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Depeche Mode primer cabeza de cartel del Bilbao BBK Live 2017

Depeche Mode es el primer nombre anunciado como cabeza de cartel del Bilbao BBK Live 2017. De nuevo, la banda elige Bilbao como parada en su tour mundial.

Los  británicos,una de las bandas más influyentes de la música moderna, ha anunciado hoy, en un evento especial en Milán, que estarán presentes en la próxima edición de Bilbao BBK Live. El festival vasco será una de las numerosas fechas de su gira mundial ‘Global Spirit Tour’, que dará comienzo en mayo de 2017 en Estocolmo. Este tour ofrecerá la oportunidad de disfrutar de un concierto innovador e intensamente emotivo.

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Esta gira mundial servirá de presentación de su nuevo LP Spirit, que verá la luz el próximo año. Este disco será el 14º álbum de estudio de estos pioneros musicales y llega después de su aclamado Delta Machine (2013).

Depeche Mode han vendido más de 100 millones de discos y han actuado ante más de 30 millones de fans en todo el mundo. Son innumerables los artistas que los han citado como inspiración. Ahora, el Bilbao BBK Live 2017 ofrece la oportunidad de disfrutar de su espectáculo en directo en su ‘Global Spirit Tour’.

Ya conocemos el primer cabeza de cartel del festival Bilbao BBK Live 2017 tendrá lugar los días 6, 7 y 8 de Julio en el recinto Kobetamendi. Hasta el 17 de octubre, el abono de 3 días cuesta 80 euros más gastos.

Crónica del concierto de Terence Blanchard en el 365 Jazz Bilbao


04El Ciclo 365 Jazz Bilbao pone colofón a su andadura a lo largo de esta primera parte del año programando a Terence Blanchard, varias veces ganador del premio Grammy, otrora referenciado por Miles Davis como sucesor más dotado y agraciado con una técnica depurada que paseó por el escenario del Teatro Campos Eliseos. Con la platea repleta, rozando el lleno, de gente madura, asidua por lo que se ve a la música clásica del siglo XX, Blanchard sopló su customizada trompeta durante unos 95 minutos reptando sutil por el bop, dejándose acariciar por el new age más ortodoxo y apoyándose en unos escuderos que derrocharon clase.

Destacó la atrevida juventud del pianista cubano Fabián Almazán que tejió armonías, buscó los recovecos que le dejó la estrella y supo encauzar temas y dejarlos listos para el desarrollo y del resto de solistas. Y qué decir de la línea de ritmo con un contrabajista también joven (Joshua Crumbly) siempre en la sombra pero que tuvo destellos en un par de solos fulgurantes, y especialmente el batería Kendrick Scout que, pajarita al cuello, se salió sutil, percutiendo los parches firme pero sin alharacas y que en su solo hizo primar la clase al golpeo sin tino (creo que los de jazz son los únicos solos de batería que soporto y no todos). Por su parte, Brice Winston, al saxo tenor, cumplió el expediente, sopló comedido, de menos a más siempre bajo la sombra alargada del jefe.06

Así, a las 20:03, bendita puntualidad, Blanchard echó mano de su último disco “Magnetic” (Blue Note 2013) y durante una hora, sin interrupciones, se lanzó por la vereda de la improvisación. Principiaron con una intro de piano que tejió una red de escalas lacerantes que embaucaron a la línea de ritmo y que permitió el lucimiento del saxo, meloso pero rutinario, y de la trompeta que fraseó sobria y elegante sustentada en parte por la electrónica manejada a golpe de pedal, lo que le permitía tonos, de otra manera complicados si no imposibles. Sin lapsus interruptus se lanzaron a por el bop tumultuoso con la batería imperial, la trompeta destilando groove y destacando, en la parte final, el lucimiento del trío piano-bajo-batería que marcó uno de los hitos de la tarde-noche. Dos piezas más completaron la hora inicial; en la primera derivaron a tonalidades más cálidas que fueron el preludio de un solo de Blanchard que arrancó aullidos de su instrumento; en la segunda Fabián marcó la pauta a las teclas, acercándose más al mainstream new age, lo que no impidió que la trompeta marcara el fin en un solo catárquico por lo épico. Fin y ovación. Gustaron y se gustaron.

