veía venir. Un vendaval sobre el escenario encarnado en un individuo pequeño, con cara de niño, pero que, unas veces a las teclas y, otras micrófono en mano, consiguió levantar de sus asientos al respetable que acabó invadiendo líneas de seguridad, patio de butacas (sillas numeradas) y poniendo de los nervios a los seguratas. Durante dos horas el niño con voz de viejo insufló blues a melodías pop, canalizó el jazz por arterias rock y tejió versiones con su piano (“Come together” de los Beatles). Todo ello aderezado con sentido del espectáculo, recuerdos a su anterior estancia y cantos a los buenos caldos de la tierra. Revisó temas de todos sus discos, les dotó de dinamismo (“I’m all over it”,“Just one of those things”), y consiguió insuflar a las versiones un estilo propio, aunque alguna le quedara pelín descafeinada  (“I’ve got a woman”).
Mantuvo el ritmo y la tensión, con un sentido del show mayúsculo que hizo que el recogimiento propio del jazz saltara por los aires para pesar, seguro, de los amantes clásicos del género, y no es de extrañar.
Y es que saltó desde el piano, correteó por el escenario, botó en un trasunto de pogo atemperado, se bajó a la arena para hacer una mini jam casi desenchufada entre el respetable y terminó el concierto con un intimista “Gran Torino”, guarecido al piano tras la catarsis anterior.
Es lo que tiene programar en festivales de jazz a grupos que mezclan el estilo con elementos ajenos al mismo (pop o rock,…). Que no sabes a qué carta quedarte; desde luego la del jazz es la de menor valor, no por calidad claro, sino ofuscada y perdida en el marasmo estético. Y es que cuando la actitud rock se cuela por la ventana, el jazz se cobija en esquinas oscuras que son las que nos gustan. Y que conste en acta, el bueno de Cullum hizo un concierto fantástico, con sentido del ritmo, derrochando intensidad y complicidad con el público, pero como que se le ve más en otros saraos.

Crónica del concierto de Crystal Stilts en la Sala Serrano 41 de Madrid – junio 2011


Ya llevaba mucho tiempo siguiendo la pista a los neoyorquinos Crystal Stilts. Sus trabajos tienen un aura especial, tan clásica, recordando a Joy Division o a The Velvet Underground, como rondando el lo-fi y noise rock que tanto está floreciendo en estos momentos (No Age, Vivian Girls). Me imaginaba el hipnotismo y intensidad que debían desprender en directo, con esos característicos medios tiempos, acordes muy marcados, los detalles de teclado que dan tanta vida a ciertos temas. Pero sobre todo, la voz de Brad Hargett, que parece no ser lo más llamativo pero en su característico y suave deje está su mejor baza.

El concierto programado para Madrid no estuvo exento de contratiempos. Inicialmente se debía haber celebrado en el Teatro Lara dentro de los conciertos SON Estrella Galicia, pero finalmente fue cancelado y trasladado a la sala Serrano 41. Sí, es cierto, no pega mucho con la zona, pero eso es lo de menos. La nueva promotora Murciègalo se encargó de que no nos quedásemos sin nuestro regalito.

No hacían falta teloneros. Pasamos directamente al plato principal, que no se retrasó demasiado. Desde el primer tema se puso de manifiesto cómo iba a ser el resto del concierto.  ‘Sycamore Tree‘ y ‘Through The Floor‘ y decía que la percusión y la guitarra eran los protagonistas. Acordes muy pulidos y definidos, que fueron la base de todo el espectáculo. El contrapunto fue que la voz y los teclados quedaron relegados a un segundo plano, con un volumen insuficiente para poder distinguirlos como se debería, de lo que se quejaron en varias ocasiones los músicos, hasta dudando del correcto funcionamiento del equipo.