01De ahí al final dos temas más. Continuaron con bop virtuoso con la batería en el primer plano musical y en el que Brice Winston se quitó todos los lastres y despegó virtuoso al lado del jefe en un sopapo de jazz contemporáneo, para finiquitar el concierto con un tema que coqueteó con el swing, despegó con acierto a lomos de un solo de la sección rítmica que salió durante todo el show y dejó a las claras que el que tuvo retuvo y no se quedó dormido en los laureles. En el bis de rigor, más bop candente que remitió a las épocas doradas del movimiento y aplausos de una parroquia ya rendida al quinteto.

Se acaba la temporada preveraniega del 365 Jazz Bilbao con el éxito acostumbrado. Todavía no se sabe nada de lo habrá tras el verano. Quedamos expectantes.

Crónica del concierto de Gregory Porter en el Ciclo 365 Jazz Bilbao


_MG_3204“No se puede tener más clase”. Estas son las primeras palabras que salen de mi boca tras el concierto de Gregory Porter en el teatro Campos Elíseos de Bilbao el pasado miércoles. El gigante californiano nos visitaba dentro de su actual gira europea, y era el ciclo 365 jazz Bilbao el culpable de poder disfrutar de semejante genio. Gregory es principalmente un cantante de jazz, pero su música bebe del mejor soul, góspel y rhythm & blues, deudor de Nat King Cole, Marvin Gaye y Ray Charles. Con una banda formada por Chip Crowford (piano), Emanuel Harrold (batería), Aaron James (bajo) y el genial Yohsuke Sato (saxo), Gregory se dispuso a desgranar uno a uno temas de su último disco “Liquid Spirit”, que le ha valido el Grammy al mejor artista vocal de jazz del 2013, así como de sus dos anteriores obras, Water (2010) y Bee Good (2012).

Tengo que reconocer que no supe de la existencia del barítono del jazz hasta que en mayo del año pasado, Van Morrison le invitase a cantar con él una hermosísima versión del “Tupelo Honey” del huraño norirlandés. Ahí caí rendido. Descubrí a un artista inmenso. Una voz que se te clava en lo más profundo del corazón y que ya no te abandonará jamás. Meses más tarde, en octubre, tuve la oportunidad de verle en el mítico Royal Albert Hall londinense, enmarcado dentro del festival de blues de la ciudad del Támesis, pero que no fue posible por la cantidad de grupos y actividades a realizar. Hoy no me lo perdono._MG_3276

Pero vayamos al concierto. En un Campos Elíseos que presentaba sus mejores galas, lleno hasta la bandera, y con un público entregado desde el primer minuto, tras una breve introducción a cargo de piano y saxo, aparece Gregory enfundado en un perfecto traje cual “lord” inglés y comienza “Painted On Canvas“, de su segundo trabajo. Perfecto. No va a ser una noche normal. Presentación de la banda, y sin más demora ejecuta una perfecta interpretación de “On My Way To Harlem”, dándote cuenta que ha nacido para esto. “No Love Dying” lo reafirma. No quiero estar en ningún otro sitio en este momento. Voz al servicio de las palabras. Primera gran ovación de la noche. En “Lonesome Lover” homenajea a “The Genius”, es decir, al músico de Georgia Ray Charles, intercalando una sugerente “Hit The Road Jack”. Bee Good (Lion´s Song), me recuerda a Van Morrison. Con ese susurro final con un público enmudecido. Be good…be good…be good.…alejándose del micro y dejando que las palabras vuelen solas. Maravilloso. Llega el momento de interactuar con el público en “Liquid Spirit” en una versión que no le hace mucha justicia a la canción que da nombre a su último trabajo. Corta. Me deja frío. Pero la audiencia se lo pasa en grande. Entonces ocurre. Solos piano y voz. “Wolfcry” teje una telaraña musical que hace que no me pueda mover del asiento. Me quedo atrapado. Cierro los ojos y te veo, te siento. La mejor interpretación vocal de la noche. Uffff!. Tras una rápida “The In Crowd” con un gran solo de saxo (aunque a veces algo estridente…), suenan los primeros acordes de (I Love You) For Sentimental Reason” que inmortalizara el gran Sam Cooke, y nos trasladamos a ese “Harlem Square Club” en 1963. Lenta. Acariciando el silencio. Me levanto y aplaudo como un loco. La señora sentada a mi lado me mira extrañada. Da igual. No lo va a entender. “Mother´s Song” y “Hey Laura” son dos bellezas soul sinceras. Sin trampa ni cartón. Salidas del corazón, y “1960 What?“, ese clásico instantáneo de su primer álbum, esa orgía musical que hace que no puedas parar de moverte, pone punto y final, a la espera de los bises, de un concierto magnífico.

_MG_3295Primer bis, primera sorpresa. Quién dijo que un bolero no suena bien. Con la voz de Gregory todo puede pasar. Hasta que me guste. Y Quizás, quizás, quizás del compositor cubano Osvaldo Farrés tiene la culpa. “Water Under Bridges” actúa como segundo bis y final del show. Otra vez piano y voz a solas. Secundados por ese extraño compañero de viaje que es el silencio. Ojos posados unos en otros. Caricias con los dedos. Susurros. Almendros en flor.

God bless you, Gregory. 

 

Texto Jorge Escobedo

Fotos Larrypas

 

 

 

 

 

 

El ciclo 365 Jazz Bilbao presenta su programación para 2014


365El ciclo 365 Jazz Bilbao retoma su andadura para, durante este curso, deleitarnos con golosinas jazz en los dos formatos ya reseñados en anteriores ocasiones. Así, el ciclo Gold Jazz nos volverá a traer a artistas de renombre internacional en el marco incomparable del Teatro Campos, mientras que Capital Jazz nos acercará a artistas nacionales en hoteles de no menos relumbrón de la capital vizcaína.
El año pasado pasaron por las tablas del Campos la voz melismática de Lizz Wright, el saxo de Ravi Coltrane, el intimismo de Tom Harrell y la grandeza improvisadora de Medeski, Martin & Wood. Para este año el listón no baja y vuelven a presentarnos a artistas en plenitudtigran

El pianista de origen armenio Tigran Hamasyan será el primero en hacer acto de presencia. Referencia a las teclas, su intimismo deslumbró a Brad Mehldau, recibiendo en 2011 el premio “Victoires de la Musique” al Mejor Álbum Internacional Producido en Francia. Sus últimos discos presentan desarrollos al piano y voz, siendo su última rodaja digital de 2013, “Shadow Theater”.

porterEl siguiente en saltar a la palestra del Campos será Gregory Porter, maestro del jazz vocal con arreglos soul, aromas góspel y alma blues. En septiembre del año pasado sacó al mercado el que es su último disco, “Liquid spirit”, avalado por el éxito de crítica y público, que ha supuesto un cenit en su carrera. Antes, su disco “Water” (2008) contó con la colaboración de los grandes del jazz  y por el fue nominado en los Grammys como mejor vocalista jazz. Con su carrera impulsada en Europa, Porter está girando sin parar para presentar ese “Liquid Spirit” que lo sitúa entre los más grandes del género en la actualidad.

El tercero en liza será Roy Hargrove, trompetista de 43 años que ha grabado con los mejores saxos del género y que impulsó un proyecto de hip-hip jazz con su grupo RH Factor. De gran talento y versatilidad ha recibido dos premios Grammy en colaboraciones calientes junto al gran Chucho Valdés y junto a artistas consagrados (Herbie Hancock y Michael Brecker) por “Directions of music”al mejor álbum de jazz instrumental.hargrove

Y antes del verano y para cerrar el ciclo antes del periodo estival hará su aparición Terence Blanchard. Trompetista versátil, de enormes recursos y conocimientos enciclopédicos, fue amigo de la infancia de Wynton Marsalis, tocó con él y éste le recomendó para entrar en 1983 como su sustituto en el Art Blakey’s Jazz Messengers. Con una discografía abundante son reseñables las colaboraciones en bandas sonoras de películas de variada temática, siendo muy especial sus colaboraciones con el cineasta Spike Lee. Ha ganado varios premios Grammy y fue considerado por Miles Davis como el trompetista más brillante de su generación.
Estas son las fechas de los conciertos del ciclo Gold Jazz:

• Tigran 
Martes 04 de febrero de 2014 | 20:00 h 
Teatro Campos Eliseos 

terence• Gregory Porter 
Miércoles 12 de marzo de 2014 | 20:00 h 
Teatro Campos Eliseos 
• Roy Hargrove Quintet 
Miércoles 23 de abril de 2014 | 20:00 h 
Teatro Campos Eliseos 
• Terence Blanchard 
Martes 27 de mayo de 2014 | 20:00 h 
Teatro Campos Eliseos 

Crónica del concierto de Medeski, Martin & Wood en el Ciclo 365 Jazz Bilbao


18El ciclo 365 Jazz Bilbao sigue su andadura con paso firme tras el verano y, así, tras la actuación de Cleveland Watkiss a la que no pudimos asistir, el pasado día 5 de noviembre dirigimos nuestros pasos al estupendo, por sonoridad y comodidad, Teatro Campos Eliseos donde iban a desgranar su repertorio Medeski Martin & Wood. Veteranos del circuito europeo y americano, el trío surfea las corrientes más innovadoras del jazz con ejercicios de improvisación, atavismos varios y grandes dosis de originalidad.