Es cierto que se deslució bastante el concierto por ese tema, pero no quiere decir que no fuera muy disfrutable. Rápido llegaron los temas que les dieron a conocer. ‘The Dazzled‘ fue rotunda, ‘Shake The Shackles‘ introdujo el ritmo en el cuerpo de los asistentes y, como no, ‘Departure‘ fue la cima de todos los temas (aunque fue en esta última donde más se acusó la falta de volumen de los teclados). Para terminar, después de hacerse un poco de rogar, tocó el turno de una ligera experimentación. La psicodelia y la repetición fue lo que usaron los neoyorquinos para despedirse en los bises. Tal vez son pistas de por dónde pueden ir los tiros en futuros trabajos.

Demostrado quedó que estos chicos son capaces de dar un fantástico espectáculo incluso cuando el sonido se pone en su contra. ¿Será suya la matrícula para la próxima vez? Por ahora, se han merecido el notable alto.

Crónica de Dan Mathews en la Sala Orange. Madrid – Junio 2011

Una noche  tranquila en la que disfrutar de un espectáculo pop como debe ser fue lo que nos esperaba el jueves 2 de junio en el concierto de Dan Mathews. Un local cómodo como la Sala Orange, una cerveza en la mano y un grupo de músicos que conecte con el público y sienta las canciones como si estuvieran entre ellos.

El concierto estaba englobado en la gira presentación de su álbum debut en solitario ‘Do It All‘, publicado tras la disolución de su anterior grupo Yoghourt Daze. El madrileño ha pasado los últimos años viajando por el mundo y ganando experiencia y personalidad, y son cualidades que se demuestran sobre la tarima.

La apertura del espectáculo fue a cargo de Under The Bridge, tema que también abre el disco. Tal vez faltó un poco de seguridad en el comiendo por parte de Dan, y sí se notó diferencia entre el sonido grabado del disco y el directo, pero fue sólo un espejismo tempranero. Rápido salió a la luz We Stay For A While, con su característico riff acústico y su coreable estribillo para despejar cualquier duda. La luminosa voz del cantante comenzó a brillar con más fuerza a partir de ese momento y no nos dejó durante el resto del concierto. Seguidamente vino Lopsided, el toque tranquilo para cerrar los ojos y simplemente escuchar.

Llegando a la mitad del concierto el ambiente se hacía más distendido, y se empezaba a notar que una parte del público eran conocidos de la banda, lo que proporcionaba una sensación más familiar que ayudaba a los artistas a relajarse para dar lo mejor de sí. Si estás relajado actúas mejor, y la canción que da nombre al álbum sonó esplendida y en ella cobró más protagonismo la guitarra eléctrica. Punto aquí en que debo hacer un inciso para mencionar a los músicos acompañantes de Dan: Fernando Astone al bajo y Carlos Otero a la guitarra, componentes de Contacto En Francia. Fueron unos sublimes compañeros de escenario, sobre todo los solos de guitarra de Carlos, que consiguió dejarnos con la boca abierta. Precisamente sonando Letting Go fue cuando nos dimos cuenta del arte que tienen las manos del guitarrista.

Ya en la recta final, See The Light y What Do I Really Want nos presentaron un Dan más cercano, más confidente con el público y más personal, para despedirse suavemente con el toque blues de Call Me Up. Todos suponíamos y esperábamos que no acabara así, y el cantante volvió a subir acompañado de Carlos para regalarnos In My Head en un formato más acústico -y digo más porque prescindieron de bajo y batería, pero la guitarra eléctrica seguía en su lugar- y resultó uno de los temas más conmovedores de la noche. El cierre final llegó de la mano de la intensa Cut Your Ropes, donde el músico instó al público a colaborar en el ritmo con un chasquido de dedos, ¡y por un rato lo consiguió!

Ciertamente, noches como esta te hacen ver que merece la pena vivir en una ciudad en la que ves carteles por la calle e inesperadamente te puedes ver metido en pequeños conciertos como este. Conciertos de artistas locales que son mucho más disfrutables que las grandes aglomeraciones de los espectáculos más publicitados. Una fantástica noche de jueves.