Con el teatro rozando el lleno y un público transversal en el que se dio cita mucha juventud, el trío desgranó durante 80 minutos jazz del siglo XXI, de sonoridad plena, vericuetos musicales intrincados y mucho más fluído que en sus rodajas digitales, ahítas de experimentación. No en vano son sensación en multitud de eventos más rock, como el que les llevó hace pocas fechas a telonear a Wilko, aun y cuando no se les reconoce esta categoría “por no llevar guitarra” tal y como reconoce el propio grupo. Pero será porque no cabe entre tanto teclado; y es que John Medeski se rodea de piano de cola Steinway & Sons, órgano Hammond, sintetizador Moog y una suerte de teclado accionado por el soplido del protagonista (lo siento, no tengo ni idea de cual es su denominación), amén de teclados varios.

Con estos mimbres y con cinco minutos de retraso se presentaron los oficiantes para ejecutar una “Walk black” que comenzó mística y que, durante 16 minutos, se permitió paseos por el hiphop más progresivo, con el teclado de Medeski sutil y con promontorios tribales a cargo de Martin a las percusiones más variopintas. La improvisación tuvo su cabida, los músicos se interconectaban  y, sin excederse en el onanismo musical, deambularon por lugares mucho más comunes que los que se pueden detectar en su discografía. A ratos picaron en el estándar jazz con atisbos de bop vanguardista (en el bis), se mecieron en el ritmo de las calles, con nosotros cabeceando sin darnos cuenta, en “Shacklyn Knights”, e imprimieron groove a su propuesta con teclados orgánicos.01

Su show adopta distintos perfiles, se imbrica en lo clásico con el piano cool de “Think” para, a mitad de canción, tornarse en torrente caustico, con Medeski aporreando las teclas, sacando sonidos que arañan, procedentes de las tripas del recio instrumento, al que maltrató tirando, pellizcando las cuerdas interiores. Las canciones no parecen tener principio, ni final, enlazándose con solos correosos de batería y contrabajo, finiquitando el concierto con “Amish Pintxos” (¿tendrá algo que ver con lo que se cocina por estos lares?), un torbellino sonoro de raíz rock que mutó en ruidismo aceptable con Medeski sacando sonidos imposibles de su teclado.

Sigue su marcha imparable el 365 Jazz Bilbao y, si mantiene su propuesta de calidad, ¡que siga muchos años!

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Comienza la nueva edición del 365 Jazz Bilbao


El ciclo 365 Jazz Bilbao se asoma de nuevo al panorama musical con artistas nacionales en distintos hoteles de la ciudad (Capital Jazz) e internacionales (Gold Jazz). Con una interesante y abundante propuesta hicimos promesa de asistir, cuando menos a los conciertos internacionales, debido a la hora tardía de comienzo de los conciertos de Capital Jazz. Así, en estas mismas páginas desgranamos los conciertos de Lizz Wright, Ravi Coltrane y Tom Harrell, todos ellos magníficos.
Con estos precedentes y las ganas intactas tras el verano reparador, nos preparamos para acometer la segunda parte del ciclo en el que se han programado esta vez, dentro de su apartado Gold Jazz, a tres grupos-artistas caracterizados por la mixtura de sus propuestas. A saber, el cuarteto Cleveland Watkiss, el trío Medeski, Martin & Wood y al multitudinario grupo de cuerdas de Avishai Cohen.
CLEVELAND-WATKISS-QUARTETGanador de varios premios internacionales, el vocalista Cleveland Watkiss sentará sus reales el 4 de octubre en el marco de la Sociedad Filarmónica de Bilbao. En formato cuarteto, dará muestra de por qué ha colaborado con multitud de instituciones sinfónica, ha aportado su voz a artistas rock (Dylan, Cocker y The Who entre otros) y se ha mecido en el jazz con artistas de talla internacional (Branford Marsalis, Cassandra Wilson e incluso el gran Art Blakey).
El 5 de noviembre será el turno de Medeski, Martin & Wood, con gran nombre en los Estados Unidos por acercar el jazz al público más joven, en teoría poco dado a sonidos tan profundos. Una alternativa al jazz tradicional que les ha llevado a colaborar con iconos del rock como Iggy Pop o Beck y que les llevó al Jazzaldia donostiarra donde dejaron poso. Hay ganas de ver a estos paradigmas del jazz sin fronteras.MEDESKI,-MARTIN-&-WOOD-02
Finalmente, el 21 de noviembre entrará en escena el grupo de cuerdas de Avishai Cohen. Superada la cuarentena, este vocalista y contrabajista israelí ha encontrado su sitio dentro de la élite del jazz actual, siendo considerado por la revista Bass Player como uno de los cien bajistas más influyentes del siglo XX. Con once discos a sus espaldas, sus conciertos son ejemplos de virtuosismo y nos muestran a “un gran compositor y un músico genial” (Chick Corea dixit).
Fechas del ciclo Gold Jazz:
• Cleveland Watkiss Quartet
Vie, 04 de octubre de 2013 | 20:00 h
SOCIEDAD FILARMONICA
• Medeski, Martin & Wood
Mar, 05 de noviembre de 2013 | 20:00 h AVISHAI-COHEN-WITH-STRINGS
TEATRO CAMPOS ELISEOS
• Avishai Cohen With Strings
Jue, 21 de noviembre de 2013 | 20:00 h
SOCIEDAD FILARMONICA
Fechas del ciclo Capital Jazz:
• Gonzalo Tejada Quartet
Vie, 18 de octubre de 2013 | 23:00 h
Hotel NH Villa de Bilbao
• Gonzalo Tejada Quartet
Sáb, 19 de octubre de 2013 | 23:00 h
Hotel NH Villa de Bilbao
• SACRATIF Trío
Vie, 01 de noviembre de 2013 | 23:00 h
Hotel Indautxu
• SACRATIF Trío
Sáb, 02 de noviembre de 2013 | 23:00 h
Hotel Indautxu
• Jerónimo Martín Sexteto
Vie, 29 de noviembre de 2013 | 23:00 h
Hotel Hesperia
• Jerónimo Martín Sexteto
Sáb, 30 de noviembre de 2013 | 23:00 h
Hotel Hesperia

 

Crónica del concierto: Ravi Coltrane Quintet en el Teatro Campos (Bilbao) – abril 2013


 

ravi_coltrane_photo_larrypas_01El ciclo 365 Jazz Bilbao sigue su andadura con brío y el pasado 30 de abril programó a Ravi Coltrane. Hijo de un mito pero no lastrado por el mismo, presentó su propuesta en formato quinteto ante un abarrotado Teatro Campos, perfecto escenario por la respuesta acústica y por la comodidad de visionado. Baqueteado en mil batallas, inició su andadura en combos estilosos para acabar desarrollando sus instintos en una música imbuida en el estilo del padre pero con personalidad propia. Su carrera le llevó del bebop más poderoso al pop de guitarras no en vano colaboró con Santana, pasando por casi todos los reyes del jazz (McCoy Tyner, Marsalis,…) y acabando con Joe Lovano, maestro del saxo , como productor. Fundador de su propia compañía (RKM Music), su último disco “Spirit fiction” data del año pasado.
Con estos precedentes Coltrane se presentó puntual a su cita con Bilbao y durante 110 minutos sopló con tino, se imbricó con sus acompañantes y permitió su lucimiento durante muchas partes del concierto. Compuesto por temas largos, su show principió clásico en una suite de veinte minutos cercanos al free-jazz, con la trompeta campando a sus anchas al principio, el saxo entrando pletórico, breves retazos de piano y un batería sutil a las escobillas. A veces pelín indigesto y de sonoridad caústica, el saxo de Coltrane sonó sincopado en gradaciones poco sutiles de hard bop para reptar después por notas cada vez más minimalistas. Y el respetable le brindó una ovación de aupa que él agradeció comedido.
Y es que habíamos acudido a presenciar jazz y eso fue lo que ofreció el quinteto a manos llenas, con improvisaciones cool y temas de largo desarrollo por los que podían surcar fluídos todos los instrumentos, pero que en ningún momento resultaron tediosos, manteniendo la tensión.
Así, tras ese primer tema volvieron gradaciones swing al piano, con el contrabajo enganchado al ritmo, el trompetista ensimismado (cursó gran parte del concierto con los ojos cerrados cuando no era su turno) y la estrella entrando y saliendo del tema para dar paso, muchas veces a sus secuaces. Su estilo se entronca con la tradición jazz aun dando paso a baladas cool en “Word order”, a temas de atmósfera tensionada y a intros minimalista con el saxo destilando notas con tino, pero sin dar ni una de más. Ofreciendo jazz de perfil comercial bajo, Ravi Coltrane se ganó al público bilbaíno, por calidad, propuesta y perfecta ejecución. Todo ello remarcable en una pletórica adaptación de un tema de Thelonious Monk que sonó vertiginoso y en la que el batería se lució en un solo demasiado largo para el que esto teclea (todavía me resultan indigestos, aunque cada vez soy más receptivo a los solos de batería jazzys; será la edad). ravi_coltrane_photo_larrypas_02
Un concierto granítico que, al final, en el bis encumbró a la banda cuando se acercó más a los cánones más clásicos del jazz, con swing espasmódico, ritmos frenéticos y todos los instrumentos dando lo mejor de si mismos.