Crónica del concierto: Dinero en la sala Heineken (Madrid) – Marzo 2011

Entrega, fuerza y buen rollo. Así podría resumirse el concierto de Dinero en la Heineken de Madrid del pasado 10 de marzo.

Con una sala mas vacía de lo esperado, en torno a las 21.30h empezaba el grupo encargado de caldear el ambiente, fue el turno de los barceloneses Ovni con su pop/rock en castellano.  Nos sorprendió ver que había un componente más sobre el escenario, se trataba de Matías, la última incorporación del grupo madrileño Sidecars que les acompañó en esta ocasión con su guitarra.  Con un buen sonido en directo, Ovni enganchó a los pocos asistentes que hasta el momento nos encontrábamos en la sala haciéndonos vibrar tímidamente. La gente iba llegando con cuenta gotas y se iba acomodando con ganas de escuchar a Dinero, pero hay que decir que Ovni fue mejor de lo que esperábamos. Media hora después  Sean, Ekain y Rubi, saltaron al escenario para darlo todo en uno de esos directos dignos de ver.  El griterío del público anunció su presencia y arrancaron con “Que más da”, “El momento perfecto” y “Utópicos Anónimos” dando emoción a lo que sería un concierto con mucho power, como ellos mismos dicen.

En el setlist elegido descubrimos una nueva canción, “Tal vez”, una de esas baladas con carácter que dejan muy buen sabor de boca y que podría formar parte del nuevo disco. También hicieron un guiño a su EP Calculadora con “Duelo de Titanes”.  Eso sí, la gente cuando llegó  “En Invierno” se vino arriba,  se puso a saltar y a cantar con fuerza siendo uno de los mejores momentos de la noche. Después de  “Trastorno Bipolar” se escondieron para salir a los pocos minutos con las dos últimas canciones, “Ahora” y “Saboreal”. Fue un concierto de poco más de una hora pero perfecto para pasar un buen rato disfrutando del mejor sonido que este trío nos ofrece en sus directos. Tal vez echamos de menos un poco más de asistencia pero creo que tendremos que esperar a su segundo trabajo para ver hasta donde son capaces de llegar.

Por si alguno se ha quedado con ganas de verlos, el 25 de marzo estarán cerca de Valladolid, concretamente en Medina del Campo, en el Festival de Cine de la localidad.

Crónica del concierto de Tulsa en Café Teatro (Valladolid): 28/10/10

En los últimos años hemos visto resurgir la fórmula de chica + guitarra, pero el pasado 28 de octubre vimos en Valladolid algo diferente. Lejos de florituras vocales y de alegres melodías pop, Tulsa dio un recital de desengaño y melancolía.
La sala Café Teatro prácticamente se llenó para ver a Miren Iza en directo presentando las canciones de su nuevo disco, Espera la Pálida. Antes de la actuación tuvimos la oportunidad de cruzar unas cuantas palabras con ella (dentro de poco la podrás ver en una grabación acústica para Acordes Urbanos) y descubrimos que es una persona tímida, casi retraída, que es con la guitarra entre manos cuando más se sincera. Y esa es la sensación que transmitió en la sala. Su voz rota a menudo pareció estirarse en lamentos a lo largo de sus poéticos textos sin artificios, haciéndonos compartir ese sufrimiento que transmite.

Apenas se dirigió al público durante la actuación. Mirada baja y alguna frase prácticamente ininteligible fue la nota predominante. Las presentaciones de las canciones no son lo suyo, como ella admitió. Sólo al bromear con el omnipresente y polifacético Charlie Bautista pareció soltarse un poco más. “¿Qué preferís, los cuerdos que se creen locos o los locos que se creen cuerdos?”, dijo, mirándole.

Prácticamente recorrió todos los temas de sus dos álbumes, que sonaron muy cercanos a los discos, grabados con mimo pero sin grandes ornamentos. Pero más cercanos si cabe al público que la escuchábamos, en estricto silencio, mientras nos confesaba sus noches de sufrimiento.