Disfrutamos de un buen concierto y esperamos ya con ansia el siguiente, Tom Harrell. Seis eurillos tienen la culpa

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Crónica concierto Lizz Wright – 365 Jazz Bilbao – Abril 2013


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El jazz vuelve a Bilbao con fuerza en el marco del ciclo 365 Jazz Bilbao; y lo hace con un Teatro Campos con las entradas agotadas para ver a la primera artista internacional en aparecer por el botxo dentro del apartado Gold Jazz, Lizz Wright. Y es que oportunidades como las que brinda el ciclo son difícilmente desaprovechables para los amantes del género que podrán (podremos) disfrutar de primeras figuras a precios realmente comedidos. Ravi Coltrane y Tom Harrell pasarán antes de llegar al verano; ya estamos salivando ante el derroche de calidad.

Y, como decíamos antes, Lizz Wright ha sido la primera en pisar las tablas del Campos ante una audiencia rendida, respetuosa y conocedora de muchos de los temas. Copada por gente de edad provecta, los que no se pierden ni una y algunos jovenzuelos en busca de los orígenes, la platea rezumaba respeto ante una artista de voz profunda, de calidez melismática, bien aprovechada en las perlas soul con las que obsequió a la parroquia y que se salió en los góspel que mamó de pequeña. En formato quinteto, sus músicos epataron al personal con solos genuinos de guitarra y piano, con el bajo marcando la senda y trotando a sus anchas en un intro estratosférico en “Coming home” que me hizo caer de rodillas por primera vez ante un solo de bajo, y con un batería sutil en el golpeo, de instrumentación minimal, y que nos deleitó también en intros gustosas (ufff, también me gustó). Instrumentos que no taparon la voz de la Wright, que se explayó aguerrida y que no tuvo rival en ninguno de los estilos sobre los que sobrevoló con suficiencia y sin arrogancia, proyectándose también en versiones rutilantes llevadas a su terreno.06

Así, durante más de hora y tres cuartos, Lizz Wright picoteó de todos sus discos (con especial predilección por el primero, “Salt”, y curiosamente con pocos temas del último “Fellowship”) destilando góspel primigenio con groove en “Walk with me, Lord”, lanzando soflamas de soul talentoso y cosmopolita en “Blue Rose” e interpretando a Neil Young en una “Old man” de slide prístino. Afloraron sentimientos en “Hit the ground” cuando recordó que era la canción preferida de su padre (el batería tejió una intro atmosférica que nos subyugó) y se dejó mecer por la psicodelia en “Easy rider”, dejando a la slide trotar por la sinuosidad del género. La Wright estaba en racha y ya dio lo mismo que versionara a Lucinda Williams en “Right in time” (pidió la opinión del público sobre el tema para incluirlo en su próximo disco y, ya puestos, si la hace con un poco más de mala leche la borda), que volviera al soul más contemporáneo o que se recreara en los tintes africanistas que jalonan su andadura en “Afro Blue”, que la partida estaba ganada. Su voz se imbricó perfectamente en los recovecos que crearon piano y guitarra en duetos esperanzadores para el género (en especial una “Amazing Grace” que derrochó hondura), picando al final en el blues, desparrame instrumental incluido. Los “bravos” se repetían y en el bis el personal se soliviantó todavía más con una estupenda “Silence” cantada a capella bajo un silencio atronador.

Iniciativa, artistas, marco incomparable. Todo es positivo. Que siga.

 

Crónica del concierto de Archie Sheep en la Sociedad Filarmónica de Bilbao. Octubre 2012


Tras la furia eléctrica de Bellrays y el desparrame sonoro de Wilco, tocaba hacer un kit-kat relajante y nada mejor que el jazz y la presencia en Bilbao de Archie Shepp. Artista multidisciplinar, combinó su faceta musical con escarceos (o algo más) con el teatro y con su asignación a tendencias políticas de izquierda concienciadas con los problemas de los negros americanos. Y Shepp desparramó su sapiencia en una abarrotada Sociedad Filarmónica en el marco del ciclo “365 Jazz Bilbao”, arropado por un grupo superlativo al que no se cansó de presentar, y cimentó su set en el clasicismo del bop, alejándose del free que el ayudó a lanzar.

Con la platea, palcos y anfiteatro llenos de gente dispar (curiosa la conversación sobre un tostón de concierto con obras de Prokofiev de dos señoras a mis espaldas) y durante 100 minutos, Shepp se explayó en la improvisación, sopló con fuste comedido y teatral en el gesto, destilando calidad, y permitió el brillo de sus compañeros en solos estratosféricos y dinámicos del pianista, minimal del contrabajo (más achacoso todavía que la estrella) y estruendoso el del batería. Abrió desatado con “U Jamaa”, veinte minutos de improvisación africanista que solventó con tino, para dar paso a un blues de atmósfera humeante en el que por primera y única vez se despachó al micro, sonando mucho mejor de lo que auguraba su voz rota de las presentaciones. Poseedor de una técnica superlativa, se permitió el tránsito por distintos palos en los que tuvieron cabida desde el bop orgánico, ritmos calientes cercanos a la bossa y swings reptantes que conectaron con facilidad con el público predispuesto.

Ya fuera al saxo tenor o al soprano Shepp se explayó gustoso en solos sinuosos, y como fin de fiesta nos descerrajó un bop cool para enmarcar, en el que tomaron especial protagonismo sus escuderos a las teclas, prístino y rutilante,  y los parches, reptando sutil al principio, asaltarnos con golpeos salvajes que retumbaron en todo el auditorio y volviendo a la senda de la sutilidad para acabar los dos en un crescendo antológico con Shepp al tenor. Dejaron para el bis un tema de ritmo tranquilo, una balada para atemperar ánimos y calmar nuestras neuronas. Y a aplaudir hasta con las orejas.

Y todo por ¡¡¡6 euros!!! Que sirva de acicate a futuras entregas.

Archie Sheep en concierto en Bilbao el 23 de Octubre

Otra leyenda del jazz  se acerca por estos lares; será Archie Shepp, vocalista en los últimos tiempos y multiinstrumentista, que visitará Bilbao (Sociedad Filarmónica) en el marco del Ciclo “365 Jazz Bilbao” propiciado por la Fundación Bilbao 700.
Nacido hace 75 años en Florida, enseguida se concienció políticamente comprometiéndose con la situación de los negros americanos. Alineado con el sector más radical del jazz (Lee Morgan, Bobby Timmons,…) dio rienda suelta a su expresividad, no sólo con la música, sino también con el teatro, aunque fue la primera la que le permitió viajar y despachar su mensaje por todo el mundo.
Precursor del avant-garde y del free-jazz, trabajó con el genio Coltrane, junto a Cecil Taylor y Sun Ra, publicó discos, y dio conciertos, siendo uno de los primeros en viajar a Africa. Quizás la mejor definición de su talento viene en el Diccionario de Jazz (Robert Laffont, Bouquins): «Un artista de primer nivel e intelectual, a la cabeza del movimiento Jazz Avant-Garde libertario y capaz de unirse a la corriente principal del jazz, sin dejar de ser fiel a su estética.
Ha desarrollado un verdadero multi-instrumentismo: un saxofonista alto, también toca soprano desde 1969, el piano desde 1975 y, más recientemente, de vez en cuando canta el blues y estandares. »
Otra cita ineludible para todos los aficionados al género.
Fechas:
23 octubre: Bilbao – Sociedad Filarmónica

foto Jan Kricke